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Asambleísmo y malas compañías sepultan al #YoSoy132: fundadores

Política •

Integrantes coinciden en que la transformación es la palabra clave de la supervivencia del grupo, pues requiere un cambio de fondo que vaya más allá de la protesta contra Peña Nieto y del 1 de diciembre, pero reconocen que ya están cansados.

México • A lo largo de cinco meses los integrantes del movimiento #YoSoy132 han visto cómo su primavera mexicana se marchita.

Asambleas locales que no respetan, incluso violentan, los acuerdos de la Asamblea General Interuniversitaria (su máximo órgano rector), su aparente “apartidismo” que no puede ocultar la simpatía por Andrés Manuel López Obrador, la cada vez más escasa participación de manifestantes en sus bloqueos a televisoras y empresas periodísticas, así como la mala publicidad de sus grupos aliados son algunas de las causas del declive de este grupo de origen estudiantil y juvenil.

Cuatro de los integrantes más sobresalientes a lo largo de los 170 días de vida del #YoSoy132 hablaron con MILENIO. Todos coinciden en que la transformación es la palabra clave de la supervivencia del grupo que, para sorpresa de muchos, fue ideado en un parque.

“La asambleítis, la necesidad de tener una discusión política sobre todo, está mermando al movimiento; este país se está cayendo a pedazos y no estamos para que los estudiantes estén jugando al discurso, hay mucho bla, bla, bla y poca operatividad”, afirma Antonio Attolini, una de las figuras más visibles del movimiento. Attolini asegura que la participación de los integrantes del #YoSoy132 en la Convención Nacional contra la Imposición que se realizó en San Salvador Atenco fue el momento clave de la debacle del grupo, que no supo mantener una línea de sus objetivos.

También considera que organizaciones como el Sindicato Mexicano de Electricistas, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y hasta el movimiento de Atenco abusaron de la condición del movimiento estudiantil para posicionar sus causas.

“El SME se integró por una decisión particular en el momento en que ofreció al movimiento templetes, micrófonos y (aparatos de) sonido a cambio de tener un espacio para hablar durante las protestas y eso es un abuso.

“Debimos haberlo evaluado porque se tomaron decisiones que sin duda nos perjudicaron, con actores que contaminan el movimiento, como el SME, que aunque respeto la lucha de los trabajadores, me parece una organización deplorable”, comenta.

El joven de 22 años, que además fue criticado y hasta amenazado por algunos integrantes del movimiento por conceder entrevistas a los medios de comunicación, también consideró que otro error fue la cerrazón de algunos de sus compañeros con los actores políticos, mediáticos y de la sociedad civil, a quienes deberían de ser planteadas sus propuestas.

“Es necesario que se reconozcan interlocutores, hay instituciones y actores políticos y tenemos que reconocer un esquema de diálogo para hacer lo que falta, hacer llegar nuestra agenda social, no se puede quedar todo en marchas”, finalizó.

Saúl Alvídrez, quien fue expulsado del movimiento tras la difusión de audios que lo relacionaban estrechamente con políticos del PRD y quien se dice autor del nombre #YoSoy132, dijo a MILENIO que el movimiento se desmorona no solo por el asambleísmo, sino por la intromisión de personas con objetivos distintos a los que en principio se tenían.

“Mi particular punto de vista es que ese asambleísmo es un yunque que tiene amarrado al movimiento y pudiese subsanarse si se pusiera de frente un solo mensaje y no todos los que han propuesto o quieren alcanzar.”

Alvídrez es el único joven que quizá no puede autoproclamarse #132, aun cuando asegura ser el autor del nombre, pues cuenta que fue él quien lo propuso a los estudiantes de la Ibero, el Tec de Monterrey y el ITAM durante la primera reunión que se realizó en el Parque México para la primera marcha hacia las instalaciones de Televisa San Ángel.

Pese a ello Saúl asegura que la experiencia de integrar un movimiento que explotó gracias a las redes sociales le ha dado la motivación de formar muchos otros, pues los del #YoSo132, señaló, “están desperdiciando una oportunidad única”.

Otro de los jóvenes que creen que la estructura del movimiento es la misma que puede destruirlo es Carlos Brito, conocido por haber moderado el debate del 19 de junio en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, entre Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri.

Brito considera que uno de los mayores logros del movimiento fue el debate, pero cree que se debieron seguir realizando ejercicios de ese tipo y no solo protestas o marchas con otras organizaciones.

Reconoce que algunos de sus integrantes se han sentido frustrados ante la toma de decisiones que, en muchos casos, dejaron ver que estaban mal organizados.

Ana Rolón, la joven que lanzó el primer video para protestar contra los señalamientos del presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, quien calificó de “porros acarreados” a los estudiantes que abuchearon el 11 de mayo a Enrique Peña Nieto en su visita a la Ibero, cree que los integrantes del #YoSoy132 están cansados.

Asegura que el movimiento requiere de una transformación de fondo, que vaya más allá de la protesta contra Peña Nieto y del 1 de diciembre. Ana es aún miembro activo y desde la Ibero organiza algunas de las mesas de trabajo sobre comunicación, pero afirma que su presencia en las marchas se ha disminuido porque, también, está cansada, muy cansada.

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