Chavela Vargas revive el espíritu de Lorca
“¡Todavía no soy una anciana!”, dice con humor. Con un Palacio de Bellas Artes a reventar, la cantante presentó ayer un disco-libro en homenaje al poeta español.
Chavela abre los brazos y se acabó el dolor, dijo Martirio sobre la cantante.
México • Ay de ti llorona, llorona, cómo han abusado de ti, pensaba. Versiones van y versiones vienen de esta canción, pero, ay de ti llorona, te quieren hacer lucir cada vez más acicalada, más posmoderna, más crossover, más indie, es decir, más alejada de tu esencia istmeña.
Pero he aquí que llega la experiencia y la sabiduría de una voz con autoridad, para decir: “Momento, las cosas se hacen así”. Bueno, no lo dijo, pero es evidente que la manera en que Chavela Vargas interpretó tu canción, ayer al mediodía en el Palacio de Bellas Artes, te devolvió a la tierra. Escuchar a Chavela, acompañada por Martirio y Eugenia León, más las guitarras de Juan Carlos Allende, Miguel Peña y Raúl Rodríguez, fue la culminación de un acto de amor en el que, además de devolverte a la esencia, llorona, te pusieron al lado de Federico García Lorca y su poesía.
He de decirte, llorona, que con su voz por momentos casi imperceptible, Chavela es capaz de derretir paredes y, a los 93 años, dar vida a La luna grande. Homenaje de Chavela Vargas a Federico García Lorca, un libro-disco editado por Discos Corasón, una obra conmovedora, hermosa, plena, un boleto de entrada a la eternidad —bueno, un complemento, porque ya ha hecho suficientes méritos en la vida y más allá.
“¡Todavía no soy anciana!”, dijo con buen humor, llorona, y todos gritaban de júbilo. A ratos casi ni la dejaban hablar, pero finalmente se imponía. Contó que García Lorca se le ha aparecido en sueños y que se mantiene profundamente unida a él. “Pienso que es uno de los seres que se fue temprano porque es un elegido de los dioses... A mí no me han de querer mucho los dioses porque todavía estoy aquí”, añadió con picardía.
Chavela es un ídolo que no conoce diferencias de edad, sexo, posición social, ideológica o hasta preferencia ecologista. Porque en Bellas Artes había de todo gracias a que las localidades fueron accesibles, pero sobre todo a que había que estar con ella, tener la oportunidad de gritarle: ¡Te quieeero, Chaveeela!
Fue una tarde de lágrimas, muchas lágrimas. Lágrimas entre algunos asistentes que no soportaron tanta belleza y estallaron cuando Eugenia lloraba porque Chavela la hacía llorar y el agua acudía a los ojos de Laura García Lorca, cuya frente y sensibilidad la emparentan mucho con su abuelo (portadora, por cierto, de la bendición familiar para este proyecto).
Escuchamos, llorona, la voz de Chavela que declamaba sus textos dedicados a Lorca, como “Ángel que no vela”, pero también leí los poemas del granadino, como “Noche del amor insomne”. Decía la voz grave, quemante, registrada en el disco: “Noche arriba los dos con luna llena,/ yo me puse a llorar y tu reías. / Tu desdén era un dios, las quejas mías / momentos y palomas en cadena”, para luego pasar a la canción “Cruz de olvido”, en vivo, un auténtico fardo de dolor, sobre todo en la frase: “me moriré de hastío”.
Dicen que ayer en la tarde Chavela Vargas iba en silla de ruedas, llorona, pero yo ni cuenta me di porque sentía que volaba y que nos llevaba a conocer el otro lado de la luna. Luego tuve que salir para entregarme a la rutina, pasando frente a las infladas esculturas de Botero, mas con el eco de “La llorona” en la memoria, cantada y contada con pasión verdadera, la magia seguía su curso.
Un canto sin concesiones: Eugenia León
“Chavela me enseñó a ver un México diferente, del que nunca se hablaba —dijo Eugenia León al comentar la primera vez que la vio—. Ella expresaba el dolor y la vida de todos los mexicanos. Desde ese tiempo la he seguido y ahora tengo la fortuna de ser su amiga. Ella nunca ha dado concesiones con su canto y admiramos su absoluta sinceridad; es un ejemplo para todas las cantoras que han querido cantar con un mínimo de decoro y humildad”.
La cantante española Martirio, que de emociones mucho sabe, comentó: “Esto es un abanico, un arcoíris de emociones, de sentimientos, presidido por la belleza enorme de Federico y la voz y la forma que tiene Chavela de aunar a tanta gente, de tantas edades, de distintos países, que han aprendido con ella a cantar, a amar, a perdonar. Yo no he visto nunca cantar una canción como ella las canta, esas canciones tan aparentemente duras, esta mujer abre los brazos y se acabó el dolor, porque ha sido capaz de perdonar, y una mujer que canta sin rencor cura el alma de la gente. Con las lágrimas de Chavela se llora muy bien, porque no son de tristeza sino de limpieza”, indicó Martirio.








