Mariguana legal, de venta en el portal
El debate sobre la legalización de las drogas alcanzó un nivel inédito en respuesta a lo dicho en la 6 Cumbre de la Américas en Cartagena, Colombia, donde la cannabis se sirvió en los foros principales.
Pachecos mexicanos afuera de las instalaciones del nuevo Senado de la República, exigiendo a los legisladores se abra un debate serio que lleve a la legalización. Por cierto, ni los "fumaron".
México • Esta nueva ofensiva legalizadora tiene como comandante en jefe al presidente guatemalteco Otto Pérez, quien lleva meses planteando que legalizar es la alternativa más viable para disminuir la violencia. Y es que su país sufre daños colaterales al quedar entrampado entre los mercados de producción y los de consumo. En Cartagena de Indias el tema formó parte del discurso inaugural del presidente Juan Manuel Santos, quien sentenció de manera seria y decidida: “Llegó el momento de analizar si lo que hacemos en materia de lucha antidroga es lo mejor o buscamos una alternativa más efectiva y menos costosa”.
Otro decidido activista pro legalización es, ¡quién lo dijera!, el expresidente mexicano Vicente Fox quien junto a sus tradicionales (y malos) chistoretes, ha insistido en el tema. En reciente foro económico en Panamá o en una universidad de Tijuana, don Vichente reitera que “es un sueño que el Estado acabe con el crimen organizado” y refuta a Obama al asegurar que “una eventual legalización no implica que los jóvenes se vayan a volcar sobre las drogas”. Pese a que Fox resultó ser un gobernante más mediano que donde las expectativas lo colocaban, en el tema de las drogas se le vio extrañamente liberal y fue durante su mandato que algunas sustancias fueron despenalizadas en México permitiendo a consumidores portar pequeñas dosis. En el último año de su mandato, Fox incluso envío una iniciativa para legalizar un número determinado de sustancias, pero le fue rechazada.
Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, los ex presidentes Fernando Henriquez Cardozo, Ernesto Zedillo y César Gaviria; el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, el fundador de Virgin Group, Richard Branson, la ex alta comisaria para los Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour y el expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Paul Volcker, forman otro grupo compacto que pide a gritos “la legalización de ciertas drogas como el cannabis, como una medida para combatir el narcotráfico”. Por cierto, el apoyo decidido, desinteresado, contundente y locuaz a esta causa, tanto del rapero Snoopy Dogg como del actor Daniel Jiménez Cacho, no cuenta.
América para los obamistas
Todos quienes han clamado, exigido o planteado de una manera documentada, la necesidad de la legalización, saben que al que deben convencer es al presidente de los Estados Unidos, don Barack Obama, quien extrañamente cada vez sepulta más sus sueños liberales que hicieron llorar a las masas el día de su toma de protesta. Y es que cuando aún era un fiero opositor Obama mama sabía que la guerra contra las drogas era un fracaso por lo que exigió “repensar y descriminalizar nuestras leyes sobre la mariguana y sobre el manejo de la guerra contra las drogas”. Pero así como la real politik acaba con los idealistas, cae más rápido un hablador que un cojo. Y sin el aval de Obama —quien ahora nos dice que “la legalización no es la respuesta”—, luce complicado que los países al sur del Río Bravo se vayan a aventar una cruzada legalizadora por la libre, por temor a las represalias. Quizás debido a la presión mediática a lo más que llegó Obama es a ordenar que se trate la drogadicción como un problema de salud pública y no como un delito. “Políticas anticuadas como los encarcelamientos masivos de infractores no violentos, son reliquias del pasado… ya que la adicción a las drogas es una enfermedad del cerebro que puede ser prevenida y tratada”, arengó hace días Gil Kerlikowske, Zar antidrogas de los EU, quien de paso criticó las intenciones legalizadoras de los (ex) presidentes latinoamericanos.
En el caso de Felipe Calderón, éste ha subido el tono y en su más reciente visita a Obama, le reclamó por el contrabando de armas en la frontera. Pero fuera de ahí y en los hechos, concuerda con su homólogo gringo y también rechaza la legalización aunque recientemente dijo que se declaraba abierto a debatir el tema.
En Campaña lo niegan
Trepado en su Combi que recuerda a los hippies de la era de Acuario, el candidato presidencial de Nueva Alianza, Gabriel Quadri de la Torre, se pronunció porque se abra el debate a todos los niveles sobre la posibilidad de que se legalice el uso, transporte y comercialización de la mois. El señor del bigotito a la Chaplin, sostuvo que el tema de las drogas es un asunto de salud similar al tabaquismo. “Estamos a favor de que se inicie, se abra, un debate técnico jurídico, serio, político, sobre la legalización, en un principio de la mariguana, en un contexto regional con Guatemala cuyo presidente ya se pronunció al respecto y con los demás países de Centroamérica y eventualmente con Estados Unidos”, remarcó.
De los otros candidatos, Josefina Vázquez Mota, con ese su tono melodramático semilento, apunta que “legalizar las drogas no es la solución”. Andrés Manuel López Obrador se lavó las manos y ha dicho que si gana la presidencia “sometería a un plebiscito la legalización”, que es casi como aventar las culpas a la grada, y Enrique Peña Nieto han negado cualquier posibilidad argumentando —en base a mentiras—, que en los países donde se aplicó la medida han dado marcha atrás. No es el caso por supuesto de Portugal, Australia y Holanda donde la descriminalización no incentivo el consumo y sí disminuyó la violencia. Los datos están en internet para quien desee consultarlos.
Propuesta olímpica
Desde Londres, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos presentó esta semana el informe “Drogas, Inseguridad y Estados Fallidos: los problemas de la prohibición”, que concluyen con algo que ya sabíamos: “Lejos de haber sido exitosas, las prohibiciones han provocado un aumento de la violencia y la inestabilidad en todo el mundo”, además de que la llamada guerra contra las drogas “no sólo no ha impedido la producción, el tráfico y consumo sino que ha creado una amenaza para la seguridad internacional que obliga a buscar alternativas a las actuales políticas de prohibición”. Nigel Inkster y Virginia Comolli, dos de sus creadores, abogan por “un debate mundial urgente”, aunque son conscientes de que en un año electoral es difícil que sus propuestas tengan el eco deseado.
Todos estos rugidos se intensificarán con la MMM (Marcha Mundial de la Mariguana” a celebrarse en muchas ciudades del orbe el próximo 5 de mayo. ¿Habrá humo blanco? Allá nos vemos.








