“Hemos tenido tropiezos, pero es como un `borrón´”
Dos historias de miembros de la nueva Policía que, según el estado, es la mejor apuesta para seguridad.
La mayoría dejó a sus familiares en otros estados.
Monterrey • More tiene 19 años y es originaria de Celaya Guanajuato. Concluyó sus estudios de preparatoria y tenía que buscar trabajo, pues tiene un niño que mantener.
Al ver la convocatoria de Fuerza Civil en la central de autobuses de su localidad se decidió a llamar. En 15 días realizó las pruebas correspondientes y quedó dentro.
Fue difícil separarse de su familia, a la que cada dos meses, cuando tiene descanso, puede visitar. Por ellos está aquí.
“Todos necesitamos poner de nuestra parte para poner un alto a la delincuencia, si todos nos quedamos de brazos cruzados es algo que nunca va acabar, México y Nuevo León necesitan gente fuerte, gente que le nazca hacer algo para que ya se detenga todo este desorden”, dice.
Es una mujer de estatura media, que despierta antes que sus compañeros de unidad para alcanzar a maquillarse antes de ponerse el uniforme y cargar sus armas, su carácter amable pero decidido cuando hay que enfrentar a los delincuentes le permite estar en posibilidades de ascenso.
En su historial tiene detenciones importantes, como la de uno de los más buscados por el caso del casino Royale.
“No venimos desde tan lejos para quedarnos con los brazos cruzados y exprimir al Gobierno, venimos porque queremos iniciar un cambio en un lugar donde la delincuencia es más grande que en otras, realmente el esfuerzo de nuestros mandos es mucho”, menciona.
Junto con More en el campo conviven ex militares, ex marinos, edecanes, amas de casa, albañiles, todos de varios estados de la República.
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Gary es otro elemento. Antes de enlistarse desempeñaba trabajos de albañilería. Su madre ignora en qué trabaja, no le ha dado la noticia con todo y que ya casi cumple un año en Monterrey.
“Mi familia no sabe que estoy aquí, la madre que tengo se preocupa tanto por mí, si le digo en lo que ando se moriría, yo sé que estoy haciendo bien y ella también sabe que yo estoy bien, entonces trato de sacar esto sin que sepa mi familia”, comenta.
Dice que porta el uniforme con orgullo, que es lo mejor que ha hecho, y asegura que el empeño de sus compañeros permitirá que en un futuro, que espera no sea muy lejano, las cosas puedan mejorar en el país, no sólo en Nuevo León.
“Si hemos tenido tropiezos, me da pena decirlo, pero es como un borrón porque en ninguna corporación se había visto esto de que se estén sacando entre los mismos compañeros, yo digo que la gente sí quiere cambiar esto, porque los compañeros denuncian a los compañeros y ellos sí quieren ver un cambio”, indica.








