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Wanda, la amante rusa de Sartre

Cultura •

Una mujer fue una de las causas del distanciamiento entre el filósofo y Albert Camus, lo que nos permite reconocer también las diferencias entre ambos íconos intelectuales franceses del siglo XX.

México • Fueron contemporáneos y fueron amigos. Fueron también existencialistas. De hecho, ambos están considerados entre las figuras prominentes de esa doctrina filosófica, que si bien arranca desde el siglo XIX, fue hasta el siglo XX que adquiere su nombre, después de los horrores que desplegó en Europa la Primera Guerra Mundial. A las preguntas de por qué estamos aquí, qué sentido tiene la vida, hasta qué punto somos libres, la mencionada corriente del pensamiento intentó dar respuesta.

Y quizá como corpus reflexivo, el existencialismo en general heredó más interrogantes que respuestas. Aunque en lo particular, vaya que Jean-Paul Sartre y Albert Camus supieron encontrarle no sólo el sentido sino también el sabor a la vida. Y si bien estos pensadores pudieron actuar como comparsas en sus correrías filosóficas y románticas, hubo una circunstancia que los separó de forma definitiva e irreconciliable.

Sartre conoció a Simone de Beauvoir en 1929 en la École Normale Supérieure de París, donde ambos estudiaban. En un primer momento, la joven no se sintió atraída por su condiscípulo —sobre todo porque él era bizco, chaparro y feo—, pero la atracción comenzó a surgir cuando Sartre le presumió sus conocimientos acerca de Rousseau, al tiempo que el también joven le confesó su admiración por Alexandre Dumas, Lord Byron y Richard Wagner, una tripleta de mujeriegos y conspicuos libertinos.

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