Neoartesanía. Talabartería: innovación en una misma piel
Con imaginación y empeño, Koon Artesanos cumple una década de renovar una tradición nacional con productos modernos de sorprendente colorido, todos elaborados por manos mexicanas.
Jorge Morfín, fundador de Koon.
• Se abre la puerta y el inconfundible olor a piel animal se pega a la nariz, luego sobreviene una cascada de sonidos: el golpeteo arrítmico sobre una mesa, la contundencia metálica de las tijeras y pinzas, las brochas que entintan o distribuyen el pegamento, agujas, martillos, pinceles...
Todo ello logra cierta armonía y es hasta agradable al oído porque jamás irrumpe el estruendo de alguna máquina. Casi todo lo que se hace aquí lo hacen personas, son sus manos las que tallan, cortan, pegan, pintan; son sus ojos, entrenados casi hasta la perfección, los encargados de verificar la calidad. Personas que solo esporádicamente conversan porque se concentran más en su quehacer.
Aquí trabajan hombres y mujeres que dan forma, que crean; son artesanos que dejan algo de sí en cada una de las piezas que hacen y con ello colocan a su empresa por encima de sus competidores.
“Para mí es un gran orgullo ser artesano, uno de los más antiguos de este taller —explica Antonio Hernández de 31 años, mientras corta y dobla rectángulos de piel color chocolate—, empecé haciendo lo más básico, ahora doy forma a los nuevos diseños. Llevo siete años aquí y me siento muy bien.
“He aprendido mucho, por ejemplo, a diferenciar la piel real del vinipiel, ése que se usa muy comúnmente para engañar a la gente, además aprendí a apreciar los detalles, las costuras, los pliegues. Todos aquí ya sabemos lo que es calidad, porque estamos sometidos a un control muy riguroso, y cada uno de nosotros va de por medio en su trabajo. No sé si me explico, cuando el trabajo tiene nombre y apellido no te puedes dar el lujo de mal hechuras”.
Este sello personal es uno de los secretos de esta empresa que fabrica, a mano, 230 productos diarios. Dar prioridad al trabajo manual de artesanos mexicanos es uno de los fundamentos de esta empresa, innovadora tanto por sus diseños como por su modelo de negocio, lo que le ha permitido colocarse y sostenerse entre las mejores de su giro en la última década.
Fundada por Susana Bernardi y Jorge Morfín, Koon (palabra que significa venta en lengua maya), es una empresa mexicana que diseña, produce y vende artículos de piel. Más que sencillo suena simple, pero no lo es. Lo que mejor explica a Koon es que sus socios dieron cuerpo a una idea nueva, en un mercado donde ya todo parecía escrito; además, lo lograron aplicando convicciones ecológicas, culturales y hasta nacionalistas. Esto último en el sentido de respetar, sobre todas las cosas, a México: su patrimonio cultural, el trabajo de sus artesanos, el talento, visión y la apuesta de los fundadores, etcétera.
EMPEZAR DE LA NADA
“La idea básica que generó todo esto fue hacer un producto diferente y de calidad. Pensábamos incluso en que nos maquilaran, pero cuando empezamos a buscar, nadie quiso hacer nuestros diseños. Los artesanos que visitamos se encontraban en su zona de confort, querían solamente vender más, así que nos vimos obligados a montar nuestro propio taller. Ciertamente fue fascinante todo el proceso, pero sí implico un gran reto”, recuerda el director general de Koon, Jorge Morfín.
Ese primer trayecto del camino fue cuesta arriba “no sabíamos nada acerca de la piel, nos fuimos metiendo poco a poco y empezó a gustarnos mucho”, revela Morfín. Así, en el estacionamiento de un edificio, un carpintero y un talabartero, por entonces recién desempleados, comenzaron la aventura.
Koon cuenta ahora con más de 10 tiendas en el país, en Guadalajara, Torreón, Puebla y la Ciudad de México, en las tres primeras de estas ciudades cuenta con representantes o asesoras que personalmente visitan al cliente para ofrecer sus productos en piel, lo que también es un sello distintivo de nuestra empresa: la venta en tienda sí, pero también el trato personalizado para cierto grupo de clientes.
“El chiste ha consistido en encontrar nuestro propio proceso, un nicho de mercado; en buscar las estrategias a llevar a cabo. Si yo quisiera competir en precio con una empresa que está ciento por ciento industrializada sería un fracaso, nosotros estamos más dirigidos al cliente que busca personalizar, que busca algo diferente, que busca esa exclusividad.
“Si un cliente llega a una tienda y no está el producto que busca o no está en el color que quiere, siempre tiene la opción de pedirlo y que se le haga. Esa flexibilidad que le vas dando a tu producto es el valor agregado que los clientes entienden y que están dispuestos a pagar. Cuando tus procesos son muy industrializados, tienes que tener un número muy limitado de colores y de productos”, dice Jorge Morfín.
Los anaqueles de las tiendas lucen por su colorido: agendas en color rosa pastel con una flor verde pistache, los cojines en tono fiusha, las cajas en morado, los marcos en azul rey, bolsas de mano en naranja y amarillo, colores poco usuales en la piel. Mientras la tradición indica que la piel se trabaja en colores oscuros, café, negro, gris o azul, en Koon se trabajan más de 15 colores diferentes.
Y si piel fiusha, naranja o rosa resultaba impensable, antes de los artesanos de esta empresa también era difícil imaginarse un florero, una mesa, una cava, un servilletero, un perchero, cajas de té, portacontroles, portacubiertos, platones, botaneros, lámparas, ceniceros, candelabros y más productos hechos con piel.
“Nuestra consigna —dice Morfín— fue diseñar algo que fuera funcional, práctico y decorativo. Así nos pusimos a pensar qué se podía hacer con piel y encontramos que prácticamente todo: dentro del hogar, por ejemplo en la cocina: portavasos, manteles, servilleteros, charolas, salseros. En la oficina: portalápices, marcos, forros, cojines, cajas. Todo, absolutamente todo”.
POR MÉXICO
Para Jorge Morfín, que estudió Administración de empresas y que durante casi nueve años trabajó en una casa de bolsa, el éxito de una empresa ni siquiera se halla en una idea nueva, sino en que el proyecto de mercado se adapte a los valores, conceptos y metas personales, lo que él considera valores agregados al producto.
“Nosotros somos unos enamorados de México. Así que nos propusimos comprarle materia prima a proveedores nacionales, y que los socios, empleados y artesanos fueran mexicanos. Esto último sumado a que todo el proceso fuera artesanal, pues sabemos que a pesar de que hay artesanos mexicanos muy talentosos, en este país la artesanía está en general subvaluada, pero no es así en el extranjero.
Como parte de los festejos del décimo aniversario de su aventura, Morfín y Bernardi lanzaron un nuevo proyecto llamado Koon+Artesanos, consistente en hacer alianzas con varias comunidades artesanales de México para que juntos den vida a productos exclusivos.
Actualmente Koon incorpora artesanías de diferentes regiones del país hechas con diferentes materiales para combinarlos con sus productos y así apoyar a comunidades de artesanos y enriquecer su oferta.
Las cuatro localidades que hasta ahora colaboran con Koon son San Pablito, de Puebla, de donde obtienen bordado a mano en chaquira; Tenango, en Hidalgo, de donde adquieren bordado otomí; Panteló, Chamula y San Andrés, en Chiapas, que aportan telar de cintura y bordado a mano.
Jorge Morfín abunda: “Con ello queremos respetar lo que hacen, porque no lo hacen puramente por negocio, lo hacen por una tradición, por una cultura, una religión, por el cariño y el respeto a sus antepasados y a su cultura.
“Ahora compramos textiles y ónix, queremos trabajar con barro y otros materiales. Lo más importante es pagarles lo que piden, costeamos el producto, es decir, no va en función de lo que vendemos ni en función de nuestros precios, lo compramos al precio justo y separamos muy bien lo que son ingresos de ellos y los nuestros.
Otro compromiso de la firma es con el medio ambiente, de acuerdo con sus fundadores, solo adquieren piel de animales que han sido sacrificados para consumo, para con ello rechazar la trata de animales.
Por otra parte, según explica Morfín, “nada más trabajamos con tenerías que cuentan con procesamiento de agua. El problema de la piel es que requiere un tratamiento que resulta muy agresivo porque necesita muchos químicos; por su naturaleza la piel tiene que ser tratada para quitarle olores, colores, células muertas y grasas.
“Nosotros, en nuestro compromiso con México, nos hemos preocupado porque el agua no se vaya al desagüe sino que sea tratada y reutilizada, por lo que únicamente compramos a tenerías que así lo hacen, incluso como parte de la misma evolución de esta parte del proceso, muchas tenerías se han cambiado a zonas agrícolas, para que el agua se reutilice.
Finalmente, todas las bolsas en las que se entregan los productos de Koon son reutilizables, biodegradables y decoradas además con frases positivas.
EL TALLER
A razón de cinco horas de trabajo promedio por producto, en Koon se fabrican 230 productos al día, lo que da como resultado 60 mil piezas al año. Cantidad que es posible alcanzar gracias a los empleados de esta firma, particularmente a los artesanos, que requieren de una paciencia a toda prueba para permanecer en este empleo.
“Empecé haciendo cajas de reloj, cortando las piezas, me enseñaron a armar tapas, hacer cojines y todo el interior de la caja, ahora ya hago otras cosas más especializadas. Me gusta mucho mi trabajo porque hasta donde sé no es muy común, todo aquí lo hacemos a mano y en otros lugares se produce en máquinas, eso es una diferencia grandísima a la hora de ver cada producto”, dice Laura López Ramírez, sin levantar la vista de las mesas de piel que ensambla con dedicación.
Es esta parte de Koon la que más apasiona a Morfín “la gente que contratamos ya no tiene que tener experiencia, hoy tenemos gente capacitada lo suficientemente maestra en el trabajo de la piel. Más bien lo que buscamos son personas con habilidad, con ganas de trabajar en una empresa seria, de crecer con trabajo y responsabilidad.
“Siempre estamos contratando y capacitando gente nueva, es un tema difícil, porque hay que trabajar con solventes, no puedes estar sentado mucho tiempo, tienes que tener mucha paciencia, mucho cuidado, somos muy exigentes a la hora del control de calidad y de las precauciones, no solo en la materia prima sino en el proceso, somos muy exigentes en eso, pero la gente que se queda se queda a gusto y contenta con lo que hace y lo que percibe”.
KOON ARTESANOS ESTÁN EN:
Centro Comercial Arcos Bosques
Paseo de Tamarindos 90 Kiosco
Col. Bosques de las Lomas
México, DF
Tel. (55) 9135 0007
Pablo Neruda 2989 Int. 2H
Col. Providencia
Guadalajara, Jalisco
Tel. (33) 3641 8236
Punto Comercial Santa Fe
Blvd. Atlixcayotl 4008, Local 110
Col. San Martinito
San Andrés Cholula, Puebla.
Tel. (22) 2169 1071
Blvd. Independencia 3817 Loc.8
Col. El Fresno
Torreón, Coahuila
Tel. (87) 1182 0392








