Ángeles Mastretta: “Cantar y conversar me divierten más que escribir”
Antes que novelista, esta mujer de origen poblano y sangre italiana, se confiesa como una conversadora que disfruta del baile y la música.
• Pocas escritoras en México se pueden jactar de tener el número de lectores de Ángeles Mastretta. Antes que novelista, esta mujer de origen poblano y sangre italiana, se confiesa como una conversadora que disfruta del baile y la música. Ha publicado más de una docena de títulos, siendo el más reciente La emoción de las cosas.
QUÉ TIENE MÁS ¿LECTORAS O LECTORES?
Lectoras; creo que la ficción la leen más mujeres que hombres. Antes me afectaba no llegar a los hombres, pero ya no me importa. Mi mejor lector es Luis de la Barreda Solórzano, siempre está muy pendiente de lo que hago.
¿PARA QUÉ SER ESCRITORA?
Primero porque me gusta y quiero. Después ya viene el para qué y la respuesta está en contar historias. En mi familia todos tenemos anécdotas, cuando nos reunimos predomina quien tiene mejores situaciones.
¿DE QUÉ TAMAÑO ES SU EGO?
Normal. Como el de cualquiera. A veces lo lidias, otras lo complaces, en ocasiones te caes pésimo, otras te congratulas y dices ¡qué bien me quedó esto! Hay momentos cuando pienso que debería dedicarme a otra cosa.
¿EN SERIO ALGUNA VEZ PENSÓ EN DEDICARSE A OTRA COSA?
De niña decía que iba a ser maestra, me decían “la maestra liendre”, por chiquita. Después quise hacer tele y periodismo, pero en la UNAM, Gustavo Sáinz me sugirió que me dedicara a la ficción. Pedí la beca en el Centro Mexicano de Escritores y me la dieron.
TUVO POR MAESTROS A RULFO Y A ELIZONDO…
Sí, lo malo es que ninguno tenía muchas ganas de enseñar. Con Rulfo hablé más del pie de nuez y de la vida. Salvador era devastador y una crítica suya motivó que no escribiera ficción por ocho años. El silencio se rompió durante una fiesta donde le platiqué a Sergio Pitol cosas de Arráncame la vida, libro que terminé por escribir.
¿HA PLAGIADO?
No, ni se me hubiera ocurrido. Es un acto de audacia y temor.
HAY QUIEN DICE, “QUIEN NO HAYA PLAGIADO QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA”…
Yo no lo suscribo, acaso te contagias de otros autores pero hasta ahí.
¿TOCA EL PIANO?
Muy mal, no paso del do, re, mi. Pero me encanta que esté en la casa para que lo toque quien quiera. En realidad resulté mejor cantante, y eso que canto mal.
¿CUÁL ES SU REPERTORIO?
Lo que se atraviese, desde Sarita Montiel hasta el Ave María, pero como tenor bajo.
NUNCA SE PIERDE A JOAQUÍN SABINA, ¿VERDAD?
Nos volvimos muy amigos conversando y cantando en el Bar Siqueiros.
Joaquín, sabio que es, se hizo amigo del Gabo García Márquez y Mercedes, su esposa. Lo conocí con ellos, después de un concierto nos fuimos al Polyforum. Por esas épocas él era más bárbaro, ahí canté “Arráncame la vida” y juntos interpretamos otras canciones. A partir de entonces nos caímos muy bien.
¿CON QUIÉN MÁS HA "PALOMEADO"?
Con el Gabo, Zabludovsky, Joaquín López-Dóriga es rebueno cantando. Una vez desinhibidos todo mundo canta. Yo no bebo nada, pero actúo como si estuviera borracha. Cantar y conversar me divierten más que escribir.
¿QUÉ HAY MÁS EN SU VIDA FELICIDAD O ALEGRÍA?
La felicidad se encuentra y llega en destellos. La alegría en cambio es una opción vital, incluso cuando te contradice la vida puedes tener un compromiso con la alegría. Mi compromiso es con estar viva, y ahí incluyo la pérdida o la tristeza. A mí me alimenta todo eso, además de conversar. Héctor (Aguilar Camín) y yo nos sorprendemos de llevar 35 años juntos y seguir hablando todo el tiempo.
YA ES UN BUEN TIEMPO, ¿CÓMO LE HACEN?
Medir el tiempo por días e intentar sorprendernos continuamente.
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Ángeles Mastretta
Nació en la ciudad de Puebla en 1949. Entre sus libros se encuentran Arráncame la vida, Mal de amores, El mundo iluminado y Mujeres de ojos grandes, así como los poemarios La pájara pinta y Desvaríos.








