El Premio FIL es, para mí, el Juan Rulfo: Margo Glantz

Cultura •

La escritora mexicana es la ganadora del galardón de Literatura en Lenguas Romances. Se convierte, así, en la tercera mujer en ganar el galardón, el cual le será entregado en la inauguración de la 24 edición del encuentro librero.

Guadalajara / México • .- Quien diga que los números no tienen significados especiales, que no cruce palabras con Margo Glantz. Porque para la autora mexicana los números valen, y mucho. De eso dejó constancia ayer, cuando le notificaron que el jurado la había elegido ganadora del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2010: “Para mí tiene un significado cabalístico, tanto en las coincidencias como en las cifras: estamos en la vigésima entrega, soy la tercera mujer que la recibe, la primera mexicana y este año cumplo 80”. Así recibió el galardón la narradora, quien también se dio tiempo para citar a Fernando del Paso y señalar que el premio “debería seguir llamándose Juan Rulfo”.

La encargada de dar a conocer el nombre de Margo Glantz (México, 1930) fue Ana María González Luna, quien hizo las veces de vocera del jurado integrado también por Juan Cruz Ruiz, Diamela Eltit, Cecilia García Huidobro, Darío Jaramillo, Pedro Meira y Sara Poot Herrera. En el acta se asienta que eligieron a Glantz “por su extensa trayectoria literaria, la renovación del ensayo y la narrativa, sus propuestas en torno a la crisis y frontera de los géneros mediante poéticas fundadas en la fragmentación y en el acopio de discursos de diversas disciplinas”. El jurado también consideró que la obra de la escritora “ha puesto en evidencia la identidad latinoamericana como un viaje acabado e inacabable” y la calificó como “una obra brillante y activa, que actúa como referente indispensable para nuevas generaciones de escritores”.

El anuncio del ganador de este año tuvo invitada de honor: Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). La funcionaria no dudó en señalar que, después de 20 años, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances —antes Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo— es ya “uno de los más prestigiados y codiciados” en el mundo de las letras, gracias al prestigio y el rigor de los jurados que cada año eligen al ganador. La titular del Conaculta señaló que el premio “prestigia a quien lo gana y se prestigia a sí mismo con sus ganadores” y dijo que, con el cambio de nombre, “amplió su alcance”. Luego, en un enlace vía telefónica, Sáizar dijo a Glantz que su elección engrandecía “al Premio FIL, al idioma y a México”.

“No se puede dar un premio a una mujer sólo por serlo”

A los 15 años llegó a la UNAM como alumna; como maestra lo es desde los 28 años; en la actualidad cuenta con 80 años de vida y si bien ya sólo da clases en forma esporádica, su trabajo logró ampliarlo a otros sectores: ha difundido la literatura mexicana, trabajado sobre Sor Juana Inés de la Cruz y, en la actualidad, se dedica mucho más a la ficción, “porque estoy más en esa vena, pero toda mi obra la valoro: hay cosas que son muy malas, pero también hay otras que son muy buenas”.

El 2010 ha sido un año muy importante en la vida de Margo Glantz (Ciudad de México, 1930): en enero pasado llegó a las ocho décadas y ahora es reconocida con el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, que le será otorgado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

“He recibido muchos reconocimientos a mi obra y a mi carrera como gente que se ha dedicado a la literatura desde que tenía 9 años, como lectora. Me emociona el reconocimiento: tener el Premio Fil, que para mí es el Premio Rulfo, es de las grandes cosas que le pueden pasar a un escritor.”

Con el reconocimiento, la autora de El rastro se convierte en la primera escritora mexicana en recibir el galardón en sus 20 años de existencia —con el nombre de Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo durante muchos años- y apenas en la tercera mujer, con lo que acompaña a Nélida Piñón y a Olga Orozco.

“Siento que hay todavía una reticencia muy grande para contemplar la escritura femenina como una escritura tan importante como cualquier otra. Hay escritoras que han sido reconocidas, pero hay muchísimas más que no lo han sido y que han muerto en el olvido, con reconocimientos muy menores, circunstanciales, muy limitados.”

En entrevista, Margo Glantz aseguró que en México cada vez hay más escritoras importantes, pero aun enfrentan dificultades como las de Sor Juana o de Nellie Campobello, en tiempos más recientes, de quienes se ha descuidado su obra con tal de contar lo que les hicieron a ellas.

“No creo en las deudas, creo en el reconocimiento de la calidad, de los méritos. No se le puede dar un premio a una mujer sólo por serlo; se le debe dar porque escribe como una gran escritora, pero muchas veces esa calidad no se toma muy en cuenta si se trata de una mujer.”

Escritora tardía

Margo Glantz arribó a la literatura a una edad en la que muchos otros ya tenían una trayectoria consolidada; ella misma acepta que su primer título literario resultó fallido: se llama Las mil y una calorías, novela dietética, que publicó a los 47 años de edad en una edición de autor, porque nadie se la quiso editar.

“Me gusta mucho decir que todos mis compañeros de generación, a los 20 ó 30 años de edad ya habían producido obras muy importantes, y que yo, a los 45, era todavía una joven promesa con arrugas.”

Las razones las encuentra en el tipo de literatura que podía escribir, el cual, desde su perspectiva no cabía dentro de los cánones tradicionales, “a veces entregaba textos que me decían que no tenían ni pies ni cabeza; creo que sí la tienen”, dice la maestra emérita de la UNAM.

Margo Glantz reconoce que tiene una forma muy peculiar de entender la literatura, en la que la ruptura, la transición de un género a otro, la desterritorialización genérica son muy importantes.

“Pero también alió temas muy diversos, como los que tienen que ver con la frivolidad, la moda, los zapatos, el cuerpo de las mujeres, las modelos, con la mutilación, con el cáncer de seno, con el holocausto: combinaciones muy extremas que, al principio no se entienden.”

Con el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, Margo Glantz se convierte en protagonista de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.