Y ahora, la Liguilla
Cruz Azul cumplió con el objetivo de calificarse a la fase final del Apertura 2012; sin embargo, La Máquina llega con un bajo perfil .
Christian Giménez celebra su anotación.
Ciudad de México • Al Cruz Azul de Guillermo Vázquez hay que ponerle un signo de interrogación en la Liguilla. La Máquina llega a la fase final como un equipo discreto, ni frío ni caliente, así de simple. No pertenece al pelotón sólido de los de arriba, los que parten como favoritos al título, pero tampoco se le puede menospreciar. Es más, este traje le viene bien a la medida: sin presión y con dudosas expectativas.
Ayer, Cruz Azul cumplió a secas el trámite de calificar. En el terreno de juego luchó por hacerlo de manera clara y lucidora, pero al final se tuvo que conformar con un rudo empate (1-1 ) con Monterrey para sumar la unidad que necesitaba.
Sin embargo, la ley histórica de la Liguilla sentencia que es una historia nueva, ajena a lo que pudo haber ocurrido en la temporada regular. La Máquina apostará a eso, a reescribir un nuevo guión para estos últimos duelos.
Por el otro lado, el sistema tan complaciente le permite a Monterrey tener pie y medio en la Liguilla. Con 23 puntos, solo una goleada en el juego entre Pumas y Atlante lo dejaría fuera. Las veladoras que prendió Rayados al final del juego fueron tan eficientes que hoy su irregularidad, al parecer, no le cobrará ninguna factura.
Ayer, Cruz Azul empezó mejor el partido. En los primeros minutos mostró algunos destellos que hace 15 días le dieron el triunfo de manera contundente ante Toluca. La Máquina apretó bien la salida de Monterrey, apenas a los siete minutos Israel Castro habilitó con un pase a Mariano Pavone en el área, el argentino dejó el balón a su perfil y sacó un derechazo que desvió Jonathan Orozco.
Pasaron varios minutos para que se volviera a presentar otra jugada clara, y ésta fue la del gol. Al 23’ Pavone luchó en solitario un balón pegado a la banda izquierda, sacó un centro que parecía no tener un destinatario fijo, pero Javier Aquino apareció del otro lado; el volante controló y levantó la cara para meter un centro medido a la llegada de Christian Giménez, quien al borde del área sacó un potente cabezazo que venció la estirada de Jonathan Orozco. Una bella pincelada.
En la recta final del primer tiempo, La Máquina tuvo opciones claras de gol a través de Gerardo Torrado, Aquino y una espectacular media tijera de Alejandro Vela que Orozco atajó para mandar a tiro de esquina.
Sin embargo, Rayados encontró la luz en un tiro de esquina en el que Aldo de Nigris le ganó la marca a Pavone para rematar con la cabeza y poner el 1-1, a los 44 minutos.
En el segundo tiempo, Monterrey se soltó más. La urgencia obligó que arriesgara por el gol que los metía de lleno a la Liguilla. César Delgado se despojó un poco de ese traje invisible que portó en la primera mitad y lo intentó con un disparo de media distancia. Sin embargo, ayer pesó la ausencia de Suazo. Sin el Chupete el aparato ofensivo de Rayados se vuelve predecible.
La Máquina tuvo la más clara, en un tiro de Aquino que tapó Orozco y en el contrarremate la zaga casi mete el balón a su portería, de no ser por la rápida reacción del guardameta.
Ambos equipos lo intentaron hasta el final, pero ya no se movió el marcador. Monterrey, de panzazo, está muy cerca de la Liguilla, mientras que La Máquina acechará el título que tanto le urge con un antifaz de no favorito.
La verdadera prueba del Cruz Azul de Guillermo Vázquez está a la vuelta de la esquina.








