Edición:

La gran fiesta del cómic

Dominical •

Antes del huracán 'Sandy', Nueva York fue la sede del séptimo encuentro de estrellas, empresas y fanáticos del cómic, el manga y el anime.

• Nada puede sonar más apacible y aburrido que una convención de cómics. Antes resultaba difícil para la mayoría de las personas que no vivían obsesionadas con Star Trek, Batman, Star Wars o Los Vengadores entusiasmarse con un gran mercado-feria-encuentro entre autores, distribuidores, coleccionistas, hackers, fans, productores de videojuegos, directores de cine, vendedores de juguetes, blogueros y editores de historietas. Ahora, todo el mundo sabe que las grandes convenciones de cómic son muy a menudo eventos electrizantes, frenéticos y tumultuosos; auténticos carnavales donde es posible encontrar toda clase de expresiones de locura y decadencia.

En Nueva York, miles y miles de personas se dan cita anualmente para conocer, escuchar y fotografiar artistas y autores de cómics —tanto a las mega estrellas del género como a los desconocidos que tratan de abrirse paso en un medio intensa y brutalmente competitivo. Pero si bien los fans son capaces de pagar cientos de dólares para entrar y algunos de ellos están dispuestos a pasar la noche esperando en una fila por sus autores favoritos (ya sean leyendas vivientes como Stan Lee, Frank Miller y Todd McFarlane o la escritora de best sellers vampirescos Anne Rice) cada año queda más claro que el verdadero show son los fans, en particular los miembros del público que se pasean por los pasillos y salas en disfraces espectaculares.

El Comic Con de Nueva York es la convención de historietas más grande de la costa Este de los Estados Unidos (y quizás la única capaz de compararse con la célebre convención de San Diego) y cumplió en esta ocasión su séptimo año. Si en su primera edición tuvo 33 mil visitantes (cuando se esperaba que no llegaran ni a 10 mil), este año rebasó los 115 mil. Los boletos para los cuatro días del evento comenzaron a venderse con varios meses de anticipación y se agotaron semanas antes de la inauguración, dejando a miles de aficionados frustrados, desolados y a la merced de los revendedores que ofrecían boletos en la banqueta y en línea a precios absurdos. No es raro el éxito de este evento si se considera que Nueva York es aún la sede de docenas de editoriales grandes y pequeñas, así como de miles de artistas y escritores involucrados con este tipo de géneros. Ahora bien, en un tiempo de crisis en la industria editorial, en particular desde el colapso financiero de 2008, resulta relevante el crecimiento y desarrollo del cómic y la novela gráfica, cuyas ventas se han mantenido estables y se anticipa un incremento antes del final de 2012.

En el Comic Con de Nueva York 2012 (del 11 al 14 de octubre), el número de autores, celebridades y estrellas invitadas fue enorme e incluía tanto a veteranos del circuito y viejos ídolos de culto como el Batman de la serie televisiva, Adam West, y el primer Hulk, Lou Ferrigno, hasta el cineasta mexicano Guillermo del Toro y el director artístico y cofundador de la exitosísima marca Tokidoki, Simone Legno. Algunos de los lanzamientos que llamaron más la atención fueron la serie de Superman de DC, del escritor Scott Snyder y el artista Jim Lee; Superior Spiderman de Marvel, de Dan Slott, las nuevas temporadas de las series televisivas The Walking Dead (AMC) y Robot Chicken (Adult Swim), el Marvel app para leer e-comics y las presentaciones de los nuevos cómics de los sellos Vertigo y Dark Horse.

Ni siquiera un súper héroe podría seguir el pulso de un encuentro tan diverso y saturado como éste, en el cual, en un solo día, tenían lugar una conferencia sobre la evolución del Batimovil, la presentación de la nueva versión fílmica de Carrie, pláticas de orientación para triunfar en el negocio o dominar ciertos aspectos técnicos del mismo, y mesas de discusión sobre el estado de la industria en las que participaron algunos de los principales ejecutivos del cómic, como el antes mencionado Jim Lee y Joe Quesada, respectivamente el coeditor y el director creativo de DC Comics; más Alex Alonso, el editor general de Marvel, y Grant Morrison de Action Comics, entre otros. Este año la presencia de estrellas del mundo del manga y anime aumentó de manera explosiva y fue posible ver a Yoshitaka Amano, el ilustrador de Final Fantasy y Vampire Hunter D, los artistas del manga Masakazu Katsura (Dream Fighter Wingman, Shadow Lady, DNA², Video Girl Ai) y su tocayo Masakazu Ishiguro (Kyoufu Tanpen y Karakuri), así mismo estuvieron presentes dos megacelebridades del universo Vocaloid: Kanae Muraki, creadora de la diva digital Hatsune Miku y Yu Asakawa, quien hace la voz de Megurine Luka.

No hay duda que la cultura se ha “nerdificado” o “geekificado”, los cómics, los súper héroes, el manga y el anime así como la parafernalia semi y totalmente pornográfica del hentai, las confusiones de género y orientación sexual del yaoi, la moda steampunk en la ciencia ficción y las fantasías de culto se han masificado y convertido en universos atractivos para las masas y han dejado de ser patrimonio exclusivo de grupos de iniciados. Comic Con es un festival del consumo desparpajado, pero antes que nada es una experiencia sensorial, un fascinante espacio de interacción que se vuelve alucinante en gran medida por el ingenio y la no tan velada seducción de parte de los visitantes que practican el cosplay o costume play, lo cual va más allá de tan solo usar disfraces para parecerse a alguien, sino que es participar en un performance, en una abigarrada puesta en escena que no solo tiene por objetivo transformar al individuo al hacerlo partícipe de un juego expansivo de roles (que a menudo está cargado de connotaciones eróticas y en particular trasvestistas), sino que también involucra al espectador y al entorno.

Por supuesto que el nombre del evento, Comic Con, ya no refleja cabalmente de lo que se trata. Podríamos decir que en realidad es una convención de cultura pop, cuatro días de un explosivo Halloween interactivo que pone en evidencia la forma en que la estética y los clichés de la historieta fantástica y de ciencia ficción se han posicionado con respecto a las demás artes y géneros, la forma en que han rebasado las coloridas viñetas para conquistar el cine, la televisión, los videojuegos y demás medios en un tiempo de reciclamiento neurótico, frenética mediatización digital y obsesión renovada con todo lo relacionado con la idea del superhéroe.

Como mencionaba antes, ésta es una desenfadada celebración del consumo frívolo y compulsivo, una fiesta para las mega corporaciones que son dueñas de la mayoría de los sellos, estudios y consorcios del entretenimiento. Sin embargo, eso no niega que se trata también de una gran oportunidad para los sellos independientes, los artistas marginales y desconocidos para mostrar su trabajo, vender sus productos y darse a conocer.

Una característica singular de las últimas décadas es la manera en que la brecha generacional tiende a reducirse, quizás nunca antes hubo tantas coincidencias entre los gustos, aficiones y cultura de los jóvenes y sus padres. Parecería que como parte del colapso de la ideología los adultos en Occidente han optado por dar rienda suelta a sus delirios y obsesiones infantiles. Por tanto, el Comic Con más que un estrambótico festival de indulgencia, placeres culpables y acumulación de souvenires, puede ser un espacio liberado para la imaginación, un laboratorio de la identidad, así como un inquietante y revelador síntoma de la era.

COMIC CON

El Comic Con más grande y popular del mundo: San Diego, en 2011, con 125 mil visitantes

Segundo lugar: New York Comic Con en 2012, con 116 mil visitantes

Ventas:

2011

Novelas gráficas estimadas en 340 millones de dólares

Cómics, 300 millones de dólares

e-comics (comics digitales), 25 millones de dólares

2012

—En la primera mitad de 2012 las ventas de novelas gráficas bajaron 8 por ciento, las de cómics subieron 20 por ciento. Se espera que la tendencia siga a la alta.

—La novela gráfica más vendida del año fue The Walking Dead Compendium Vol. 1.

—En septiembre dos mangas, Sailor Moon vol. 7 y Naruto vol. 58 alcanzaron los dos primeros lugares de ventas dentro del mercado de novelas gráficas.

—No obstante el manga en general continúa perdiendo mercado, en parte por lo que se percibe como un declive en la imaginación de los autores japoneses y su actitud un tanto reacia a asimilar la revolución digital.

—50 millones de cómics digitales fueron bajados de internet durante 2012.

Datos tomados de http://www.icv2.com/articles/markets/24051.html y http://www.publishersweekly.com/