Madonna y los plagios
Desde muy joven, la ahora "Reina del pop" entendió la importancia del escándalo para impulsar su carrera. Una ruta alternativa al borde de la ley donde protagonizó decenas de casos, muchos de gran magnitud y otros realmente para la anécdota.
México • Si alguien ha dado chamba a los jueces que trabajan sobre sentencias relacionadas con los derechos de autor, daños a la moral y rompimientos de contrato, es Louis Veronica Ciccone. Tan solo en este año al que le faltan treinta y tantos días para culminar, la diva ha recibido, al menos, media docena de demandas.
En agosto la acusaron por “daños morales” por su decidido apoyo a los homosexuales rusos. Y en julio por poner una esvástica en la frente a una foto de Marine le Pen, dirigente del Partido Ultraderechista Frente Nacional. A mediados de año, se reactivó en su patria una vieja demanda de la disquera VMG Salsoul donde la acusan de haber empleado partes de la canción “Chicago Bus Stop” (Ooh I Love It), de la Salsoul Orchestra, en la estructura de su megahit “Vogue” (1990). Por cierto, Madonna puede estar tranquila con este juicio, ya que las canciones en conflicto se parecen muy poco.
Como indiscutible reina, Madonna ha tomado ideas, conceptos, pasos de baile, estribillos, tonadas, gráficos, modas, gestos, vestuarios y actitudes que a otros se les han ocurrido antes, para encaramarse en la cima frente al embate de Britney Spears, Lady Gaga o Christina Aguilera, princesas que siempre han soñado con ocupar su trono. Ante dicha presión, la oriunda de Bay City, Michigan, no ha tenido empacho en plancharse y patentar ideas ajenas, para signarlas como propias. Y no le importa que murmuren.
Por lo mismo, su despacho de abogados nunca deja de chambear: ahorita mismo atiende una demanda de la Brando Enterprises, empresa poseedora de los derechos de Marlon Brando, donde la acusan de uso ilegal y emplazaron a que comparta los ingresos derivados de la utilización de la imagen del actor, ya que le extendieron un permiso para un solo concierto. La diva no respetó el convenio y utilizó al eterno Padrino en más fechas de las negociadas.
Cierto es que muchas de las demandas contra Madonna tienen la motivación de su generosa fortuna y se ha comprobado que algunas son tan falsas como la misma Yuri haciéndole a la Reina del pop. Pero resulta que sí existen casos donde el jurado le ha dado la razón al demandante, como ya sucedió en 2005 cuando el compositor belga Salvatore Acquaviva le ganó una demanda por el plagio de la canción “Frozen”, que en la versión original del belga se llamaba “Ma Vie Fout le Camp”. Y en muchos otros, las copias de la Chica material son tan evidentes que no le ha quedado más que tomar el humillante camino de la indemnización. Un ejemplo es la canción “Security of The First World”, de los raperos Public Enemy, cuya base rítmica sirvió para el “Justify My Love”, el millonario primer sencillo de su álbum recopilatorio Immaculate Collection, que vendió más de 30 millones de copias en todo el mundo, bajo la sospecha de fraude.
¿SI ES HOMENAJE NO HAY PLAGIO?
Bajo el pretexto de rendir culto a sus heroínas de siempre, la Ambición Rubia ha retomado looks de tiempo atrás en la historia del cine o la música para ajuarearse ya sea a la Marylin Monroe como a la Greta Garbo, Jane Mansfield, Gina Lollobrigida, Marlene Dietrich, Bette Davis o Brigitte Bardot. Prácticamente no hay diva de la historia del espectáculo que no haya servido de inspiración en las rebuscadas transformaciones madonescas.
Y mientras tanto las demandas continúan, como la del cineasta Vincent D´Onofrio, quien metió pleito legal porque, según argumenta, Dita le robó la idea de hacer el remake de la cinta Swept Away. Y aunque la demanda está en curso, se estima que no llegue muy lejos, ya que la película fue votada como la “peor de la historia”. Bueno, dirán sus fans, lo suyo no es hacer cine, sino cantar en un escenario y en algún sentido sí tienen razón.
Y las historias parecen no tener fin: que si Madonna copió la imagen de un póster de Kylie Minogue para la portada del American Life (donde rinde homenaje al Che Guevara) o que si el video de “Ray of Light” —aquel que corre a toda velocidad— fue robado al director italiano Stefano Salvati quien, según la revista Rolling Stone, hizo el mismo trabajo para su paisano Biagio Antonacci, o que si su maravillosa etapa de sexóloga kinky, presentada como “En la cama con Madonna”, en realidad la tomó de los días pacifistas de John y Yoko, cuando recibieron a medio mundo en su lecho de amor, acusación que sí se antoja exagerada.
Personalmente considero a Madonna una artista como pocas, y no me consta ninguno de sus fusiles más que uno: tras la primera vez que visitó nuestro país, en 1993, con motivo de su Girlie Show World Tour, integró a su rutina un par de pasitos que los concheros del Centro Histórico del Distrito Federal tenían en exclusiva desde la época precolombina. ¿Algún abogado por ahí? ¿Tenemos un caso? ¿Nos vamos con todo sobre la rubia? (falsa, por cierto, según fotos de su pubis en la pubertad).
Me pongo a sus órdenes.








