“Abel es una comedia que se convierte en drama”
En entrevista con el director de la película Abel, el también actor Diego Luna habló de su experiencia de trabajar con niños que nunca habían actuado; además dijo sentirse emocionado de presentar su obra en Tampico y en el norte del país.
Escena de "Abel".
Tampico.- Este viernes las salas de cine de Tamaulipas estrenarán Abel, primer largometraje dirigido por el actor mexicano Diego Luna.
Esta película que tuvo gran aceptación en el Festival de Cannes, se presentará en México con casi 70 copias para ser difundidas ahora en el norte del país. “Este es mi primer proyecto clasificación A y me siento muy orgulloso, toda la familia puede acudir a verla. La gente en el centro y sur la ha hecho suya, invito a toda la gente de Tampico para que también la disfrute. Este tipo de historias son las que tenemos que recordar sobretodo cuando las cosas van mal”.
¿Qué palabra es sinónimo de Abel?
Infancia.
¿A qué sabe tu largometraje Abel?
Sabe agridulce.
¿Y los aplausos?
A tequila, a mezcal
¿Qué va a encontrar la gente que vea esta película?
Se va a encontrar primero riéndose mucho y conmoviéndose con la historia de la madre, con el amor que tiene hacia su hijo y los deseos de tenerlo cerca. Digamos que es una comedia que eventualmente se convierte en un drama.
¿Cuál es la escena que más te gustó?
Es complicado, pero hay varias escenas en la mesa del comedor cuando Abel está interrogando a Anselmo que me gustan mucho por lo que hace el niño, de repente hace cosas que como actor son sorprendentes y sólo tiene diez años de edad.
Has comentado que aprendiste mucho de trabajar con niños.¿Cuál es la más valiosa de las enseñanzas?
Que a veces nos la complicamos mucho los adultos. Actuar se trata de estar en el momento, entenderlo, reaccionar y dejarse llevar, y a veces a los adultos se nos olvida, nos complicamos de más, nos hacemos muchas historias en la cabeza y hacemos laberintos de los cuales cuesta trabajo salir. La simpleza con que estos chavitos se entregaron es un ejemplo de que de eso se trata actuar. El que tiene que tener la cabeza hecha una maraña es el director. Los actores deben vivir con esa relajación y esa claridad.
¿Qué significa presentar Abel en las salas del país?
Significa mucho poder recorrer el país por pedazos. Lo que normalmente nos pasa es que nos regresan las películas; estrenan tu película y a las dos semanas te devuelven las copias. En este caso no hemos podido abrir en todo el país porque no nos devuelven las copias. Llevamos ya nueve semanas en cartelera y nos falta recorrer buen cacho del país. Definitivamente este tipo de historias son las que tenemos que recordar sobretodo cuando las cosas van mal.
¿Quedaste satisfecho con los resultados, cambiarías algo?
Siempre se desea cambiar. Si en el cine no nos dijeran para, siempre habría espacio para cambiarle algo. Además es un proceso que dura tanto tiempo que uno va cambiando. No soy el mismo que cuando empezó el proyecto, entonces es muy fácil siempre estarle corrigiendo y metiendo mano pero hay que saber dejar ir. Lo que si puedo decirte es que veo la película y la disfruto muchísimo, la gozo, estoy muy orgulloso de lo que hicimos y muy impactado de ver lo que ha generado con el público. La gente fue el primer fin de semana cuando estrenamos y en el segundo fin de semana fue más auditorio. Esto habla de que la gente la hizo suya. Lo que vivo es algo que no imaginaba ni me había planteado.
¿Qué es lo que sentiste cuando dirigiste por primera vez?
Lo gocé mucho. Sentí que estaba haciendo lo que me gusta, estaba disfrutando muchísimo cada momento, me preparé muy bien para hacerlo, así que encontré una nueva vocación.
¿Qué te inspira?
Cada cosa que te va pasando en la vida. Lo maravilloso de mi trabajo es que tiene que ver con quien eres. No es como otros trabajos donde dejas tu personalidad afuera, te pones una batita y eres otro. Aquí al revés, aquí traes todo lo que te preocupa, todo lo que tú eres y todos tus recuerdos, ese es el material con el que uno trabaja. En esta película definitivamente la inspiración me la dio mi hijo. Mi mujer estaba embarazada y luego nació Jerónimo, por lo que la película esta llena de eso, de la inspiración que nos dio el viaje de ser madre y padre por primera vez.
¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?
Que disfrute esto porque puede no volver a pasar. Hay gente que vive toda su vida para que esto le pase una vez y yo tuve la gran fortuna de que me llegó en mi primera película, pero también hay que poner las cosas en perspectiva. Es importante no volverse loco y disfrutar el éxito que estamos viviendo ahorita.
¿A quién le dedicas esta obra?
Al final de la obra hay una dedicatoria. Abel esta dedicada a mi mamá, a mi esposa, a mi hijo y a mi padre. En aquella época todavía no sabía de esta segunda hija, pero esta película es para ella también. Es una historia sobre el amor entre padres e hijos, entonces se la dedico a mi familia.
¿Qué es lo más valioso para ti?
Mi familia, mis hijos y mi esposa.
¿Cuál es el siguiente paso para Diego Luna?
Mi hija tiene 17 días de nacida, entonces quiero estar ahí y no estar haciendo tonterías. Cuando nacen los hijos te das cuenta de que hay cosas realmente importantes y otras que pueden esperar.
Denise Ayala









