La injusticia social llega al teatro con “La ciudad de las estaciones”
La puesta en escena es un llamado a reflexionar sobre la miseria en la que ha caído el ser humano y como a consecuencia se ha desatando la social y la económica.
México • En un pequeño escenario, 22 personajes recrean situaciones de miseria económica, social y humana, en la obra de teatro "La ciudad de las estaciones", que presenta las últimas funciones de su temporada en el Teatro Santa Catarina, de esta ciudad, donde permanecerá hasta el 1 de julio.
La pieza teatral, que inició presentaciones el 31 de mayo pasado, de jueves a domingos, es una versión libre del guión "Dodes-Ka'den", del director y productor japonés de cine Akira Kurosawa (1906-1998), que en esta ocasión es dirigida por Gilberto Guerrero.
Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) precisó que en el montaje, dividido en pequeñas secciones, se desarrollan los actos casi al mismo tiempo, lo cual permite que la obra transcurra de forma cinematográfica, con la iluminación como un recurso narrativo.
El humor y la crudeza convergen en esta obra que narra la historia de una serie de personajes a los que dan vida Jorge Ávalos, Josejuan Meraz, Ortos Soyus, Abraham Vallejo, Ana Luisa Alfaro y Sara Guerrero, entre otros, quienes se encuentran en una ciudad perdida.
La obra retrata la adversidad, la injusticia social y la monotonía por la que atraviesan las clases sociales bajas en el país.
Uno de los personajes se imagina un tranvía cuyo sonido "Dodes-Ka'den", es la onomatopeya que emite y en la que se basa el guión original de esta versión libre.
La narración y el espacio fue lo más importante para adaptar esta obra, comentó Guerrero, quien realizó una rigurosa síntesis que con la ayuda del trabajo de los actores dio contundencia entre la comunicación y la poética, detalló.
El director teatral también comentó la dificultad para adaptar una obra cinematográfica al teatro, en la que se desarrolla un lenguaje dramático y existe tanto el conflicto como la acción. La diferencia fundamental con el cine, es que la cámara funge como elemento narrativo y descriptivo, mientras en el teatro lo hacen los propios actores y sus acciones.
La obra representa un "llamado urgente" contra la miseria económica que se vive en todas partes del mundo, que finalmente termina por impactar en la miseria humana, concluyó Guerrero, quien ha dirigido más de 20 puestas en escena.








