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Crece escándalo sobre Bo Xilai con detención de francés en Camboya

Internacional •

La cancillería china dijo este miércoles a través de su portavoz que Pekín “no sabe nada de este asunto”, arrojando un poco más de misterio sobre este escándalo político que ha acabado con la carrera de Bo Xilai.

Pekín • El “caso Bo Xilai” vivió esta semana un nuevo episodio con el anunció de la detención de un arquitecto francés en Camboya que supuestamente mantenía estrechos vínculos con el que fuera una de las figuras más célebres de la cúpula del Partido Comunista chino (PCCh).

La policía camboyana anunció ayer la detención hace dos semanas de Patrick Devillers, de 52 años, “en cooperación con China”, país que pidió su extradición por los supuestos crímenes que habría cometido durante su estancia en el gigante asiático durante sus negocios con la familia Bo.

La cancillería china dijo este miércoles a través de su portavoz que Pekín “no sabe nada de este asunto”, arrojando un poco más de misterio sobre este escándalo político que ha acabado con la carrera de Bo Xilai.

Además ha provocado la detención de su esposa y, hasta la fecha, ha implicado a dos extranjeros con lazos con la familia, el francés Devilliers y un británico muerto hace unos meses en circunstancias misteriosas.

Francia, que tiene una gran influencia en Camboya por su pasado colonia, ha dicho por su parte que sigue el caso de su nacional de cerca, y ha exigido que haya un “fundamento jurídico” para su deportación.

“Hemos pedido a las autoridades camboyanas que esclarezcan los motivos de su detención”, señaló este día el ministerio de Exteriores francés, que advirtió que estará “vigilante” para que no se tomen medidas “sin fundamentos jurídicos” contra su nacional.

Por su parte, la familia de Devilliers en Francia ha dicho que luchará para evitar que, en virtud del tratado de extradición firmado por China y Camboya en 2000, el francés sea extraditado al gigante asiático.

La detención de Devilliers, residente en Camboya por motivos sentimentales, reabre el debate sobre el mayor escándalo político de las últimas décadas en China, que se ha producido además en plena preparación de la transición del poder en el Congreso del Partido Comunista previsto para octubre.

Apodado el “Kennedy chino” por su popularidad, Bo Xilai fue, hasta su destitución en marzo, uno de los candidatos más sólidos al mayor estamento de poder en China: el Comité Permanente del Politburó del PCCh, el poderoso órgano compuesto por nueve personas (entre ellas el presidente y el primer ministro) que dirige las riendas del país.

Pero su supuesta implicación en un escándalo de corrupción y en las escuchas ilegales de altos mandos del partido, entre ellos el presidente Hu Jintao, provocó que él y su jefe de policía, Wang Lijun, fueran destituidos y detenidos en un lugar indeterminado.

Por si fuera poco, su esposa, Gu Kailai, fue detenida al estar acusada de orquestar la muerte de un empresario británico con lazos con la familia, Neil Heywood, a causa de desacuerdos en el cobro de comisiones por los negocios que éste ayudaba a hacer a la familia Bo en el extranjero.