Elaborar tenangos, toda una tradición
Para las artesanas no sólo es una forma de ganarse la vida, también la oportunidad de plasmar, a través del bordado, la cultura de un pueblo.
Además de su labor como madres y jefas de familia también se convierten en formidables artesanas.
Tenango de Doria • María de la Paz Estrada, o Pasita como le dicen sus allegados, es una secretaria que tiene tres hijos y que se ayuda económicamente con el bordado de tenangos, una actividad que inició de niña con su madre, a la que tiene verdadero afecto, y en la que ve reflejada la identidad de las personas que habitan en su región.
“El bordado es una de las mejores artesanías que se hacen en el país y para mi tiene un significado muy importante (...) a través de estas piezas se ha dado a conocer nuestra región y la existencia de estos pueblos”.
El bordado de tenango es una técnica que debe aprenderse desde la niñez, comenta María de la Paz, pues no se trata sólo de combinar colores, confeccionar una prenda como éstas requiere de una destreza que se perfecciona con la edad, por ello lamenta el desprecio que a veces le tienen a quienes los trabajan.
“Desde mi niñez he ayudado a mi madre a decorar prendas de vestir confeccionadas por ella, como camisas, blusas y faldas, le bordábamos decorados con figuras de tenangos, aprendí viendo, y aunque al principio bordaba un poco feo, poco a poco fui mejorando”.
Pasita ve que no se reconoce el esfuerzo de artesanos como ella, un trabajo arduo del que se aprovechan intermediarios; los mismos que, según ve en su pueblo Tenango de Doria, también acaparan los apoyos económicos que dan los gobiernos para estimular su elaboración.
“Desafortunadamente, como en todo, hay personas que se aprovechan de los demás, y llegan a Tenango o a las comunidades y pagan muy barata la artesanía, ellos la revenden afuera del municipio o incluso del país, a precios exageradamente altos, mientras nosotros recuperamos muy poco de la inversión en cada bordado”.
La recuperación es muy poca, por ello le indigna esta práctica que supone es tolerada, y pone números a su afirmación: “Debemos comprar la manta y los hilos, muchas veces tenemos que ir a Tulancingo para conseguirlos; en un mantel, por ejemplo, se invierten 800 pesos en material, y lo más que nos quieren pagar son mil 200 pesos. Pero esas mismas personas lo llegan a vender hasta en 3 mil o 5 mil pesos... para muchas de las que bordan aquí o en las comunidades no les queda otra opción porque es la manera en que pueden comercializar sus bordados”.
Y los apoyos no llegan, dice Pasita, ella misma los ha solicitado pero no le son concedidos, comenta que una vez Hidarte le prometió la compra de un lote que nunca recogieron por lo que perdió mucho dinero. Y aclara: el problema no es sólo de ella.
En su pueblo bordan alrededor de 500 personas, y asegura que los apoyos no son suficientes, pues de estos beneficiarios ella sólo conoce a 10 personas, y sabe que de poca gente en las comunidades a las que se apoye, “en total como a unos 100 por mucho”.
Sobre los costos, Pasita describe que hay dos tipos de manta: la normal, que cuesta entre 50 y 60 pesos el metro de la manta buena, no la corriente, y otra de un tipo que utiliza para bolsas y se llama boldeada, de textura esponjosa, que cuesta 80 pesos.
“Los hilos si los venden aquí en Tenango, cuesta 70 pesos la madeja grande, para un mantel se usan cuatro aproximadamente de un color, y para las costuras chicas, una madeja y media”.
Y cada trabajo le deja un orgullo especial: “de las cosas que he bordado que más me han hecho sentir orgullosa son las colchas, son trabajos grandes y me llevo tiempo pero al final me hace sentir bien, también me gusta hacer los vestidos para bailables”.
Ella y su hermana son reconocidas por su buen trabajo, lo hacen por pedido ya que su prestigio se los permite, “y nos encargan ropa, manteles, bolsas y vestidos. Al mes, llegamos a bordar de 3 a 4 prendas, si son pedidos grandes, y le dedico junto con mi hermana aproximadamente ocho horas al día”.
Ocho horas al día, que se deben sumar a su jornada laboral como secretaria en el centro de salud de la cabecera municipal.
Claves
Los detalles
► En Tenango de Doria hay cerca de 500 artesanos sólo en la cabecera municipal; una tradición que puso la atención sobre la historia y la gente.
► Llegan a invertir hasta 800 pesos en el material que se usará, pero a veces deben vender sus trabajos apenas en mil 200 esos, en cambio los intermediarios pueden quintuplicar este precio.
► María de la Paz Estrada invierte hasta ocho horas, que debe sumar a su jornada laboral como secretaria y al cuidado de su familia y hogar.
► Desgraciadamente, uno de los más serios problemas que deben enfrentar las artesanas, es el intermediarismo.








