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De Paolis, engañado por la cúpula de Legionarios

Monterrey •

En una carta que circula en la congregación se hace un análisis del trabajo del delegado pontificio y se señala que la vieja guardia de la orden utilizó las técnicas de Maciel para envolver al ahora purpurado.

Las medidas de control al interior de los Legionarios de Cristo, como bloquear internet, revisar los correos, alejar a los “incómodos”, ocultar datos elementales de las finanzas y mantener el culto a Marcial Maciel, son prácticas que no se eliminaron con el nombramiento del delegado pontificio Velasio de Paolis, a quien se le veía con buenos augurios, pero bastaron unos meses para que la figura de este hombre fuera capturada por la cúpula legionaria, lo alejaran de las bases y perdieran éstas la fe depositada en su persona.

La vieja guardia utilizó las técnicas de Maciel para envolver al ahora cardenal, quien no ha logrado frenar la salida de Legionarios de la orden; en los últimos tres años la han abandonado 60 sacerdotes, más de 100 consagradas y más de 100 consagrados y Legionarios en periodo de estudios.

Además, al ser reiterados de sus cargos, los directivos de la Legión han instrumentado una vigilancia estrecha sobre aquéllos que consideran “incómodos”, a algunos los cambian a “lugares remotos” donde no tengan acceso al delegado.

En una carta que circula en la congregación, se hace un análisis del trabajo realizado hasta el momento por el delegado pontificio, la cual se titula “Velasio de Paolis, entre la expectación y el despiste”.

El texto resalta que el nombramiento de De Paolis llenó de esperanza a los Legionarios por su trayectoria como profesor de derecho canónico, pero empezó a mermar porque “no habla, no lee y no entiende español”, y le toca revisar las normas en ese idioma. Además, comenzó a dedicar poco tiempo a su incómodo oficio, sólo tres mañanas a la semana y desde Roma, sin salir de la sede de la dirección general, donde “los Legionarios de la nomenclatura comenzaron a cultivarlo”, señala la carta.

“Le ayudaron a manejar su correspondencia, lo agasajaron y lo fueron convirtiendo en uno de ellos. Vivía contento de lo que veía, una Legión de ensueño. Sin salir de la burbuja de Roma es muy difícil captar la realidad de la congregación y ése es su principal problema.”

La carta agrega: “Poco a poco comenzó a confiar más en los que le rodeaban. Incluso a algunos hermanos que acudían a él les pedía que vieran todos sus asuntos con sus superiores”.

Se logró así la conquista de De Paolis para la causa del inmovilismo y esto —señala el texto— se debe “reconocer que fue una verdadera obra de arte, con las mismas técnicas que usaba Maciel”. Aislado por su desconocimiento del español y sumergido en la burbuja romana, “De Paolis se convirtió en un miembro más de la nomenclatura. Su misión se reducía —según sus palabras— a modificar algunos números de las constituciones... Se sumó a la vieja guardia que dejó Maciel, más por despiste que por convicción”.

En el vacío de poder, los superiores comenzaron a moverse: nombraron a dos nuevos directores territoriales, expulsaron a cuatro consagradas y movieron a los “incómodos”.

En el mensaje de De Paolis a los Legionarios los invita al discernimiento; sin embargo, esto se ha convertido en una fuente de problemas para “superiores, como los de la comunidad de Fuego... tenían un miedo terrible a este proceso. No quieren oír hablar de discernimiento”.

Así es como se ha comenzado a hablar de la situación dentro de la Legión: se invita al director territorial, cada uno habla por turnos y no hay más. No se sacan conclusiones, no se comenta nada. “Es un diálogo de sordos donde cada uno dice algo y no se llega a acuerdos”.

Para sorpresa de los miembros, se ratificó la cúpula que integró Maciel, aquellos que “han expulsado consagradas de modo arbitrario, que no siguen la vida común, que han usado la mentira con sus súbditos, que manejan el foro interno con total impunidad, que ocultan datos elementales de la administración, que siguen promoviendo el culto al fundador, que no respetan las constituciones en lo que se refiere a la duración de sus cargos y al modo de ejercerlos, en fin, los mismos que nos han guiado hasta el estado en que estamos”, concluye el texto.

Penas más severas para curas pederastas

••• El Consejo Pontificio para los Textos Legislativos prepara un borrador para modificar parte del Código de Derecho Canónico, para endurecer las penas y aplicarlas más rápido a los clérigos que cometen delitos graves, como abuso sexual a menores.

El anuncio fue hecho en el diario L’Osservatore Romano por el secretario de ese consejo pontificio, Juan Ignacio Arrieta, que precisó que el dicasterio enviará a sus miembros y consultores un borrador con las propuestas para reformar el libro VI del código De las sanciones en la Iglesia.

Arrieta abundó en su nota que desde hace dos años una comisión de expertos estudia el texto promulgado en 1983, para modificar “con decisión” medidas “que se han revelado poco acertadas”.

Arrieta también publica tres cartas inéditas de Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en las que solicita una revisión restrictiva “en casos de abusos sexuales”. El ahora Papa se quejaba de que a su dicasterio llegaban peticiones de dispensa para curas que “habían tenido graves y escandalosos comportamientos”. (Ciudad del Vaticano • EFE)