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Londres 2012. La transformación olímpica

El Ángel Exterminador •

Hace un año Londres estaba en llamas y sus ciudadanos descontentos. Hoy, el único fuego que se observa es el del pebetero en el estadio olímpico y una ciudad que ha demostrado al mundo cómo se organizan unos exitosos juegos.

Londres • Ataques terroristas, disturbios callejeros, indignados acampando a las afueras de la Catedral de St. Paul: todas parecieran imágenes lejanas cuando a unos cuantos kilómetros de casa se disfruta la experiencia olímpica. A menos de 24 horas de haber ganado la sede, Londres se teñía de rojo y por siete años, desde entonces, ha tendido que transformar y prepararse para su propia contienda: la de dar unos Juegos Olímpicos para recordar.

Con un enorme costo al erario público y constantes remodelaciones en toda la ciudad, Londres ha demostrado que puede ser anfitrión del festival deportivo más grande del mundo sin problema, aunque la ciudad contaba ya con sus famosos sitios históricos e instalaciones donde solo hacia falta colocar gradas temporales y logos de London 2012 para tener una sede olímpica. Así, el Museo Marítimo creó impresionante escenario para las competencias ecuestres; el Palacio de Hampton Court para el ciclismo; el histórico estadio de Wembley para el futbol; estadio de cricket Lords para la arquería; la arena de North Greenwich para basquetbol y gimnasia; los cuarteles de artillería real, el tiro y el clásico Wimbledon… ¡claro: para el tenis!

Uno no puede escapar de Londres 2012; es imposible no toparse con algún elemento alusivo: ya sean las estatuas de las mascotas Wenlock y Mandeville, los militares haciendo sus rondas o los cientos de voluntarios game makers con sus uniformes beige y guindas. Asimismo, cientos de calcomanías de color rosa mexicano, aparecieron durante las últimas semanas en todo el transporte público en piso, paredes y vagones. Por aquí ya se lee: Hacia Horse Guard Parade por aquí o Hacia Buckingham Palace por acá, Trenes hacia North Greenwich más allá. Tampoco hay pierde para las sedes olímpicas: docenas de guías enfundados en el mismo color se encuentran por doquier indicando las mejores rutas. Por todo el centro turístico han aparecido casetas informativas para el despistado turista y en puntos normalmente congestionados, la Metropolitan Police ha instalado isletas de observación para un mejor control de la gente. Y Londres luce limpísimo; hasta los limosneros —que los hay— han desparecido.

Ahí lucen los anillos olímpicos bajo el famoso Tower Bridge o se les puede ver flotando frente a Battersea Park sobre el Támesis. La famosa avenida de Picadilly, que recibió millones de libras para su remodelación y la cual estuvo por meses cerrada al tráfico, ahora luce espléndida junto a la también renovada estación Green Park. Y en la calle Regent Street, afamada por sus tiendas y arquitectura, desde hace dos meses luce a todo su largo las 204 banderas naciones participantes.

Y para el pasajero habitual, la rutina ha cambiado totalmente ya que constantemente se escuchan anuncios en el transporte público que hacen la rutina diaria más interesante: La siguiente parada es Earls Court. Baje aquí si asiste al voleibol. Y las mismas terminales de trenes también lucen para la ocasión con docenas de banderas colgantes London 2012 adornándolas. O ahí puede uno ir en el metro y toparse con algún grupo de atletas encantados de posar para las fotos y disfrutando en sus uniformes de turistear.

LONDON: GHOST TOWN

Pero, ¿donde están las prometidas muchedumbres? La gran sorpresa olímpica: por meses, anuncios con caricaturas de atletas empujando entre pasajeros como parte de la campaña Get Ahead of the Games (Preparate para los Juegos) y grabaciones del mismo alcalde Boris Johnson explicando que la ciudad recibiría mas de 1 millón de visitantes diarios, nos advertían alejarnos de la ciudad. Y llegó el primer lunes de los Olímpicos…y todo mundo obedeció y despareció; muchos incluso fuera del país. La promesa de las multitudes nunca se materializó e incluso los pasajeros habituales disfrutamos de un mejor servicio.

Y los pobres negocios; aquellos a los que los políticos les prometieron la bonanza de los juegos —y que normalmente bullen con clientela en cualquier viernes o sábado— han reportado pérdidas hasta de un 30%. Los hoteles que aumentaron sus tarifas, ahora han tenido incluso que ofrecer descuentos y las tradicionales pubs listas con tv para tener a los comensales gastando en manía olímpica, lucen mesas vacías. El primer ministro David Cameron, prometió 13 mil millones de libras en ganancias como resultado de los Juegos Olímpicos y, sin embargo, restaurantes y tiendas reportan una baja en ventas hasta en 15% respecto a cualquier verano normal.

Mayuko Kobri de Notting Hill opina: “Los organizadores tuvieron un grave error al avisarle a la gente que se abstuviera de visitar. Aparte de las zonas olímpicas, el centro es un pueblo fantasma, lo cual es una pena. Uno quiere la atmosfera en las calles y no solamente en los sitios olímpicos”.

LOS ASIENTOS VACÍOS

Y no solamente las calles vacías crearon inconformidad: hace un año comenzó la venta de más un millón de boletos para los Juegos. Sin embargo, los organizadores han tenido que enfrentar el descontento masivo de frustrados nacionales con un mismo mensaje: ¿por qué hay tantos asientos vacíos en los eventos? Y debieron actuar rápido: ya se podían ver a los voluntarios o militares ocupando asientos para minimizar el descontento. Y es que algunos ciudadanos tienen la sensación de que sus impuestos están sufragando un evento al que no fueron invitados: “Pagamos por estos Olímpicos y ha sido imposible obtener boletos”, dice Sylvia Anker de Bromley. “London 2012 es para los turistas. Aparte de los buenos resultados en el medallero, el impacto quizá en el deporte futuro y algunos eventos en las calles, realmente no me he sentido en una sede olímpica”, explica. “Me hubiera gustado que hubiéramos tenido más oportunidades de ir a los Juegos ya que para verlos en tv da lo mismo estar aquí o en China”, dice Edna Ramírez, mexicana residente.

¿LEGADO OLÍMPICO O CRUDA REALIDAD?

“Inspirar a una generación” es el lema de Londres 2012. Inspirada si, satisfecha del todo, está difícil. Lo que sí es un hecho es la extraordinaria transformación al este de la ciudad: lo que antes eran tierras abandonadas y para deshechos industriales, hoy es el lugar donde se levanta el asombroso y ecológico complejo olímpico, el cual se espera sea el mejor legado para una población predominantemente inmigrante y negada por años. Una vez que la Villa Olímpica sea desocupada por los atletas, los apartamentos serán puestos a la venta y es que Stratford ha pasado de ser de una no go zone a un área con las mejores conexiones en la capital.

Con boletos o sin boletos, con ganancias o pérdidas, lo cierto es que aún podremos ver eventos en las calles y disfrutar del ambiente en lo que resta de Londres 2012, aunque seguramente el lunes después de que todo haya acabado será como México ‘86: nos levantaremos con una gran cruda… sobre todo del bolsillo.