Naufraga reinserción de jóvenes criminales
Falta modelo de seguimiento. Hay temor a las llamadas 'cárceles chiquitas'.
Édgar Elías Azar.
México • Hace cuatro años, las autoridades capitalinas soñaron con aplicar programas que verdaderamente reinsertaran a los adolescentes en la sociedad, pero hoy pocos salieron victoriosos después de ser detenidos, enjuiciados y encarcelados.
Carlos tenía 15 años, ingresó por robo de automóvil con violencia, su familia pagó la defensa, pero un juez lo sentenció a pasar tres años en tratamiento internado en una de las comunidades.
Su expediente indica que al cumplir parcialmente su sanción regresó al barrio que lo vio crecer. El seguimiento de las autoridades plantea que ayudaba en el puesto semifijo que sus padres tenían como sustento.
Cuando Carlos apenas había cumplido los 17 años, su madre se angustió. El joven no regresó a su casa. Su padre salió en su búsqueda, pero las autoridades se anticiparon. Su hijo estaba muerto.
El menor apareció con dos disparos de arma de fuego, sus agresores lo envolvieron en bolsas de plástico antes de tirarlo en la calle. La necropsia reveló que no había golpes, ni signos de tortura. El Ministerio Público aún investiga su ejecución.
El presidente del Tribunal Superior de Justicia del DF, Édgar Elías Azar, anunció en su momento que en promedio anual la autoridad judicial consigna más de 3 mil expedientes de adolescentes.
Cometen robos con y sin violencia, lo mismo les da agredir con arma de fuego o una navaja. También los acusan de lesiones, portación de arma de fuego, delitos contra la salud y delincuencia organizada.
“Sabemos que el delito que más se comete es el robo, lesiones, portación de armas y delitos contra la salud y tenemos constancia de que la delincuencia organizada está contratando cada vez más a jóvenes de menos edad por la impunidad de la que gozan.
“No quisiera yo decir más que en el Distrito Federal, y hablo también a nombre de muchas entidades federativas, el incremento en el tema de menores es verdaderamente alarmante”, dijo en su momento Elías Azar.
El funcionario agregó: “las condiciones en las que opera actualmente el sistema de justicia para adolescentes… advertirles, informarles, prevenirles, y decirles que no está funcionando correctamente”.
Desde octubre de 2008 las autoridades prometieron que con su plan de trabajo basado en el modelo conocido como ECO-2 lograrían la reinserción social de los jóvenes.
Sin embargo, hoy en día no hay un modelo de intervención y seguimiento. Los adolescentes insisten que llegar a las comunidades es como llegar a la “cárcel chiquita”, para muchos de ellos, el preámbulo del reclusorio.








