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Rigoberta Menchú: “Ni víctima ni santa”

Dominical •

La luchadora social a favor de los indígenas y las mujeres, premio Nobel de la Paz y ex candidata presidencial, señala que es también empresaria: "tengo derecho a hacer dinero y a ser plena".

• Esta defensora de derechos humanos sorprendió al mundo con su autobiografía, Me llamo Rigoberta Menchú, que denunciaba en 1982 los abusos cometidos durante décadas por el Ejército guatemalteco. Fue la primera mujer indígena en recibir el Premio Nobel de la Paz, en 1992, y la primera en postularse a la Presidencia de su país. Desde entonces, su lucha contra la tortura, el feminicidio y el racismo la ha llevado a foros internacionales y encuentros con las grandes figuras de la política que apoyan sus causas.

De visita en México, Menchú inauguró la subasta de la fundación Perfil Mujer con una frase que, dice, resume su carrera: Hoy, como siempre, ser mujer es nacer en el campo de batalla. Después de un recorrido por la exposición Mujeres en el arte, habla con MILENIO Dominical sobre sus pasatiempos, la familia y el activismo y subraya tres puntos: que ella “nunca” ha sido víctima; que ha tenido éxito “en todos” sus proyectos como defensora de derechos, como política y como empresaria, y que es una mujer “completa, plena”.

¿CÓMO CAMBIÓ SU VIDA EL PREMIO NOBEL?

Siempre me he sentido muy honrada y agradecida, aún 20 años después de haberlo recibido. Me dio mucho más trabajo, pero también la oportunidad de ayudar a muchas más personas de las que pude haber imaginado. Fue una oportunidad de vida que sigo aprovechando y agradeciendo. Tocar el corazón y la vida de otros que han sufrido como tú, es algo que nunca hubiera podido hacer si el mundo no escuchaba mi voz.

¿DESPUÉS DE DAR A CONOCER SU HISTORIA Y GANAR RECONOCIMIENTO, HA VUELTO A SER VÍCTIMA DE DISCRIMINACIÓN?

Yo nunca he sido víctima. Nunca he permitido que se cometan injusticias, si veo alguna hablo en ese momento, veo la forma de actuar y de eso se ha tratado toda mi vida de lucha. Discriminación siempre va a haber, por eso hay que ir a todos los países y promover el respeto entre las personas. Ser mujer y ser indígena no debe ser una carga, sino una bandera en la batalla. Así lo he vivido siempre, no es algo que me pese y si alguien me discrimina por ser yo, eso no me hace víctima, me da una razón más para seguir en la lucha.

¿EL TEMA DE LA DISCRIMINACIÓN CONTRA INDÍGENAS SIGUE SIENDO UN FOCO ROJO EN MÉXICO?

Lo es y lo seguirá siendo mientras todos los sectores de la población sigan sin tener las mismas oportunidades. La pobreza es un foco rojo que no se apaga. Igual de urgente es el tema de los feminicidios, que es lo que he trabajado con muchas organizaciones mexicanas. Mientras sigan matando mujeres por el hecho de que son mujeres, todos los focos rojos deben estar encendidos.

¿CREE QUE HA SIDO MÁS EXITOSA COMO ACTIVISTA, COMO POLÍTICA O COMO EMPRESARIA?

He tenido éxito en todo. Como activista fui la primera mujer en ganar un juicio internacional, sentamos jurisprudencia para otros casos de tortura y desaparecidos. Como política no gané las elecciones, pero creamos el partido WINAQ, del que soy vicepresidenta, y le estamos dando más espacios a los indígenas. Es una lucha que no se había visto antes. Como empresaria estoy aprendiendo todavía, pero me ha ido muy bien.

¿POR QUÉ DECIDIÓ ASOCIARSE CON VÍCTOR GONZÁLEZ TORRES EN EL NEGOCIO FARMACÉUTICO?

¿Por qué no? La gente cree que un Premio Nobel no puede hacer negocios, pero yo soy una mujer muy completa, tengo muchas facetas. Somos socios menores, pero mi esposo y yo queremos ampliar nuestro negocio y hacer una cadena de clínicas que también sean de bajo costo. La gente se escandaliza, pero yo tengo el mismo derecho que cualquiera a hacer dinero y a ser una mujer plena. ¿Mi lucha por los derechos humanos contradice mi interés por ser empresaria? Yo creo que no.

DURANTE SUS AÑOS DE MAYOR ACTIVISMO POLÍTICO DIJO QUE NUNCA SE CASARÍA, ¿CÓMO LA CONVENCIÓ SU MARIDO?

Insistiendo mucho. Enamorarse en un país donde había tantas cosas mal y tantas cosas por hacer era un lujo para mí. Y no quería tampoco traer a un niño al mundo lleno de injusticias, pero él me insistió mucho. Durante 25 años ha sido mi mejor acompañante, mi mayor cómplice, ha luchado conmigo en todas las batallas, me ha dado consuelo, ánimo. Tenía que casarme con él.

¿CÓMO COMBINA TODAS SU ACTIVIDADES CON LA MATERNIDAD?

Soy una mamá moderna. Confío en mi hijo, que tiene ya 18 años y va a estudiar arquitectura. Mi esposo está más tiempo con él, pero cuando estamos juntos nos encontramos y él está feliz con lo que hago. Mi otro hijo, que murió a los tres días de nacer, siempre está conmigo. Por él escribo cuentos infantiles, porque aunque no esté, sigue creciendo con nosotros y escribirle a otros niños para mí es también estar en contacto con él otra vez.

¿SU HIJO HEREDÓ ALGO DEL ACTIVISMO SOCIAL?

Él es mucho más tranquilo, discreto. Por supuesto está consciente de todas las cosas que hay que cambiar, de las injusticias que se siguen cometiendo, y apoya mi trabajo siempre que puede.

¿QUÉ HACE EN SU TIEMPO LIBRE?

Me gusta sembrar frijol y cocinar. Soy muy buena cocinera y solo mi familia lo sabe. Mi comida favorita es la tradicional de mi tierra, me gusta mezclar y probar cosas nuevas usando siempre los ingredientes de mis ancestros. También me gusta tejer, algunos de mis vestidos los termino yo misma mientras espero en el aeropuerto o si es un vuelo muy largo o solo para relajarme.

¿QUÉ MÚSICA LE GUSTA?

Yo soy una romántica sin remedio. Disfruto mucho los boleros y toda la música romántica: Agustín Lara, Leonardo Favio, Roberto Carlos, pero no digo más, porque si se me olvida alguno, alguien se ofende.

¿EN QUÉ LA ESCUCHA?

En mi iPod, ¿en qué más va a ser? Tengo unas tres mil canciones, pero ya me quiero comprar uno que le quepan más. Puedo escuchar música romántica de aquí a Noruega y de regreso. Me hace mucho bien.

¿HA USADO LAS REDES SOCIALES?

Claro, tengo mi Facebook personal. Me sirve mucho para estar en contacto con la gente que he conocido en otros países y a la que no puedo visitar, y hasta para encontrar amigos de cuando era joven. Ahora no tengo Twitter, porque no tengo mucho tiempo para usarlo, pero pronto lo abriré, tengo claro que es la mejor herramienta de comunicación global.

¿SE HA BUSCADO A USTED MISMA EN GOOGLE?

Yo no, la gente que trabaja conmigo sí. Pero no me preocupa las cosas que pueda encontrar. Soy una persona polémica, no soy una santa. Y si hablan de ti, bien o mal, es porque estás haciendo cosas importantes, es porque has ganado cierto poder, influencia. Yo con eso estoy contenta.

¿QUÉ ES LO QUE NO SE SABE DE RIGOBERTA MENCHÚ?

Mi vida espiritual. No hablo mucho de ella y nunca me preguntan. Pero yo soy creyente de las tradiciones mayas, me guío por su calendario en lo posible y soy seguidora de su filosofía. Como activista, también he tenido que aprender a ofrecer consuelo y mostrarle un poco de luz a la gente que ha sufrido, y creo que nuestros antiguos padres tienen las mejores respuestas.

¿QUÉ OPINA DE LA “PROFECÍAS MAYAS” DE QUE EL MUNDO SE ACABABA EN DICIEMBRE?

Hay personas que quieren hacer negocio con el miedo, que quieren manipular a la gente; hay otros que son simplemente ignorantes, chamanes oportunistas que no conocen lo suficiente la cultura maya y creen que pueden interpretarla. El mundo, al final, no se acabó en diciembre.

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Rigoberta Menchú nació el 9 de enero de 1959 en Uspatán, departamento de Quiché, Guatemala. En 1982 se publicó su autobiografía Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, escrito por la historiadora y antropóloga venezolana Elizabeth Burgos. En 1992 ganó el Premio Nobel de la Paz y en 1998 el Premio Príncipe de Asturias de
Cooperación Internacional.