“¡No somos 132, somos un chingo y estamos a tu favor!”
El priista se reunió con jóvenes, quienes excluyeron del evento a los que están identificados con el pasado del partido.
Los operadores del mexiquense en las redes sociales durante el evento en el auditorio Plutarco Elías Calles.
México • Parecía que lo priistas buscaban a toda costa borrar de la campaña de Peña Nieto a quienes están identificados con el pasado del partido.
El auditorio Plutarco Elías Calles, que tradicionalmente se llena de consejeros, gobernadores y priistas de cepa, esta vez estuvo plagado de jóvenes de no más de 35 años, cuya bandera fue el lema “¡Yo soy el PRI que viene!”
Era la primera vez que el candidato se reunía con los cibernautas, con quienes han llevado en las redes sociales el pulso de la campaña.
El auditorio esta vez tenía pocos trajes, casi ninguna corbata. La mayoría iba vestido con chalecos rojos, pantalones de mezclilla y lentes de pasta.
Los operadores de redes excluyeron de la invitación prácticamente a todos los priistas identificados con gestiones anteriores.
En el presídium solo estaban Pedro Joaquín Coldwell, presidente nacional del partido, y Jorge Carlos Ramírez Marín, vicecoordinador de la campaña, quienes prefrieron acompañar con una sonrisa y aplausos el grito de “¡yo soy el PRI que viene!”
Fuera del auditorio estaban el resto de los coordinadores, los ex gobernadores o cualquier priista que casi siempre ocupa las primeras filas del auditorio.
“Se ve padre así, con puros chavos”, soltó uno de los asistentes que acudía desde Sonora.
Se empeñaron en ello, reiteraron como si fuera grito de guerra que constituían el PRI que viene, que son los nuevos, los que llevan su turno y quienes comienzan a pelear una oportunidad.
Un día antes, los coordinadores pidieron a éstos jóvenes ser más aguerridos, porque apenas empezaba lo duro, que no se dejaran intimidar por los operadores de otros candidatos, de otros tantos movimientos.
Los ánimos se desbordaban, cada contingente estatal quería marcar su presencia y ocuparon sin distingo maracas, silbatos, megáfonos y gritos para hacerse oír, aún por encima de los oradores.
Sin embargo, en algo coincidieron y a propósito de uno de los movimientos más fuertes que se suscitaron en Twitter, lanzaron una porra que se oyó varias veces: “¡No somos uno, no somos 132, somos un chingo y estamos a tu favor!”
Se trató de una reunión que había sido pospuesta en más de una ocasión, primero en un auditorio y después para evitar un enfrentamiento con el movimiento #YoSoy132 en Querétaro.
Tomó la palabra Sergio José, el líder de los activistas y advirtió que son la nueva generación y no permitirán la corrupción de los ex gobernadores.
“Pero tampoco de los Bribiesca, ni de los Godoy”, advirtió.
Después de arribar con la media hora de retraso, Enrique Peña Nieto tomó la tribuna y aseguró que su gobierno tomará la voz de las redes sociales, pero invitó a dejar pasar su efervescencia y a ignorar las provocaciones que vinieran de éstas.
El evento dio un giro cuando los jóvenes comenzaron a bailar una coreografía que habían ensayado un día antes; mientras hacían movimientos sincronizados, más de una de las jóvenes intentó desde la parte de abajo del escenario convencer al candidato que los siguiera.
Tras una negación rotunda, aunque de buen humor, el candidato evitó a toda costa bailar, únicamente respondió con una carcajada y tratando de desviar la atención con el presidente del partido.
El primer encuentro del candidato con los integrantes del movimiento que más se ha mostrado en los mítines con botargas, accesorios y militantes estuvo a punto de salirse de control.
A gritos, pidieron que el candidato subiera a la parte más lejana del auditorio. Después de 20 minutos de jaloneos, fotos y pisotones el candidato se encaminó a la parte alta donde lo esperaban.
Pasó casi media hora caminando en la barandilla del auditorio, quitándole lo solemne y guardando el equilibrio para tomarse fotos con el IPhone e IPad de más de uno, que inmediatamente saturaron la red.








