Jaime más López que nunca
'Hotel Garage En vivo y en Domínguez' es el trabajo más reciente del incansable cantautor mexicano, cuya trayectoria va de lo norteño, a la cumbia y siempre al rock duro.
Ilustración: Poka Jú
México • No es fácil elaborar una frase que describa artísticamente al compositor mexicano Jaime López, pues a lo largo de su carrera musical no ha tenido una tendencia constante. De la lírica acústica de las Sesiones con Emilia (1979) a Hotel Garage: En Vivo y en Domínguez (2012), hay 33 años y muchos Jaimes, donde no ha faltado el norteño, la cumbia, el jazz, el blues y el rock duro. Aunque sí puede observarse una intención por privilegiar más las letras que la música y acaso un desinterés porque sus canciones sean también una producción acompañada de los suficientes artificios instrumentales como para tararearse. De pronto parece más bien un poeta al que le gusta cantar sus versos con los instrumentos que tenga a la mano. Algo tiene, en ese sentido, de performancero. Y, ni qué decir, me parece que es el mejor compositor popular vivo que tenemos. La veta de su lírica pasa por Tata Nacho, Chava Flores, José Alfredo y la popular del dominio público; eso sí, siempre bastante roquero.
Los discos de Jaime López aparecen así de pronto, en los escaparates, sin anuncios: discretos y así mismo desaparecen también. Hay que tener suerte para ir juntándolos y parece que solamente Rodrigo de Oyarzábal los tiene todos. Mi ejemplar del disco Qué onda ése, donde firma como “López y la Brosa Nostra”, grabado luego de su aparición en Siempre en Domingo donde se presentó ante Raúl Velazco como “López”, lo encontré en un mercado de Tuxtla Gutiérrez. Hurgando en un montón de discos LP, llevados ahí para remate como saldos, apareció a un precio de diez pesos. No creo que haya aparecido en los escaparates convencionales de las disqueras de le época (1987). Es un trabajo extraordinario, donde los pianos salseros los hace Enrique Nery. No sé que haya versión de CD.
En estos días ha aparecido, obviamente sin anuncio previo, Hotel Garage: En Vivo y en Domínguez, por lo que no sabemos mucho del disco. Pero tratemos de ver cuál es el Jaime López que se nos ofrece ahora. Damos la primera corrida al CD y podemos decir, por principio, que encontramos a un Jaime López mucho más musical, bien acoplado a una banda de pronunciadas intenciones. El Domínguez del título se refiere a José Luis Domínguez, un guitarrista con buen kilometraje, que desde el 82 del pasado siglo anda rolando con gente de respetables ligas: Cecilia Toussaint, Betsy Pecannins, Lalo Tex, Haragán, Botellita y los neoyorkinos Screaming Headless Torsos, entre otros, hasta que en 2006 se une a Jaime en el proyecto Hotel Garage.
Por lo que escuchamos en este disco, a Jaime se le siente bastante cómodo trabajando con estos músicos, pues deja que la parte musical atrape amplios espacios en las rolas, de modo que al igual que las letras disfrutamos de la consistencia de la banda, de sus ambientes, su chamba armónica y uno que otro solito por ahí. Jaime, en este caso, no es un trovador con acompañamiento, sino un elemento del grupo, que llega armado con la voz, la poesía y sus retruécanos vocales que incrementan la significación del trabajo todo. No es la primera vez que Jaime busca un comparsa músico para intentar esos contrapuntos. Ya conocimos los discos con Aguilera, los cuales me imagino que ante las limitaciones de producción abrieron un camino distinto, con un toque minimalista, o bien su tiro con Norteados Band en ese controvertido concierto con Óscar Chávez en el Auditorio Nacional, donde hizo emberrinchar a los fans del famoso Caifán, que pedían la devolución de sus entradas. Aquí la banda crece bastante y el rock se escucha pleno, creativo, con un tremendo atractivo sonoro. Es una producción en vivo (armada también por Domínguez), por lo que reconstruye piezas conocidas. “Ámame en un hotel”, “Cinco amigos míos”, “Primera Calle de la Soledad” y una “Chilanga banda”, muy esperada por algunos, que más o menos borrara la freses que le imprimieron los Café Tacuba. Es cierto que esa versión acercó a Jaime a un público más amplio, pero la fuerza original de la composición no aparecía en la versión de los tacubos. Ahora la tenemos plena, intensa, cargada de su contenido poético y cultural. También hay que decir que se necesita un buen grupo de músicos para hacer de una pieza de siete palabras, compuesta de una mentada de madre, una estupenda rola.
A Jaime López le gusta cantar, es notorio. Muchos de sus conciertos son solamente él y su voz; si acaso una guitarra poco estilizada. Cuando publicó su disco grabado en Nueva York creímos que Jaime arribaba a la comunidad de trovadores donde aparte de poesía hay propuestas musicales, al modo de Leonard Cohen, Tom Waits, Gieco, Sabina, pero parece que esa no era su idea. Es una impresión, pero acaso ese disco neoyorquino no sea de sus favoritos. Y para mi gusto es el mejor producido de su historia. Bien grabado, bien prensado, cosa que se apreciaba sobremanera en un LP. Tampoco hay versión CD y parece que las cintas originales se perdieron, oí alguna vez. Un día encontré a Jaime en el bar Gante. Para mi sorpresa lo acompañaba el maestro Javier Gurruchaga, de la Orquesta Mondragón. Los saludé y me comentó que trabajaban en un proyecto. Me ilusionó la idea de esa mancuerna, pues Gurruchaga es un hombre del show. Sus discos son grandes producciones. No supe que pasó, dónde quedó lo que bocetaban en una servilleta en una de las mesas negras del bar. Hace días me crucé con Jaime en la avenida Juárez. Es un tipo amable que no le hace el feo a sus admiradores, así que a mi pregunta de dónde quedó el proyecto con Gurruchaga me dijo que andaba por ahí, en alguna tienda de discos. Fui a buscarlo y me encontré con que es un disco de Gurruchaga, El Maquinista de la General, grabado en México con varios artistas mexicanos y con la impronta notable de Jaime López. Hay dos versiones, una con tres canciones de Jaime y otra sólo con dos. La primera contiene un extra de “Metro Balderas”. Y bueno, en esa visita hallé este espléndido Hotel Garage: En Vivo y en Domínguez, ahí sin anunciarse, discreto, oportuno; el más reciente producto de Jaime López, en vivo; uno de sus mejores trabajos de los que me ha tocado escuchar. Tal vez porque es poético y musical, es en grupo; es un Jaime más López que nunca.








