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Papás solteros y gays no son el modelo de familia de Dios: Martín Rábago

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Para José Guadalupe Martín Rábago son solo familias en situaciones particulares y asegura que debe haber padre, madre e hijos.

León, Gto. • El Arzobispo de León José Guadalupe Martín Rábago aseguró que los matrimonios del mismo sexo y las madres o padres solteros, no corresponden al proyecto de familia planteado por Dios.

En conferencia de prensa, el prelado explicó las conclusiones a las que llegó la 93 Asamblea Plenaria de Obispos Mexicanos donde se trató el tema de “La misión de la familia en la verdad y la esperanza en el México del tercer milenio”.

Una de ellas, fue que la familia que ideó dios para los hombres debe estar integrada por un padre, una madre y los hijos. Y en la actualidad, esta figura se ha ido deteriorando y tomando diferentes modalidades.

“Hoy se habla de muchas familias, y más bien podemos hablar de familias en situaciones particulares pero no de muchas familias, la familia en el proyecto de Dios es una sola que es el esposo, la esposa y los hijos.

Hoy se habla de familia, entendiendo por familia a personas constituidas por personas del mismo sexo, las formadas por una madre soltera y un hijo o por un padre y un hijo, etcétera, estas son formas de vivir la vida familiar pero que no responde a proyecto de la autèntica familia según el diseño de Dios”, explicó.

Martín Rábago dijo que el objetivo es dar a conocer cual es el verdadero proyecto de Dios para las familias porque en la medida que existan acorde a estos lineamientos, se logrará tener “una sociedad más sana”, comentó.

A decir del obispo, los prelados del país reconocieron que la familia está sufriendo un proceso de cambio en su estructura, sin embargo, puntualizó que se llegó a la conclusión de que la que más aporta a la sociedad es la conformada por hombre, mujer e hijos.
Además, dijo que se reconoció el crecimiento de uniones libres, padres solos, divorcios abandono de hijos y violencia intrafamiliar.

Y abundó, “Una sexualidad vivida al margen del amor y la fecundidad, pobreza, trato injusto a la mujer que trabaja, trata de persona, el fenómeno de de la migración, alcoholismo, drogas. Todo esto propicia la desintegración familiar con un alto costo humano y social”, remarcó.

El obispo invitó a los educadores, que son los que tienen mayor cercanía con los niños y adolescentes a que con la familia, la escuela, la iglesia y el estado, colaboren con la tarea de educar en valores a los estudiantes.

“Reafirmamos nuestro compromiso permanente con la familia y volvemos a decir, Basta a toda destrucción de nuestras familias. Nos comprometemos a atender esmeradamente a la familia desde nuestro ministerio, con toda la fuerza de la nueva evangelización, llamamos anuestros sacerdotes a los consagrados y a los laicos a establecer un compromiso firme y audaz por anunciar celebrar y servir el evangelio del matrimonio, de la familia y de la vida en espíritu de comunión”, concluyó.