Crowdsourcing: emplear a todos, pagar al mejor

Tampico •

Tendencias.Es una modalidad de teletrabajo que permite a las empresas reducir costos, delegando tareas o proyectos a multitudes.

Londres • Desde la llegada de internet, individuos y empresas han pulido y redefinido conceptos tradicionales del mercado laboral. Una de las incorporaciones más recientes es el crowdsourcing, una relación con varias ventajas que, sin embargo, plantea riesgos, según los expertos.

El crowdsourcing es una modalidad de teletrabajo que permite a las empresas reducir costos, delegando tareas o proyectos a multitudes anónimas, pidiendo ideas a través de sitios web.

Existen tantas versiones y matices del sistema, como portales, pero lo que ofrecen es la posibilidad de que la muchedumbre (crowd) sea la fuente de soluciones (sourcing) para un problema.

Es un método novedoso y con beneficios, dijo Jonathan Zittrain, abogado de la Escuela de Derecho de Harvard.

Especialista en propiedad digital y privacidad, Zittrain señaló que “la gente puede trabajar desde casa, decidir cuándo tomar un recreo, no está bajo la mirada del jefe”, pero a la vez el crowdsourcing “trae consigo algunos temas preocupantes que valdría la pena abordar”, abundó.

Riesgos

Una de las preocupaciones es que las compañías pueden estar lucrando y ofreciendo a cambio poca o ninguna retribución a quienes contribuyen. “Por el lado de los colaboradores, surgen preocupaciones tradicionalmente asociadas con la explotación del trabajador”, afirma Zittrain.

Las pruebas de la experiencia del colaborador quedan en manos del portal y “puede que éste nunca sepa cuál es el fin último de su trabajo”, agregó el experto.

“Nuestros hijos podrían estar colaborando con el gobierno iraní sin saberlo, para hacerse algún dinerillo, y nosotros pensaríamos ¡que laboriosos!

“Desde el punto de vista de los riesgos para la sociedad, cualquier cosa que antes era expresión libre de la opinión pública hoy se puede comprar. Resulta que si necesitas un grupo de manifestantes frente a un establecimiento o una dependencia de gobierno portando pancartas de descontento, puedes tenerlos una hora después de hacer clic, por equis cantidad de dinero”, explicó el especialista.

Sin embargo, algunos sostienen que los beneficios superan ampliamente los peligros.

Los portales intermediarios, tarifa mediante, escogen las mejores soluciones para cierto problema o proyecto que plantea una organización y se encargan de efectuar el pago a la idea más talentosa.

Por ejemplo, Walkers, una marca británica de papas fritas, quería incorporar nuevos sabores y pidió ideas al público. Hubo más de un millón de propuestas y el creador del sabor ganador se llevó un “premio” de miles de libras, además de acciones de la empresa.

Si las tareas no requieren mayor especialización muchas veces se pagan “sueldos” mínimos a los colaboradores. Dell, el fabricante de computadoras, apenas retribuye las ideas de sus clientes con un lapicero, comentó recientemente el periódico Financial Times.

Existen además muchas otras modalidades de crowdsourcing y el término —acuñado en la revista de tecnología Wired— todavía se presta a la confusión.

El crowdsourcing ha generado distintos sitios que ofrecen trabajo a millones, pero no necesariamente mucho dinero a cambio.

Algunos ejemplos son Idea Bounty, InnoCentive, Top Coder, Philoptima o el Amazon Mechanical Turk. En estos portales la gente aporta soluciones a dilemas científicos, filantrópicos, o tan simples como la traducción de un párrafo.

En Latinoamérica, una plataforma que utiliza este sistema en el campo del Diseño es Guerra Creativa. Su director regional, Peter Van Grinsven, explicó que esta comunidad basada en Buenos Aires es “un espacio donde se puede dar la competencia que, a la vez, permite mostrar en el mundo el talento local”.

A través de su sitio, empresas medianas y pequeñas “pueden tener acceso al mejor diseño. Antes era solo para las grandes empresas. La mayor queja que he escuchado es que la gente trabaja gratis; pero para llegar a donde quieres, debes trabajar muchas horas gratis, hacer contactos”, dijo Van Grinsven.

“Algunos reciben el pago en forma de dinero, pero otros reciben el pago en forma de experiencia, contactos o práctica”, aseguró.

Zittrain también encuentra ventajas en el crowdsourcing.

“Hay proyectos que sólo implican jugar un juego y, haciéndolo, se puede estar colaborando para que algo bueno pase en la otra punta del mundo. No estoy en contra, pero sí pienso que hay riesgos y limites que considerar”, comentó.

La ley de la web

El crowdsourcing es tan novedoso que el organismo internacional que se ocupa de proteger a los autores, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), todavía no ha recibido orden de los países miembros para abordarlo.

Según explicaron funcionarios de la OMPI, que los autores o inventores estén protegidos cuando publican o comparten sus obras a través de la red depende de si existe algún tipo de protección de propiedad intelectual en el caso concreto. Si se trata de trabajos o ideas cubiertas por copyright en el “mundo real”, la protección es inmediata a partir de su creación y no se requieren trámites especiales, pero en el área de la propiedad industrial (patentes, diseños, trademarks, etc.) se deberá solicitar protección en todos los países donde podrían ser plagiados.

En todo caso, recomiendan asesorarse con algún abogado especializado para saber cómo proceder.

Tanto para el especialista de Harvard como para el director de Guerra Creativa, la respuesta pasa por la autorregulación de la industria. “Nosotros intentamos ser un buen portal, brindamos recursos técnicos y herramientas para que los usuarios tengan una buena experiencia”, dice Van Grinsven.

Si al usuario le asalta la duda al participar en un proyecto, agrega, “que se asegure que tiene sentido para él. Si no le ofrecen suficiente, que no se meta. Que se asegure que no están abusando”, sentenció.