Una mujer de armas tomar

Jalisco •

Nació en agosto de 1887. No sólo vivió durante el movimiento de Revolución, ella fue protagonista. Hace 40 años llegó a Jalisco, hoy vive con su nieto, bisnietos y tataranietos. A sus cinco hijos y tres esposos ya los enterró.

Doña Leandra Becerra Lumbreras es la mujer más longeva que vive en Zapopan y Jalisco. También es una de las mayores de México y el mundo. Nació en agosto de 1887. Tiene 122 años.

No sólo vivió durante el movimiento de Revolución, ella fue protagonista de algunos capítulos ocurridos en Tamaulipas, el lugar en donde nació. Tenía alrededor de 22 años cuando era Adelita, y además líder de las mujeres de la Revolución. Ella las dirigía y las organizaba. Preparaban comida para los hombres y les ayudaban; muchas veces tenían que esconderse en cuevas.

Doña Leandra recuerda varias anécdotas de ese tiempo, de la solidaridad en la lucha y de los peligros. “Nos juntábamos todas y el Mayor nos dijo, ‘aquí me esperan. Porque yo voy al rancho. No se vayan a ir porque la que se vaya, no tiene asunto’”. También recuerda una ocasión en que los alertaron para huir. “Nos dijeron: ‘Vámonos, que ahí viene Alberto Carrera [militar revolucionario, personaje destacado de Tamaulipas] y nos va a quemar con todo y el rancho’. Yo pensé, pues bueno, lo que dios diga. Porque yo ¿cómo me iba a ir con mi hijo Sebastián chiquillo? El rancho quedó solo…”.

Por sus experiencias, se nota que tenía el carácter con el que retratan a las Adelitas. Era una mujer valiente, fuerte y luchadora, de armas tomar. Tuvo tres parejas, pero dice que con ninguno se casó; estaba al frente de la familia, y de otras responsabilidades, incluso en plena Revolución, “cuando llegó el dinero, me mandaron llamar. Me preguntaron que si me lo daban a mí o a mi viejo. Me dijeron que yo decidiera”. Pero también tenía los trabajos de cualquier otra mujer. “Yo torteaba. Hacía la masa y abajo de un mezquite hacía la lumbre”.

Hace 40 años llegó a Jalisco. Hoy vive con su nieto, Samuel Alvear de 65 años; también sus bisnietos y tataranietos se dedican a cuidarla.

A sus 122 años está sana como pocas personas con la mitad de su edad. “Está muy bien. Nada más tiene un problema en un pulmón por haber cocinado con leña durante muchos años en su pueblo. Pero está muy bien. No es diabética, no es hipertensa, no tiene ningún problema”, comenta Miriam Alvear; ella y Diana, de cuatro años, acompañan a doña Leandra, bisnieta y tataranieta, respectivamente.

Camina despacio y apoyada de una persona, teje, lee, puede vestirse, conversa y come de todo. Su bisnieta considera que su salud y longevidad no es una casualidad. “Diario caminaba muchísimo. Desde donde vivía hasta Zapopan. Compraba productos para cocinar y vendía sus tejidos. Caminaba todo el tiempo. Y su alimentación era diferente a la nuestra. Comía nopales, plantas de Tamaulipas, todo crudo. No había contaminación en su pueblo y todo eso contribuyó”.

Ayer, en el DIF Zapopan le entregaron la credencial de Plan Venerable con el fin de que obtenga los beneficios que otorgan a las personas de la tercera edad.

Doña Leandra fue Adelita, jefa de familia, mantuvo a sus cinco hijos, incluso cuando ya eran adultos y estaban enfermos, los cuidó y los enterró a todos, el último fue Sebastián, el menor, quien murió en 2009 con más de 70 años por diabetes. Por eso, ella misma dice que su larga vida no siempre ha sido fácil. “No, pues yo he pasado muchos trabajos”. Pero lo piensa y añade: “Ahora ya no, ahora ya estoy muy en paz. Nomás comiendo”.