¡En el cielo!

Tampico •

La afición. En 2005 Nueva Orleans se levantó del Huracán Katrina, ayer, vino de atrás y realizó las jugadas grandes para vencer a los Colts y ganar el primer Super Bowl de su historia; Drew Brees fue el MVP.

Miami • Sean Payton pasó casi toda la semana entrenando las primeras y segundas oportunidades con su ofensiva titular y al menos en la primera mitad del partido parecía que el head coach de Nueva Orleans anticipaba lo que iba a suceder. Y es que el aterrador ataque de su escuadra parecía haberse olvidado de cómo conseguir los primeros y 10 y fueron limitados a seis puntos en la primera mitad.

En su penúltima serie se quedaron en la yarda uno y entregaron el balón en cuarta oportunidad, pero Payton no perdió la calma. Así como la ciudad se reconstruyó poco a poco después del desastre que dejó el Huracán Katrina el equipo creció desde el primer segundo del tercer cuarto.

El primer balón suelto del partido se apareció en la patada de salida, seguido de cuatro pases completos de Drew Brees y dos acarreos de Pierre Thomas que pusieron a los Santos arriba en el marcador 13-10 y desataban la locura en el estadio Sun Life de Miami, poblado en una evidente mayoría de aficionados de Louisiana que vinieron a ver a su equipo por primera vez en el Super Bowl.

Se escuchaba en todo el estadio el Who Dat? (reducción de ¿quiénes son esos que iban a vencer a los Santos?), cuando apareció el bombero capaz de apagar cualquier incendio, Peyton Manning, esta vez con ayuda del héroe desconocido, Joseph Addai, sí, el mismo que todos pasaron por desapercibido, como si hubieran olvidado la importancia de su aportación como novato hace tres años, cuando los Potros ganaron su primer título en tres décadas.

Addai puso la mesa para el primer TD del partido con una carrera de 26 yardas y anotó el segundo para poner el marcador 17-13 y de pronto el encuentro se convirtió en el que todos esperaban; cada ofensiva sumando de a siete cuando toman el ovoide, con precisión en los envíos, con carreras efectivas.

Un pase a Jeremy Shockey no le alcanza a Brees para volver a meterse a la zona roja, pero como este es el día en el que los avestruces han decidido sacar la cabeza de la tierra, el pateador de los Santos, Garrett Hartley, deja atrás la modestia y conecta su tercer gol de campo de más de 40 yardas en el Super Bowl (46, 44 y 47), nada mal para un novato que enfrente tiene a Matt Stover (jugador más viejo en la historia del partido por el título de la NFL) y a Adam Vinatieri por si las dudas.

Los Potros son un equipo diferente. El entrenador cauteloso (Jim Caldwell), que sacó a los titulares en la Semana 16 ante los Jets, se vuelve agrseivo en una cuarta oportunidad y dos en la 40 de territorio enemigo, trabajo fácil para Manning que consigue el primero y 10, pero vino un intento de gol de campo en el que Stover nos recordó que a los 42 años no es tan fácil completar una patada de 51 yardas.

Faltan menos de seis minutos y es cuando Shockey tiene que quitarse la espina de no haber jugado en ese Super Bowl que ganó con los Gigantes en el 2008. Qué mejor manera que con una recepción para poner a los Santos de nuevo arriba y después una excepcional atrapada de Lance Moore los pondría a siete de diferencia (24-17) en la conversión de dos puntos que tuvo que ser revisada.

Peyton es sin duda el quarterback más destacado en la historia de las temporadas regulares, pero escogió el peor momento para lanzar su segunda intercepción de la postemporada, y ésta fue devuelta 74 yardas por Tracy Porter para poner el marcador 31-17. Un reto inalcanzable hasta para Peyton.

En el otro lado Brees vivió un partido sin errores, precavido y sin desesperarse a pesar de que tuvo mayor presión, incluso, fue capturado por Dwight Freeney, pero sus 32 pases completos le alcanzaron para empatar el récord de Tom Brady en Super Bowls.

Hace tres años los Potros se habían coronado en este estadio, habían entrenado en el mismo campo y habían dormido en el mismo hotel que hasta la noche del viernes, pero Caldwell decidió moverlos a un “escondite” y tal vez eso rompió la superstición.

Siempre sereno, el head coach de los Potros aseguró que nunca le quitó el sueño haber dejado ir su temporada perfecta por una decisión absurda este año, sin embargo, el colchón de su nuevo hotel de lujo debe haberle parecido incómodo después de que el equipo más ganador de la década terminará con sólo un triunfo en el Super Bowl, al igual que los Santos.