Ignora SSP-DF si alcoholímetro vulnera garantías ciudadanas

Política •

Expertos opinan que el programa es violatorio de la Constitución.

La aplicación del alcoholímetro a conductores ebrios hace dudar a la propia autoridad; mientras tanto, 69 detenidos tuvieron que pasar la primera madrugada de 2010 bajo arresto.

¿Es anticonstitucional la aplicación del alcoholímetro?, se le preguntó al director de Aplicación de Programas Preventivos Institucionales de la Secretaria de Seguridad Pública del Distrito Federal, Othon Sánchez Cruz.

“No lo sé, esto es todo un debate que llevaría a otras esferas; no tengo la lectura si esto puede aplicarse o no”, señaló.

Sin embargo, especialistas en derecho constitucional opinan que el alcoholímetro vulnera garantías constitucionales del ciudadano: no se le da opción para elegir entre multa o arresto, tal y como se prevé en el párrafo cuarto del artículo 21 de la Carta Magna y se les impide el libre tránsito; la Constitución no debe estar por debajo de otra normatividad, afirman.

Entre esos especialistas destacan los constitucionalistas de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, Ramiro Bautista y Angélica Miranda Juárez; esta última refirió que “no pueden existir disposiciones administrativas que limiten el derecho constitucional”.

Así, Othón Sánchez Cruz remite con los especialistas, “con la gente que sabe de leyes”. Lo que sí sabe es que el conducir ebrio “es la primera causa de muertes en jóvenes”.

En la última noche de 2009 y las primeras horas de 2010 el Programa Conduce sin Alcohol, mejor conocido como alcoholímetro, puesto en marcha en diversos puntos de la ciudad, tuvo como objetivo a 502 conductores. Sesenta y nueve de éstos no pasaron la prueba y fueron remitidos al juzgado cívico y de ahí a El Torito.

En entrevista vía telefónica, el funcionario invita a impugnadores del alcoholímetro a acercarse a las autoridades para que expresen lo que se debe hacer para la salvaguarda de vidas humanas.

“Las autoridades de Seguridad Pública no hacen nada contra la voluntad de la gente; el alcoholímetro se aplica porque se hizo un estudio profesional. Es un programa plausible”, manifestó.

Al preguntarle si estaría de acuerdo en llevar el alcoholímetro a consulta pública, respondió: “No puedo hablar por la autoridad, pero por mí debe serlo que la mayoría determine qué hacer; hoy por hoy es un programa probado y comprobado”.

Sánchez Cruz defiende al alcoholímetro; “que me digan si hay otra manera más efectiva de detener estos accidentes de tránsito y mucha gente lo recibiría con beneplácito”, manifestó.

Se le recordó que en la Legislatura local hay una iniciativa en estudio que pretende conmutar el arresto de 36 horas por una multa de 100 salarios mínimos.

Asegura que la aplicación del Programa Conduce Sin Alcohol en la capital del país surge de condiciones específicas que lo diferencia de lo que se hace en otros estados del país; “cada escenario requiere de una atención específica por el tipo de población”, afirmó.

El funcionario se remontó al origen del programa, hace seis años: “En aquel tiempo se habló de arresto o multa, se discutió qué era lo más conveniente para enfrentar los accidentes causados por el alcohol y se determinó que lo mejor sería poner a salvo a la gente mediante un arresto temporal del conductor alcoholizado, pues cualquiera saca dinero de la cartera y pretende seguir su camino”.

Por el motivo anterior, se opuso a dicha iniciativa; “si los multamos ya no se les podrá sacar de circulación, con el riesgo de que generen accidentes”.

Cuando se decidió por el arresto “era la mejor forma de combatir esa práctica, pero hay quienes no quieren entender los riesgos de un conductor alcoholizado”, señala.

Si se decidiera conmutar el arresto por una multa “tendríamos que hacer un análisis para saber qué hacemos con el infractor en estado de ebriedad”.

Insiste “el alcoholímetro está funcionando bien tal y como se aplica hoy y quien resulta positivo no le gusta guardarse por 36 horas: por eso hemos incidido bien en los jóvenes sobre todo”.

No obstante, acepta que el alcoholímetro ha generado un mercado negro de amparos.

Mantenimiento

Alcoholímetro que usa la SSP-DF: Intoxilac 400, “por su calidad y resistencia de trabajo y el servicio y refacciones ofrecido por los proveedores”.

Su periodo de vida es de dos años a dos años y medio. Se les da un mantenimiento “cuidadoso” y el aparato no sale a la calle si no esta certificado con el proveedor.

El alcoholímetro se limpia, se calibra o se cambian piezas que puedan estar afectadas. Las celdas que detectan el alcohol son las que normalmente se cambian. Las boquillas no se reciclan, se desechan.