Buscan lugares para “curar” resaca de la cena de Nochebuena
Locales de comida empezaron a llenarse alrededor de las 10:00 de la mañana
Los lugares de fondas y antojerías tuvieron altas ventas ayer.
León, Gto.-Aún vestidos de gala con el atuendo de una noche anterior, con las camisas y los abrigos arrugados; con ojeras y peinados descompuestos, con toda la familia o con los amigos, así salieron a tomar el desayuno muchos de leoneses la mañana del 25 de diciembre.
Mientras algunos preferían quedarse en casa a degustar el tradicional recalentado (si es que sobró algo de la cena de Navidad), otros prefirieron echarse un menudo, alimento preferido de aquellos que no consideraron los estragos de ingerir en exceso tequila, ponches con piquete, brandy, cervezas, y demás bebidas alcohólicas.
Y uno de los lugares más visitados en la zona centro de la ciudad, por su tradición y variedad, es la zona de comida del mercado Carro Verde, donde por 38 pesos, puedes disfrutar en paquete de un rico y calientito menudo chico y un refresco.
Pero casi nadie lo prefería, y no por el menudo, sino por la bebida. Para evitar la cruda a las 10 de la mañana, lo más recomendable no es una coca cola, sino una cerveza.
Con lentes oscuros y botes de Modelo en mano, entraban al Carro muchas personas en busca de un asiento para desayunar en alguna fonda, pero todas, entre 10 y 12 del día, estaban llenas y con la clientela esperando parada detrás de quienes terminaban de comer para inmediatamente ocupar la cotizada banca.
“Empezaron a llegar desde temprano… ahorita ya son más bien familias, pero entre 9 y 10, la mayoría eran jóvenes o señores que todavía traían la fiesta encima”, comentó la señora Mary, quien despacha menudos, enchiladas, quesadillas, sopes y tacos dorados en el local 416 del Carro Verde, junto a su hermana Gelys.
Así pues, no faltaba ver entre los comensales a aquel que, con tostada en mano, le entraba sabroso al caldo y a la pancita, al tiempo que dejaba la cuchara, se limpiaba la boca con una servilleta y tomaba con la diestra la botella de caguama para darle un gran trago.
Al medio día, el menudo ya no era tan solicitado (por que ya casi se había acabado en todas las fondas) y entonces comenzaron a servirse las enchiladas, los sopes, los tacos dorados con mucha salsa, las quesadillas de chicharrón prensado, los tacos de costilla, bistec, chorizo, y cuanto antojito mexicano se puede encontrar en el Carro Verde.
Las refresquerías tampoco se daban abasto: entre la muchacha desvelada que pedía un jugo de naranja y los niños que querían un chocomilk de fresa, los comerciantes no dejaban de despachar.
A pesar del día, y de que la mayor parte del mercado estaba cerrado, el estacionamiento del Carro Verde estaba repleto, y en gran medida, a las personas que fueron a tomar el desayuno, o a curarse la cruda, del 25 de diciembre.









