Hoy se acaba el Barullo
Uno de los mejores atacantes argentinos que ha venido al futbol mexicano pone punto final a su carrera esta noche ante el Atlante. Su trayectoria, alcanzó su pináculo con Pumas al conquistar el título de goleo y de Liga, pero siempre estuvo envuelto en la polémica por su carácter explosivo.
Bruno Marioni, delantero de Estudiantes Tecos.
La historia de Bruno Marioni (Paraná, norte de Argentina, 5 de junio de 1975) como futbolista profesional llega a su fin la noche de este sábado. Posiblemente en el lejano 1995 cuando debutó en Newell’s Old Boys de Argentina y tras su prometedor ascenso al transitar por un club de prestigio como el Sporting de Lisboa, de Portugal, nunca imaginó que el epílogo de su carrera sería frente al Atlante, jugando de visitante y en un partido en el que su equipo, Estudiantes Tecos está eliminado de cualquier posibilidad de avanzar a la Liguilla.
Mucho menos, cuando en el Torneo de Apertura 2004, tocó el cielo al coronarse campeón goleador y de Liga en su primera temporada con los Pumas de la UNAM y en el futbol mexicano.
Mucho se ha escrito y dicho sobre Bruno Marioni. Su capacidad goleadora y su liderazgo dentro y fuera de la cancha quedó comprobaba en cada uno de sus equipos, pasando desde el mencionado Newell’s, hasta Estudiantes de La Plata, el Sporting de Lisboa, Villarreal de España, Tenerife de España, Independiente, Pumas, Toluca, Boca Juniors, Atlas, Pachuca y Estudiantes.
Sus 67 goles en cinco años en el futbol mexicano avalan su aportación en cada uno de los clubes en los que militó.
Pero inevitablemente, ese temperamento que fue forjado por su padre que hizo una breve carrera como futbolista amateur en el Colón de Santa Fe, Argentina, le generó conflictos entre algunos compañeros y técnicos, pese a que él siempre los negó.
En su segunda etapa con Pumas, ya no pudo pesar tanto, y se le res responsabilizó de provocar la salida del entonces técnico Hugo Sánchez, a quien sin embargo él considera un gran amigo, y para acabar con las suspicacias señala que el Pentapichichi ha sido el mejor técnico que lo dirigió porque como buen delantero le enseñó los grandes secretos para anotar goles.
En su paso por el Atlas también se le culpó de dividir al grupo en el Apertura 2007, lo que provocó la salida de Rubén Omar Romano de la dirección técnica.
Su carácter chocaría con Ricardo La Volpe, un entrenador explosivo y de quien se sabe de su poco tacto para tratar con jugadores de jerarquía. El Bigotón ganaría el pleito y decidió que el Barullo no debía continuar más con los rojinegros.
Marioni aterrizó en Estudiantes, la escuadra de Zapopan y se convirtió en el emblema de la nueva imagen de los otrora Tecos, pero perdió la titularidad y entendió que a sus 34 años y con las rodillas desgastadas no había más caminos por recorrer.
Esta noche, Marioni desea que sea especial y después comenzará una nueva faceta, la de representante de jugadores, y quizá después será director deportivo de algún club.
Guadalajara/Omar Fares Parra



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