Un regalo para seguir con vida
El 28 de noviembre de 1989 Marichuy fue trasplantada de riñón en el Centro Médico Nacional de Occidente. Fue su madre quien le donó. Superando todas las expectativas ahora, a sus 34 años de edad, esta tapatía se dedica a la venta de bisutería y es ama de casa.
María de Jesús González de la Cruz, primera niña trasplantada en el IMSS Jalisco.
María de Jesús González de la Cruz tenía trece años cuando empezó a sufrir dolor abdominal. Tenía hemorragias nasales y se puso “completamente amarilla”. Sus riñones, por alguna razón, no se habían desarrollado, y le diagnosticaron insuficiencia renal crónica.
Su papá padecía una enfermedad de vías urinarias cuando su hija fue diagnosticada y la familia carecía de seguridad social, pero gracias a la modalidad del seguro facultativo pudieron acceder al Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional de Occidente (CMNO) del IMSS Jalisco, donde la atendieron. La jovencita estuvo sometida a diálisis peritoneal por año y medio, una experiencia que describe como “muy dolorosa” y que la llevó eventualmente a abandonar la escuela cuando cursaba la secundaria. Según su mamá, además debió “madurar de manera más rápida que el resto de los niños”.
El doctor Simón Alfonso Ojeda, entonces jefe del Servicio de Nefrología del Hospital de Pediatría, impulsaba la fundación del programa de trasplante renal para niños, cirugía que ya se había realizado en hospitales del Seguro Social en la ciudad de México, pero que no realizaba en el de Jalisco. Lo logró. El 28 de noviembre de 1989, Marichuy González se convirtió en la primera paciente pediátrica en ser trasplantada de riñón en este complejo hospitalario. Fue su madre, la señora Victoria de la Cruz Cárdenas, quien donó uno de sus riñones para su hija, sin dudarlo. Victoria tenía dos hijos menores que la niña enferma, pero entendía que era la única alternativa para salvarla.
Hoy, a casi 20 años de haberse sometido a esta cirugía sustitutiva, ambas viven para contar la experiencia. Victoria goza de gran salud y luce joven a sus 61 años. María de Jesús ya cumplió 34 años de edad y por mucho logró superar la expectativa promedio de diez años de vida para un paciente trasplantado.
Tras recuperarse de la cirugía cursó la secundaria abierta. Esta tapatía se dedica a la venta de bisutería y es ama de casa. No ha concebido hijos, por decisión de ambos, ya que su esposo, Ramiro Gutiérrez Ramírez también es trasplantado. Se conocieron en el IMSS Jalisco y se casaron hace nueve años.
“La vida me cambió completamente”, sostiene María de Jesús, sobre todo después de la diálisis “que fue la peor etapa”, insiste. Ella hace ejercicio y evita la comida grasosa y los refrescos. Su orgullosa mamá, confirma que Marichuy “se cuida bastante”. Hoy, la mujer envía un mensaje a las familias que atraviesan lo que vivió la de ella, que “se cuiden mucho y que no le tengan miedo al trasplante, que es una opción y un regalo de vida”. Y a los médicos, todo su agradecimiento.
En 20 años, el Hospital de Pediatría del IMSS Jalisco también cambió. A la fecha presume 888 transplantes renales, realizados a niños de entre 3 y 17 años de edad, provenientes de doce entidades del país y quienes han podido tener una opción de vida al recibir un riñón. Además, ha realizado 27 trasplantes de hígado.
El actual jefe del Servicio de Nefrología del Hospital de Pediatría, Germán Patiño García, informó que para noviembre de 2010, la meta es llegar a mil transplantes de riñón pediátrico. Es un gran reto, reconoció, pero confió en lograrlo.
Guadalajara. Maricarmen Rello



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