América reza por Sandro
Este ídolo continental que ha influenciado a casi todos los baladistas e iconos pop que han surgido de los sesenta a la fecha, alguna vez soñó con inmortalizarse y lo logró. Ahora él y sus fieles seguidores sólo sueñan con la donación de un corazón y pulmones que le permitan salvar la vida.
Sandro, cantante
Nadie me daría dos días de vida por la forma en que me encuentro hoy, tengo la mirada de ansiedad vacía, ya no hay alegría donde voy. Penas y penas y penas hay dentro de mí y ya no se irán porque a mi lado tú no estás”, reza una de las canciones más populares con las que el cantante argentino Sandro conquistó a las multitudes en sus mejores años sobre los escenarios.
Irónicamente, los años recientes han sido duros. No han sido los que cualquiera imaginaría que corresponden a un artista que divirtió a miles y se caracterizó por mover su cuerpo al ritmo que decidía en cuestión de segundos y provocando suspiros entre las que fueron adolescentes en los sesenta y setenta. Padece enfisema pulmonar desde hace once años.
El martes pasado, su portavoz Nora Lafón rompió el silencio después del hermetismo que le caracterizó durante los últimos ocho meses, cuando el cantautor ingresó a un sanatorio privado en Buenos Aires.
“Se le acaba el tiempo”, dijo refiriéndose al urgente transplante de corazón y pulmones que requiere el artista, debido a severas afecciones que son fruto del problema respiratorio con el que lidia. Esa frase se convirtió en la principal declaración para explicar al público la tragedia, tomada por los periódicos, noticieros de radio y televisión de Argentina, donde el tema es tan importante como la discusión política del día.
“Tiene condición estable, pero sólo tiene entre doce y catorce por ciento de capacidad aeróbica, será imposible que mejore si no recibe el transplante y cada día que pasa son horas de descuento”, comentó a través de un comunicado. La representante y familiares de Sandro decidieron evidenciar la situación esperando que la presencia en medios active la oportunidad de recibir la donación de órganos. Para colmo el ídolo que hasta hace algunos años aún daba conciertos con ayuda de tanque de oxígeno que instalaba en pleno escenario, corre el riesgo de perder su oportunidad en la lista de transplantes porque supera la edad legal límite. Tiene 64 años. En los años mozos y en los días de gloria en el espectáculo, según ha narrado el propio Sandro, llegó a fumar hasta 16 cajetillas por día.
“Dame el fuego de tu amor”, “Mi amigo el puma”, “El maniquí”, “Rosa, Rosa”, “Penumbras” y “Una muchacha y una guitarra”, fueron algunos de los temas con los que fue apodado “Sandro de América”. Ahora, América reza por Sandro, seguidoras de todas las edades ya comenzaron a organizar reuniones para mandar buenos deseos al que sigue siendo su ídolo.
Cuando nació, sus padres le registraron como Roberto Sánchez, estuvieron a punto de nombrarlo Sandro, pero por alguna razón dudaron. Años más tarde, cuando decidió dejar atrás la vida callejera en la que de acuerdo con el artista, estuvo a punto de convertirse en delincuente, adoptó ese nombre.
Elvis Presley, a quien solía admirar a través de la televisión en los días de pubertad, fue su principal inspiración, incluso se le apodó el “Elvis Latino” durante la segunda mitad de los sesenta. También fue de los primeros intérpretes que adaptaron el rock and roll al español. En los setenta, se consagró como baladista pop. Alguna vez soñó con ser un ídolo y lo logró. Soñó con ser dejar huella, y ahora que vive una encrucijada, de algo puede estar seguro: pase lo que pase en los próximos días, el público que ahora está consternado por su estado de salud, no le olvida.
Guadalajara. Alfonso Gutiérrez



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