Desaparecen 7 mil mdp para jubilaciones de ferrocarrileros
Del fideicomiso creado para cubrir hasta el año 2048 el pago vitalicio a esos trabajadores, ya se agotó 60%, por lo que el gobierno federal se verá obligado a destinar casi 15 mil 700 mdp a partir de 2011.
En el desfile conmemorativo a la Revolución también hubo un tren.
No todo va sobre rieles en el frente sindical de los ferrocarriles.
Un nuevo rescate multimillonario, el de jubilaciones ferroviarias, pende sobre las arcas del gobierno mexicano. Y a más tardar en julio de 2011, la administración de Felipe Calderón tendrá que desembolsar miles de millones de pesos que fueron confiados al Sindicato Nacional de Trabajadores Ferrocarrileros y que, simplemente, han desaparecido a un ritmo inexplicable.
A punto de alcanzar los 75 años de edad, una pregunta sin responder amenaza no sólo con hundir en una crisis económica al sindicato ferrocarrilero, sino con obligar al gobierno federal a abrir la chequera en rescate del gremio encabezado por Víctor Flores: ¿adónde fueron a parar casi 7 mil de los 12 mil 500 millones de pesos del fideicomiso para el pago vitalicio de jubilaciones y pensiones de más de 50 mil trabajadores ferroviarios en el país?
Creado en 1997 con los recursos generados por la privatización de Ferrocarriles del Noroeste y programado originalmente para durar hasta 2048, el fideicomiso FerronalesJub 5012-6, presuntamente convertido en caja chica ordeñada sistemáticamente por la dirigencia del sindicato, se ha consumido a paso veloz después de sólo 12 años de existencia y ahora está condenado a una muerte prematura, según revelan documentos oficiales en poder de MILENIO.
Un oficio del Despacho de la Liquidación de Ferrocarriles Nacionales (Ferronales) fechado el 26 de enero de este año, expone una realidad matemática ineludible: cuando todavía faltan tres décadas para que finalice su utilidad, virtualmente 60 por ciento del fideicomiso ya se agotó.
Peor aún: conforme al acuerdo de liquidación de Ferronales de 2001, el déficit multimillonario, producto de la mala administración del fideicomiso, tendrá que cubrirse con fondos públicos si es que se quiere seguir pagando a los más de 40 mil jubilados de ferrocarriles que aún sobreviven.
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Al ritmo actual, y a menos que el faltante aparezca, Ferrocarriles Nacionales en Liquidación estima que los recursos del fideicomiso desaparecerán por completo en menos de 20 meses, plazo en el que el gobierno federal se verá obligado a sostener, con fondos públicos, los pagos pendientes de jubilados y pensionados por los próximos 37 años.
A un paso de 209.9 millones de pesos mensuales gastados en la nómina de quienes lo administran, además de pensionados y jubilados, el fideicomiso va ya en ruta de secarse.
Dirigido a Humberto Treviño, subsecretario de Transporte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y firmado por Alberto Lona, subdirector y encargado del despacho de liquidación de Ferronales, el oficio pinta un escenario de crisis inminente no sólo para los jubilados del sector ferroviario, sino para el sindicato y el gobierno federal.
Según los resultados de una auditoría practicada al fideicomiso por el despacho Lescale Consultores a finales de 2008, buena parte del dinero se ha desvanecido:
“Me refiero al Fideicomiso Ferronalesjub 5012-6, constituido por Ferrocarriles Nacionales con el fin de garantizar el pago vitalicio de pensiones y jubilaciones de sus trabajadores, para manifestarle que una vez concluido el estudio actuarial (…) se ha determinado el monto del déficit que presenta: asciende a 15 mil 699 millones de pesos”.
Añade: “Es importante señalar que el artículo cuarto del decreto por el que se extingue Ferrocarriles Nacionales establece que (…) el gobierno federal garantizará complementariamente el pago vitalicio de las pensiones, otorgadas a los trabajadores jubilados y pensionados en el caso del que fondo de jubilaciones sea insuficiente”.
En su texto, Lona delineó la obligación que está a punto de caer sobre el gobierno federal ante el mal manejo del fideicomiso, administrado por un comité técnico integrado por la dirigencia de Ferrocarriles Nacionales, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y el sindicato.
“Solicito su apoyo a fin de contar con los recursos antes citados, con el objeto de poder dar continuidad al cumplimiento de las obligaciones establecidas en el contrato ya que (…) los recursos con los que actualmente opera sólo serán suficientes para cubrir el monto de las pensiones hasta julio de 2011”.
La pregunta, entonces, se mantiene: ¿qué pasó con el dinero?
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José Calixto Rodríguez, de la Federación de Ferrocarrileros Jubilados, sostiene que la explicación detrás del faltante en el fideicomiso obedece a que se calculó mal cuánto dinero sería necesario para mantener las pensiones y pagos de jubilaciones, fenómeno que se agudizó con lo que llama “el saqueo” de recursos por parte de una dirigencia sindical reconocida por sus extravagancias.
Da algunos ejemplos.
“El comité de gestoría y enlace del fideicomiso, encabezado por Víctor Flores, cuesta mensualmente un millón 548 mil pesos entre el salario de Flores (40 mil pesos nada más en este rubro) y el pago de viáticos de sus integrantes”, dijo.
“El fideicomiso está por reventar. Nos dijeron que nos iba a pagar a una tasa del 6.5 anual de intereses, pero ha generado menos que eso. Y súmele que ni hay ese rendimiento y la dirigencia sindical incluyó como beneficiarios a 731 personas que no tenían derecho, algunos de ellos hasta niños”, agregó.
A la fecha pocos avances existen en torno a las denuncias hechas por ex dirigentes sindicales y jubilados sobre el presunto desvío de recursos de pensiones a los bolsillos de Flores, reconocido por su estilo estrafalario, trajes de diseñador de colores chillantes y un séquito de guardaespaldas que le sigue aun en sus labores como diputado federal.
Flores, líder sindical continuo desde 1995, hoy goza incluso de un museo que ostenta su propio nombre, el Museo Ferrocarrilero Don Víctor, en el que se narra su ascenso de llamador de tripulación y guarda de crucero en la década de los setenta, a uno de los dirigentes gremiales aparentemente perpetuos en el panorama mexicano.
“Flores recibe más de 2 millones 600 mil pesos mensuales de cuotas de trabajadores jubilados de los que se no entregan cuentas. Por lo pronto ya se quemó lo del fideicomiso”, insistió Calixto.
El sindicato goza de buena salud
Cero oposición interna. Veintidós mil trabajadores activos. Salarios “elevados”, según la dirigencia. Y un monopolio total de cuatro de las cinco líneas férreas de México, además de todas las nuevas que se tiendan en los próximos años: nada mal para un sindicato que se pensaba desahuciado hace dos décadas.
Contra las denuncias, el actual grupo en el poder en el sindicato ferrocarrilero sostiene que ha logrado crear condiciones económicas viables para sus trabajadores en una industria que, dos sexenios atrás, se consideraba prácticamente insolvente, al grado de llegar casi a la quiebra.
“Somos un sindicato que goza de muy buenas condiciones”, sostiene José de Jesús Ortiz, jefe de la Oficina de Enlace y Gestión de Jubilados del Sindicato. “Se ha logrado establecer un muy buen marco operativo”.
Al momento, asegura, los salarios van desde 35 mil pesos para un maquinista de camino a 16 mil para un conducto y 10 mil para un garrotero. Las divisiones más lucrativas: Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México.
La vía del problema
41 mil 517: Fideicomisarios.
77 años: Edad promedio de muerte.
2048: Vigencia del fideicomiso.
5 mil 597 mdp: Patrimonio actual.
209.9 mdp: Costo mensual de la nómina.

La cifra representa el déficit que se habrá de cubrir para el pago de pensiones y jubilaciones.



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