La PGR atrae el caso de El Negro Saldaña
Estima la autoridad que la ejecución está relacionada con el crimen organizado.
El crimen ocurrió en la delegación Miguel Hidalgo, en el Distrito Federal.
Ciudad de México • .- La Procuraduría General de la República atrajo la investigación de la ejecución del narcotraficante Héctor Saldaña Perales El Negro, identificado como el jefe de la plaza de Monterrey, Nuevo León, y que operaba para el cártel de los hermanos Beltrán Leyva, informaron funcionarios de la citada institución, quienes explicaron que se trata de un asunto de delincuencia organizada.
Indicaron que la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada decidió asumir el asunto, al comprobarse la identidad de la persona mencionada, así como de tres personas más, entre ellos un hermano y medio hermano de ***El Negro*** y cuyos cuerpos fueron abandonados en el interior de un vehículo en calles de la Ciudad de México.
Héctor Francisco Saldaña Perales llegó al Distrito Federal para contactar a las aseguradoras y adquirir vehículos siniestrados que posteriormente arreglaría en los talleres de hojalatería que tenía en Monterrey, Nuevo León.
Bajo ese pretexto salió de su casa acompañado de su hermano Alan Mauricio Saldaña Perales, Carlos Cristian Saldaña Rodríguez y César Rodríguez Garza, afirmó el fiscal central de Investigación para Homicidios de la Procuraduría General de Justicia del DF, Joel Alfredo Díaz Escobar.
Para trasladarse pidieron prestada la camioneta Equinox, gris, placas de circulación SGV-45-91 propiedad de una amiga y en la que finalmente encontraron los cuerpos maniatados y con el tiro de gracia en la cabeza.
Los peritos encontraron los tickets de las casetas que pagaron desde Monterrey hasta la Ciudad de México, además de casquillos calibre .22 que ya investigan las autoridades.
El padre de los hermanos Saldaña Perales declaró ante el Ministerio Público que su hijo Héctor era propietario de diversos talleres de hojalatería y pintura en Monterrey, lo que derivó a contactarse con personas que le facilitarían la venta de automóviles chocados y después de arreglarlos los ofrecería al mejor postor.
Díaz Escobar recordó que las víctimas encontradas el sábado pasado en la colonia Gabriel Garza, de la delegación Miguel Hidalgo tenían entre 48 y 72 horas, lo que hace suponer a la autoridad que fueron ejecutados a su llegada al DF.
Recalcó que Héctor Francisco, de 40 años de edad, tenía antecedentes penales por delitos contra la salud por lo que estuvo preso en el penal de Topo Chico.
Se analizará el material de las videocámaras de la Secretaría de Seguridad Pública.
Adelantos
Héctor Francisco Saldaña Perales llegó al Distrito Federal para contactar a las aseguradoras y adquirir vehículos siniestrados que posteriormente arreglaría en los talleres de hojalatería que tenía en Monterrey, Nuevo León.
Bajo ese pretexto salió de su casa acompañado de su hermano Alan Mauricio Saldaña Perales, Carlos Cristian Saldaña Rodríguez y César Rodríguez Garza, afirmó el fiscal central de Investigación para Homicidios de la Procuraduría General de Justicia del DF, Joel Alfredo Díaz Escobar.
Para trasladarse pidieron prestada la camioneta Equinox, gris, placas de circulación SGV-45-91 propiedad de una amiga y en la que finalmente encontraron los cuerpos maniatados y con el tiro de gracia en la cabeza.
Dejan mensajes bíblicos
Tras la ejecución a Héctor Saldaña Pérez, El Negro, de 40 años; su hermano, Alan Saldaña Perales, de 36; su medio hermano, Carlos Saldaña Rodríguez y César Rodríguez, uno de los datos que se investigan son los mensajes que se dejaron tras el crimen.
Junto a los ejecutados fueron encontradas dos cartulinas escritas con plumón negro. La primera decía “JOB 38:15 Güero”, mientras que en la segunda tenía escrito: “Por secuestradores, atte el jefe de jefes”, de acuerdo con reportes de la Policía.
JOB 38:15 hace referencia a un versículo de la Biblia que dice: “Mas la luz de los impíos es quitada de ellos, y el brazo enaltecido es quebrantado”, lo cual aparentemente querría decir: dar muerte a quienes no tienen piedad.
En tanto que la segunda bien puede ser el hecho de hacerse justicia por su propia mano, amparados por preceptos religiosos, como una forma de justificar los homicidios cometidos.
Además, las cuatro víctimas presentaban en la espalda otro escrito hecho con plumón que decía “por secuestradores”.
Por otro lado, una fuente informó que los cuerpos ya fueron traídos a Nuevo León para su respectiva velación y cristiana sepultura. (Monterrey/Redacción)









