El Tec tiene casi lista vacuna contra el A/H1N1
La molécula candidata ha protegido contra la influenza a hurones y, si todo sale bien, pronto se iniciarán pruebas en personas.
Este reactor de 150 litros puede producir miles de dosis del biológico. Fotos: Horacio Salazar
Monterrey • .- Las pruebas en animales han demostrado una protección total. Hurones a los que se expuso al virus A/H1N1 después de inyectarles una vacuna única diseñada y producida en el Tecnológico de Monterrey no son infectados por el patógeno.
Si estos resultados se repiten cuando se hagan pruebas en seres humanos, el ITESM habrá logrado algo que muchos creían imposible: usar ingeniería genética para crear una vacuna nueva, que podrá fabricarse en masa y a bajo precio, y que protegerá a las personas incluso con más seguridad que las vacunas convencionales.
La promesa parece grande. El entusiasmo se advierte en las voces contenidas de tres de las personas detrás de esta iniciativa singular: Martín Hernández Torre, director de la Escuela de Biotecnología y Salud; Mario Moisés Álvarez, director del Centro de Biotecnología Femsa, y Manuel Zertuche Guerra, director del Departamento de Biotecnología e Ingeniería de Alimentos.
No es para menos. Las cuatro vacunas comerciales que hay en el mundo y que protegen a humanos del virus A/H1N1 apenas han empezado a distribuirse en algunos países, y llegarán a México los primeros lotes a fin de año. Todas estas vacunas se producen usando una tecnología de décadas, segura, lenta. Pero la proteína hecha a la medida que el Tec guarda celosamente promete revolucionar el combate a esta y otras variedades de influenza.
Es una vacuna recombinante. En vez de cultivar en huevos de gallina pedazos del material genético del virus, esta vacuna se basa en una proteína hecha con técnicas de ingeniería genética.
“En el método tradicional la vacuna es parte del virus, fraccionado o a veces atenuado, pero es el virus, mientras que en nuestra estrategia es un componente chiquito, un fragmento de proteína”, explicó el doctor Zertuche.
Mario Álvarez detalló que la molécula candidata se produjo a partir de una región idéntica en todas las cepas conocidas del virus, en una hemaglutinina, una de las proteínas de la capa externa del virus.
Los investigadores del Tec fabricaron una molécula virtualmente igual a ese fragmento de proteína viral, tan parecida como para producir el efecto deseado, la activación de la respuesta inmune en el cuerpo del paciente.
“El tiempo de desarrollo es más corto en nuestro proceso”, dijo el doctor Álvarez, “pero también es más corto el tiempo de producción. En el método tradicional, una dosis de vacuna requiere de un huevo cultivado por una semana, y luego todo el proceso de separación que debe llevar otros dos o tres días. Nosotros, para producir una dosis de vacuna necesitamos unos mililitros de medio de cultivo en un tanque agitado, y lo podemos hacer en un día”.
Trabajando en un reactor de 100 litros, ejemplifica, en un solo día su laboratorio puede producir miles de dosis. Y además el proceso es relativamente sencillo, capaz de producir vacunas en volumen y a un precio muy inferior a los ocho dólares por dosis que le costarán a México las vacunas compradas en el extranjero.
“Parte del reto aquí, parte de lo que nosotros vemos es que no solamente sea masivo, sino también alcanzable para la gente”, comentó el doctor Zertuche.
Los académicos hablan con seguridad pero también con cautela. “Lo último que queremos es generar una expectativa falsa o generar un clima que luego traiga desencanto, porque todavía es un esfuerzo de investigación, aunque los pasos se han ido dando sólidamente y los resultados han sido benéficos”, dice el doctor Hernández.
Fue un paso atrevido el que dieron al lanzarse por todo cuando sobrevino la crisis sanitaria a fines de abril. Cuando comentaron su propósito de construir una vacuna recombinante, las voces que escucharon fueron casi unánimes: les dijeron que perdían su tiempo o, más llanamente, que querían lograr algo imposible.
“Les respondimos que ya habíamos empezado, que ya estábamos en eso”, sonríe el doctor Álvarez.
Los académicos explican que la vacuna es sólo parte de una estrategia amplia que busca crear una plataforma de desarrollo de terapias recombinantes. Ese esfuerzo ya produjo un producto singular: una barrera física, un inhalable que impide la adhesión del virus A/H1N1 en los pulmones durante 90 horas.
También recalcan que su trabajo, validado por terceros para asegurar solidez científica, sólo es posible en un ecosistema en el que concurren la confianza de los directivos, el apoyo financiero irrestricto, y sobre todo, en primer lugar, el talento humano.
Factores de éxito
¿Cuáles son los ingredientes que han permitido al Tec avanzar tanto para el desarrollo de esta vacuna? El doctor Martín Hernández Torre pone en primer término el talento humano.
También remarca el soporte financiero recibido del ITESM, que ha apoyado la iniciativa a pesar de los tiempos de crisis, algo que les ha permitido moverse con una rapidez ausente en otras instituciones.
Y también reconoce que en el camino han tenido el respaldo continuo de las autoridades de Salud, tanto a escala federal como estatal, e incluso por parte de socios internacionales.









