Leonard cohen, sus canciones del camino
Con una veintena de discos, libros memorables y toda clase de premios a su desempeño artístico, el canadiense es una auténtica Ave Fénix, siempre renaciendo de sus cenizas.
México • Los problemas financieros del cantautor canadiense Leonard Cohen en 2005 —la demanda contra su ex representante por el mal uso de fondos y la contrademanda respectiva— parecían ensombrecer de nuevo la carrera de claroscuros del artista entonces de 71 años. La fotografía de un demacrado Cohen aparecida en la portada de una revista musical bajo el titular “Devastado” parecía confirmar el rumor. Pero durante años se ha augurado el fin de la carrera musical de este auténtico judío errante; no obstante, Cohen siempre ha sabido renovarse con la energía de un sobreviviente.
La selección de su segunda y reconocida novela Los bellos perdedores (1966), como una de las “Lecturas Canadienses Selectas”, lo que significaba nuevas ediciones, fue la primera buena noticia en noviembre de 2005, a la que se añadió su aceptación en el Salón de la Fama de los Compositores de Canadá y su asistencia a la ceremonia de ingreso. Cohen publicó su nuevo libro de poemas y dibujos The book of longing en enero de 2006, y una serie de discos homenaje (Shoot Cohen, 2005; Leonard Cohen I’m your mean, 2006, y According to Cohen 2007) dieron nuevo aliento al compositor.
Por si fuera poco, en el otoño de aquel 2006 se realizó en Berlín una reunión internacional de sus admiradores y amigos para celebrar los 72 años de Leonard Norman Cohen (Virgo nacido en Montreal en 1934), considerado uno de los poetas modernos más importantes de su país y un compositor emblemático en lengua inglesa desde finales de los años sesenta, más allá de las modas y las exigencias de un mercado caracterizado por la autocomplacencia. Así, su capacidad de renovación y una suerte de energía de sobreviviente impulsaron entonces el trabajo musical y literario del afamado autor.
La cualidad de renacer de sus cenizas ha sido característica inherente de este curtido, pesimista, desilusionado pero intenso y amoroso personaje, aunque a la pregunta de si en realidad es pesimista, repuso: “Un pesimista es alguien que siempre piensa que va a llover y se va a mojar. Yo en realidad he estado empapado hasta los huesos toda mi vida”.
En 2008, cuando muchos pensaban que estaba ya agotado de las giras y del trabajo arduo de grabar nuevos discos, Cohen se dispuso a enfrentar un reto mayor. Para celebrar sus 75 años de edad y 40 de carrera artística, el compositor, poeta, músico y novelista decidió realizar una gira por medio mundo durante un año —de noviembre de 2008 a diciembre de 2009—, tras 15 años de estar fuera de los escenarios.
Para el maratónico viaje preparó un grupo de músicos y coros base y programó un total de 84 presentaciones en diversas ciudades de Inglaterra, Irlanda, Francia, Noruega, Finlandia, Nueva Zelanda, Holanda, Dinamarca, Alemania, Croacia, República Checa, Israel, Sudáfrica, Estados Unidos y Canadá. Además, se planeó la grabación en audio digital de los conciertos, su filmación en alta definición y la venta de videos y canciones individuales a través de internet a lo largo de la gira.
Luego del tour de force y tras la asistencia de 700 mil personas a los conciertos, quedó patente la admiración y el respeto de un público numeroso pero selecto hacia Cohen como uno de los compositores más importantes de nuestro tiempo, apegado a la creación artística y a la composición lírica y musical creativa y siempre ajeno al mainstream y las pasajeras tendencias modísticas dominantes en el mercado musical planetario. Este logro tuvo como resultado adelantado el cd-dvd Live in London, grabado en el Royal Albert Hall de Londres y editado en marzo de 2009; pero finalizado el recorrido, Cohen y sus productores se aventuraron a la posproducción de una obra memorable.
Canciones del camino
En septiembre de 2010 salió a la venta ese álbum, Songs From The Road, donde se captura la esencia de su gira mundial a través de nuevas tecnologías de grabación de sonido y video. El audio del cd es digital 5.1, el sistema más avanzado en el mercado, pero el paquete incluyó también un dvd blu-ray de alta definición, además de una edición de LP en vinilo de 180 gramos (el usual era de 90), el mejor para lograr la fidelidad digital de un CD combinada con la calidez de la reproducción del sonido mediante el sistema de aguja y tornamesa.
El paquete se editó además con diversos comentarios sobre cada una de las 12 canciones grabadas en vivo, sucinto pero hermoso y profundo reflejo del trabajo de composición de Cohen desde sus canciones de los sesenta y setenta, como “Suzanne” (grabada en Manchester), “The Partisan” (en Helsinki), “Bird on the Wire” (en Glasgow), “Chelsea Hotel” (en el Royal Albert Hall de Londres), “Famous Blue Raincoat” (en la Arena 02 de Londres) y “Hallelujah” (del Festival Musical de Coachella, en California). Pero también registro nítido de su transformación en los años ochenta y noventa con piezas como “Lover, Lover, Lover” (grabada en Tel-Aviv), “Waiting For The Miracle” (en San José, California) y “Closing Time” (de la presentación en Ontario). Así como sus composiciones del nuevo siglo como “Avalanche” (en Gothenburg, Suecia), “Heart With No Companion” (en Oberhausen, Alemania) y “That Don’t Make it Junk” (en la O2 Arena de Londres).
Las piezas fusionan los distintos matices y paisajes de la música de Cohen, su sonido original, inconfundible y característico calificado como “blues europeo”. Está la voz profunda de profeta en el desierto y casi bíblica del propio Leonard; su impronta originaria del folk cruzada ya por un moderno country; sus sesgos de himno religioso protestante; sus raíces judías; su muy europeo impulso de espectáculo de cabaret; su tono de solitario músico de bar; las influencias elaboradas del jazz y su sensible utilización de los coros al estilo del rhythm and blues.
Están también sus temas clásicos: la guerra, el poder, la opresión del individuo ante la maquinaria, la lucha por la cordura, la sensatez y la espiritualidad en un mundo decadente y devastado; el ejercicio del amor y la compleja sexualidad contemporánea, más el odio y la muerte.
En el recién terminado 2012 el canadiense editó Old Ideas, otro disco memorable en su dilatada trayectoria, para confirmar que a sus casi 80 años sigue más vivo que muchos treintones. Por todo ello, los seguidores irredentos del Commander Cohen seguiremos felices y conmovidos escuchando sus canciones del camino.









