“¿Por qué hasta ahora vienen a ver cómo estamos fregados?”
Las obras, que iniciaron en septiembre de 2009 y que aún no tienen fecha de
inauguración, ocasionaron el cierre de negocios, robos y el acumulamiento de
cascajo, entre otras situaciones que provocaron el malestar de la ciudadanía
Algunos negocios se mantuvieron abiertos y otros fueron cerrados definitivamente debido a los trabajos de casi tres años.
Cd. de México • Cierre de negocios, banquetas con escombro o a medio construir, calles que funcionan como estacionamientos, asaltos a transeúntes, robo de autos, refacciones, y el arribo de cientos de ambulantes en las estaciones aún cerradas, es el balance general que ha dejado la construcción de la Línea 12 del Metro, cuyos trabajos iniciaron en septiembre de 2009 y que aún no tiene fecha de inauguración. MILENIO realizó un recorrido detallado por las 22 estaciones de este trasporte y este es el escenario.
DELEGACIONES ZONA SUR
“¿Por qué hasta ahora que ven el Eje 7 reabierto vienen a ver cómo estamos de fregados? ¿Por qué cuando estuvo la obra no pasaron?”, reclama Manuel Mendoza, dueño de Tapicería y Cortinas Rodríguez, uno de los pocos negocios que sobrevivieron durante casi tres años al cierre de esta avenida primaria por las obras de la Línea 12 en la zona sur del Distrito Federal. A una calle se ubica la estación Mixcoac.
Afuera de su negocio no hay banqueta. Molesto, don Manuel afirma que si sobrevivió fue gracias a la lealtad de su clientela y al dueño del local, que le congeló la renta.
“Nuestras ventas bajaron de 50 a 60 por ciento y tuve que despedir a tres empleados”, detalla. Pero además acusa a las autoridades del gobierno capitalino de haberlos “fregado”, porque no brindó ningún tipo de apoyo económico a los pequeños comercios de esta zona.
Caso similar es la Tlapalería Yllan’d, atendida por Alejandro Jara, quien afuera de su negocio tiene uno de los respiraderos externos de la nueva estación. Su queja es a futuro, pues desde hace dos semanas reportaron que el nuevo asfalto quedó más alto que la banqueta, lo que les provocará inundaciones y encharcamientos. “Les valió madre no quisieron escucharnos, nada más nos mandaron con un ingeniero y otro hasta que finalmente dijeron que fuéramos a sus oficinas de avenida Universidad”.
Comercialmente hablando la vialidad luce vacía, pues por obvias razones cerraron una tienda Oxxo, Iusacell y un hospital de celulares, además de que varios inquilinos dejaron sus departamentos. La nseguridad también afectó el modo de vida, pues fueron detectados asaltantes disfrazados de albañiles.
En Félix Cuevas e Insurgentes las banquetas están llenas de escombro, además de que hay hules que cubren los respiraderos tradicionales de la estación Insurgentes Sur; por eso los peatones caminan por la avenida o los carriles de la orilla. Aquí cerraron una sucursal de Banamex y negocios de comida rápida, solo sobrevivieron aquellos con servicio de entrega para conservar la clientela. En Eje 8 esquina con Eje Central sobrevivieron una pulquería, un restaurante, una veterinaria y una tlapalería.
Los trabajos más pesados están en la estación Ermita, donde el desnivel del Eje 8 funciona como bodega de trafitambos, herramienta, material de construcción, maquinaria y desechos de fierro. Aquí cerró una sucursal HSBC, papelerías, fotocopiadoras y misceláneas; las calles funcionan como estacionamiento público; hubo quienes sí vendieron su casa, aunque la mayoría se quedó por razones sentimentales o por ser su única propiedad. La mayoría de los vecinos dice que tuvo que adaptarse a cortes de agua y luz.
IZTAPALAPA
Los trabajos no han concluido en las siete estaciones ubicadas en la delegación Iztapalapa. Las obras más atrasadas están en la estación Atlalilco Axomulco, donde cruzar la calle se convierte en un reto para vecinos, peatones y hasta para los propios obreros; todos tienen que sortear vehículos, hoyos, cascajo, máquinas excavadoras. Los habitantes de la colonia Jardín Ermita afirman que lo peor de todo son los cambios de vialidad que ocurren de un día para otro, sin previo aviso. Esto modificó servicios básicos como recolección de basura y entrega de agua en pipas, porque, dicen los choferes, las calles están muy “bachudas”, por lo que había que buscar nuevas rutas por vías más angostas.
En Plaza Tulyehualco, ubicada en la esquina de Periférico con avenida Tláhuac, diez locales cerraron por bajas ventas y 110 más sufren para alcanzar a pagar renta, agua, luz e impuestos. Los trabajos del Metro elevado afectaron la movilidad de la zona y los horarios de apertura, porque no hay quién pase por ahí, ni muy temprano ni muy noche.
Después de la inauguración de la Línea 12 el escenario podría ser peor, pues inversionistas privados construyen al lado otro centro comercial más moderno que se llamará Plaza Dorada. Para ambos lugares el peligro inminente está en las banquetas, donde decenas de comerciantes ambulantes apartaron su lugar de venta e incluso otros trabajan ya.
TLÁHUAC
La avenida principal que recorre las estaciones Olivos, Nopalera, Zapotitlán, Tlaltenco y Tláhuac ya fue reabierta; pero el atraso principal está en la terminal, donde los obreros trabajan aprisa para acabar andadores y entradas. En la periferia hay obreros colocando a marchas forzadas las nuevas banquetas y camellones.
Lo grave del lugar es dónde se está tirando el cascajo: es en el predio conocido como Paraje Liconsa, del municipio de Valle de Chalco Solidaridad. Mide 37.5 hectáreas, la mitad de las cuales contiene escombro. El delito ambiental es grave porque las montañas de cascajo (que pudieran cuantificarse en toneladas) están a cielo abierto sobre un campo agrícola y una laguna natural, que funciona como humedal en la zona. Este lugar pertenece también al ejido de San Francisco Tlaltenco.
Aquí Marco Antonio Chávez posee 7 mil 500 metros cuadrados donde sembraba avena y maíz. Desde 2008 habían detectado ya el paso ocasional de transporte con cascajo, mismo que frecuentaron sus visitas desde enero de 2011 cuando contabilizaron por hora la entrada de 25 a 60 camiones.
Como consecuencia natural llegaron decenas de pepenadotes y una colonia irregular de casi 30 viviendas. Chávez afirma que el problema surgió porque
falsos gestores y ejidatarios que se ostentaron como líderes comunales del lugar.








