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Continúa reina Isabel II histórica visita de cuatro días a Irlanda

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En el segundo día de su periplo irlandés, la monarca, que está acompañada por su esposo Felipe, el duque de Edimburgo, comenzará la jornada con una visita al museo de la fábrica de la famosa cerveza negra Guinness, una de la atracciones estrella de la capital irlandesa.

Dublín • .- La reina Isabel II de Inglaterra continúa hoy su histórica visita a Irlanda con varios actos programados en Dublín, entre el que destaca una parada en el estadio de Croke Park, el escenario del primer "Domingo Sangriento".

En el segundo día de su periplo irlandés, la monarca, que está acompañada por su esposo Felipe, el duque de Edimburgo, comenzará la jornada con una visita al museo de la fábrica de la famosa cerveza negra Guinness, una de la atracciones estrella de la capital irlandesa.

De ahí se trasladará a los edificios gubernamentales para mantener un encuentro con el primer ministro, Enda Kenny, quien la acompañará después hasta el Memorial de Guerra Irlandés para depositar una corona de flores en honor de los 49.400 irlandeses muertos en la I Guerra Mundial (1914-1918).

Ya por la tarde, Isabel II asistirá a otro de los eventos más simbólicos y esperados de este viaje, una visita al estadio dublinés de Croke Park, el escenario del primer "Domingo Sangriento".

El nacionalismo irlandés quedó marcado por la tragedia el 21 de noviembre de 1920, un domingo cualquiera en plena guerra de la independencia (1919-1921).

Fuerzas paramilitares del Ejército británico entraron en el campo y abrieron fuego contra el público y los jugadores, que disputaban un encuentro de fútbol gaélico, causando 14 muertos, entre ellos tres niños, y decenas de heridos.

Isabel II cerrará la jornada con una cena de Estado que será celebrada en el Castillo de Dublín, sede del Gobierno británico durante la ocupación de la isla de Irlanda, y a la que asistirá, entre otros, el primer ministro británico, David Cameron.

Este será el único acto programado para que la reina se dirija a los irlandeses a través de un discurso con el que no se espera, no obstante, que pida disculpas por las atrocidades cometidas por los británicos en las isla en el pasado.

En cierta manera, la soberana ya representó el cierre de las heridas del pasado cuando, a su llegada este martes a Dublín, depositó una corona de flores y guardó un minuto de silencio ante el monumento que honra a los irlandeses caídos por la causa de la liberación nacional.