Copetes y gel atizan el debate
Política. Durante unas cinco horas, panistas y priistas intercambiaron insultos, lo que llevó a un legislador a preguntar: “y el pueblo que nos eligió, ¿qué?”.
El presidente nacional del PAN, César Nava.
México • De mentirosos, cobardes, corruptos y hasta espurios se calificaron ayer los diputados federales del PRI y del PAN, al protagonizar un enconado debate de cinco horas sobre la firma del llamado pacto antialianzas, a cambio de la aprobación del paquete fiscal.
En el punto más alto de la confrontación, el legislador priista Rubén Moreira hizo suyo el discurso de Gerardo Fernández Noroña y sostuvo que Felipe Calderón “se robó la Presidencia de la República”, mientras que la panista María Elena Pérez de Tejada deslizó:
“El gobernador mexiquense (Enrique Peña Nieto), que no lo digo yo, lo dicen muchos medios, está acusado de haber matado a su mujer; que denuncien y que investiguen”.
Los priistas saltaron entonces de sus curules para exigir la retractación de la legisladora albiazul, pero ella roció más gasolina al fuego, al conceder: “conocí a la señora y fue una dama, y por ella lo retiro, no por el gobernador. Por Mónica Pretelini, sí; por el gobernador, no”.
Por segunda sesión consecutiva, las bancadas del PRI y del PAN en el Palacio Legislativo de San Lázaro intercambiaron todo su arsenal de insultos, denuestos, reproches y descalificaciones.
En medio del intenso fuego cruzado, los legisladores del PRD lucieron cautos y moderados.
Después de que los diputados priistas reclamaran su ausencia el pasado martes, el presidente nacional del PAN, César Nava, reapareció ayer en el recinto, para ser recibido al grito de “¡Pi-no-cho, Pi-no-cho, Pi-no-cho!” desde las curules del tricolor.
Nava pidió la palabra y pasó a la ofensiva: acusó a Beatriz Paredes y a Enrique Peña Nieto de mentir sobre el acuerdo antialianzas; los retó a debate; respondió a la batería de cuestionamientos del PRI, y finalmente arengó: “Setenta años de mentira, de falsificación y de fraude no se borran con un copete con gel (…). Y si el grito es su respuesta, si el insulto es su respuesta, es porque su enojo y su miedo es directamente proporcional a su preocupación (por las coaliciones PAN-PRD)”.
El coordinador de los diputados del PVEM, Juan José Guerra, se sumó entonces a la defensa del mandatario mexiquense: “sinceramente, no creo que tenga usted el nivel para debatir con el gobernador Peña Nieto o con cualquier otro gobernador”.
Ya envalentonado con las arengas de sus correligionarios contra el jefe de la bancada verde (“¡pa-le-ro, pa-le-ro!”), el dirigente panista atajó: “qué bueno que el gobernador Peña Nieto tenga adeptos y adictos dependientes no solamente en la bancada del PRI, sino en otras bancadas; eso habla de su posibilidad de cooptación”.
El petista Gerardo Fernández Noroña se montó en esa coyuntura y exigió a priistas y panistas una disculpa al pueblo de México por castigarlo con más impuestos, a cambio del pacto contra las alianzas.
Después secundó al lanzamiento de acusaciones y exhibió a Nava desde la tribuna: “ya se lo dije una vez y se lo vuelvo a decir aquí, que planteó cuando teníamos el plantón en Reforma que aceptáramos cargos, que aceptáramos dinero a cambio de permitirle a Calderón llegar y nosotros dijimos no”.
Convertidos en fans de Fernández Noroña, los priistas reventaron en aplausos, al tiempo de gritarle “¡co-rrup-to, co-rrup-to, co-rrup-to!” al líder nacional del PAN.
Alianzas gay
En su turno, el priista Oscar Levín arremetió contra las coaliciones electorales entre la izquierda y la derecha, y en su descalificación fustigó: “la alianza pervertida, casi gay, que tienen entre PRD y PAN, y miren que yo tengo una gran admiración por los gays”…
La perredista Enoé Uranga interrumpió al legislador del tricolor y de plano le hizo una moción, con el respaldo de la mayorìa presente en el recinto: “he sido insultada por el diputado (Levín) y tengo que exigirle a él y a cualquiera, que de ninguna manera se use el ser lesbiana o gay como un insulto; es simplemente una preferencia sexual, la mía como la de él. Por cierto, la mía, elegida”.
Por la noche, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación informó en un comunicado que abrió una reclamación, motivada por una denuncia ciudadana, dirigida a Levín Coppel, en razón de sus declaraciones vertidas en San Lázaro, y señaló que expresiones como las del diputado pueden alentar la exclusión e intolerancia, en específico contra las personas que tienen una preferencia sexual no heterosexual.
Al final quedó en suspenso la voz del priista duranguense Pedro Ávila: “los diputados venimos a dar aquí un circo romano, como si fuéramos unos buitres, y en lugar de pensar que César Nava, que Beatriz Paredes, que esto, que lo otro, el pueblo que nos eligió, ¿qué?”



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