Los principales bancos del país deben regresar a manos mexicanas: Salinas de Gortari

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No quiere decir que no sea bienvenida la competencia de los extranjeros, pero los principales bancos deben estar en manos de mexicanos para que atiendan las necesidades de los mexicanos y al mismo tiempo respondan a las directrices de los propios mexicanos, señaló el ex presidente.

Ciudad de México • El desarrollo soberano de México exige recuperar el control del sistema de pagos del país, por lo cual los principales bancos deben de regresar a “manos de mexicanos”, afirmó Carlos Salinas de Gortari, ex presidente de México.

“No quiere decir que no sea bienvenida la competencia de los extranjeros, pero los principales bancos deben estar en manos de mexicanos para que atiendan las necesidades de los mexicanos y al mismo tiempo respondan a las directrices de los propios mexicanos".

“De otra manera, al ser filiales de bancos que tienen sus matrices en otro país, las directrices las establecen en otros países y si las matrices tienen problemas, será la reserva federal de la matriz quien va dictar las disposiciones de los bancos que estén en México”, afirmó el ex mandatario.

Durante una conferencia de la Fundación Espinosa Yglesias ayer martes por la noche, Salinas de Gortari explicó que en Alemania nunca permitirían que su banco principal estuviera en manos de extranjeros, ni siquiera en “Estados Unidos, ahora que sus bancos enfrentaron terribles pérdidas, no dejaron que ningún extranjero adquiriera propiedad de control sobre sus bancos”.

“Primero entró el gobierno, se quedó con ellos y ahora está viendo como se los regresa a ciudadanos norteamericanos, no dejan entrar a extranjeros. Si allá no lo hacen, por qué aquí nos dieron la receta de que lo hiciéramos”, se preguntó.

Durante su ponencia, el gobernante del país de 1988 a 1994, afirmó que la reciente crisis financiera y económica mundial ha sido provocada por un modelo económico fundado en la circulación de capital especulativo, donde el monto de capital destinado a la especulación resultó 25 veces mayor que el dirigido a la inversión directa.

“Esto estaba ubicado en dos grandes contradicciones económicas: la primera, entre el país que ahorra (China) y el que consume (Estados Unidos); y la segunda, la duplicación del número de trabajadores por la incorporación de la fuerza laboral de la desaparecida Unión Soviética y China al mercado de trabajo y al auto empleo. Creció la utilidad del capital especulativo y cayó la remuneración del trabajador”, afirmó.

Destacó que los bancos dejaron atrás su regla fundamental y pasaron a prestar hasta 60 veces su capital, mediante nuevos y sofisticados instrumentos financieros llamados derivados, los cuales, se suponía, repartirían y reducirían el riesgo.

“Los especialistas llegaron a afirmar que “el ciclo económico está domado”. Para 2008 los derivados ascendían a 650 millones de millones de dólares, más de 10 veces el Producto Interno Bruto mundial”, dijo Salinas.

Agregó que para fines de 2009 el costo del salvamento bancario en los países europeos y Estados Unidos había alcanzado 14 millones de millones de dólares, superior a cualquier otro apoyo estatal en la historia.

“Esta crisis ha vuelto a levantar el debate entre mercado y Estado. Se ha pasado de proponer al mercado como solución de todos los problemas, para ahora exigir la vuelta del Estado como propietario y así poder resolver la crisis”.

“Esto podría leerse como un regreso al modelo del capitalismo de Estado. No es así. Se trata, en realidad, del capitalismo subsidiado por el Estado: la reaparición de este último como gran propietario de la economía, dispensador de servicios, supuesto árbitro entre el capital y el trabajo ―y, de manera principal, como sustituto de la sociedad organizada. El Estado convertido en el sujeto capitalista de última instancia”, añadió.

Este efecto pendular, comentó, ya ha sido vivido por México.

“Ambas experiencias, los abusos del mercado y los excesos del Estado, nos han dejado secuelas muy desfavorables”, aseguró.