Otra mujer al mando
De 50 años de edad, será la primera mujer presidenta en el país centroame-ricano, al ganar los comicios del domingo. Es politóloga de profesión, ex diputada y ex ministra de Seguridad, lo que según ella le da ventaja para encarar la creciente inseguridad.
La futura presidenta celebra el triunfo.
La politóloga Laura Chinchilla, de 50 años de edad, se convirtió en la primera mujer en ser electa presidenta de Costa Rica, al ganar los comicios generales celebrados el domingo en la nación centroamericana.
Madre de un hijo y casada con el empresario español José María Rico, la próxima gobernante costarricense fue postulada por el oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), de orientación socialdemócrata. Su victoria representa la continuidad del oficialismo por otros cuatro años.
Durante su campaña se presentó como una mujer “firme y honesta”. Pese a que dice ser una persona “independiente”, sus opositores la atacaron señalándola como una especie de “alfil” del actual gobernante Oscar Arias, Premio Nobel de la Paz.
La carrera política de Chinchilla se remonta a la década de los noventa. De 1994 a 1996 ejerció el cargo de viceministra de Seguridad Pública, cuya cartera asumió ese mismo año. En 2002 dirigió la campaña del hoy disidente de su partido Rolando Araya y resultó electa diputada también en 2002. En 2006 fue designada vicepresidenta de Arias, y tuvo como recargo el Ministerio de Justicia. Tiene diversas publicaciones, tanto en español como en inglés –libros, monografías y artículos- sobre temas relativos a la administración de justicia, la seguridad ciudadana y la reforma policial.
La triunfadora de los comicios insistió durante su campaña en que hará un gobierno dirigido a proteger en especial a los sectores más pobres del país.
Además, tendrá entre sus principales retos combatir la delincuencia y el narcotráfico, y la creciente inseguridad ciudadana, uno de los principales problemas que afectan a Costa Rica, país centroamericano de 51,100 kilómetros cuadrados y 4.5 millones de habitantes.
Chinchilla, hija de un ex contralor de la República, tuvo que lidiar en la campaña contra dos duros rivales, Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana y Otto Guevara, del Movimiento Libertario, quienes fueron sus principales contrincantes en la contienda.
En campaña prometió ayudar a los jóvenes y revitalizar la economía del país, duramente golpeada en 2009 por los efectos de la crisis financiera internacional. Con un proceso poco acostumbrado a tener mujeres de protagonistas, Chinchilla sufrió inconvenientes, pequeños pero llamativos, como el hecho de que, vestida con zapatos de tacón alto, quedó exhausta luego de algunos debates televisivos en los que tuvo que permanecer de pie durante unas dos horas, según relató su jefe de campaña René Castro.
En política internacional asegura que mantendrá la línea del actual gobierno, de establecer y fortalecer relaciones diplomáticas con la mayor cantidad de países. Chinchilla es la séptima mujer que se convierte en Presidenta en América Latina y el Caribe, luego de Michelle Bachelet (2006-2010) en Chile; María Estela Martínez viuda de Perón (1974-1976) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2011) en Argentina; Violeta Barrios viuda de Chamorro (1990-1997) en Nicaragua; Mireya Moscoso viuda de Arias (1999-2004) en Panamá y Janet viuda de Jagan (1997-1999) en Guyana.
“Yo he construido la carrera política gracias al consejo y apoyo de muchas personas, pero ha sido el resultado de un gran esfuerzo personal. Quiero decirle que para mí sería un honor extremo compararme verdaderamente con Michelle Bachelet, quien deja a Chile en un buen estado y es una mujer querida”.



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