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Los más duros del rock en México

El Ángel Exterminador •

Tuvieron que pasar casi 30 años para que México fuera testigo de cómo debe sonar “Blue Monday” directamente de un sintetizador Roland, manipulado en vivo por una de esas bandas que cambiaron para siempre los clichés.

México“Una vez hallada la fórmula, tan solo cupo esperar a ver nacer los frutos: LowLife (Factory 1985), Brotherhood (Factory 1986), y Technique (Factory 1989, grabado en Ibiza) están entre los mejores discos de la década y New Order como quizá, la octava maravilla del mundo.” Half Nelson

Con el suicidio de Kurt Cobain, Nirvana se esfumó para siempre, y en cierta medida y sin quererlo (o quién sabe) también se llevó entre las patas a todo el esplendor del grunge, que cayó en ese abismo de autodestrucción con la misma velocidad e impacto con que la bala de un rifle acabó con la voz y la vida del profeta de Seattle. Cierto que Dave Grohl regresó con los Foo Fighters y lo ha hecho bien, pero al final es una banda de guitarras y gritos de aquel baterista de Nirvana, con pocas ganas de relegarse de la furia caramelizada de canciones como “Come as you are”.

Algo similar le sucedió a los Alice in Chains, y eso que Layne Staley aún no alcanzaba cruzaba la frontera del más allá, pero la depresión que padecía lo fue alejando de esta otra banda, joya injustamente desestimada (sobre todo al lado de Nirvana), oriunda de Seattle, justo cuando estaban en su mejor momento. Staley finalmente moriría en 2002 debido a una inyección letal de speedball, coctel de heroína y cocaína. En algún momento creyeron en la resucitación de la gloria de Alice a mitad de la década pasada con William DuVall intentando ocupar las gafas oscuras de Staley, pero fue más rockstar que trastornado.

Es como una maldición: no todas las bandas pueden sobrevivir a sí mismas si es que a su vocalista se le ocurre volarse la tapa de los sesos. Eso lo deja pensando a uno: ¿cuál es, o debería ser, la verdadera función del vocalista? ¿Aportar voz a una composición o ser el líder, frontman que termina por devorarse los talentos de toda una banda de más de dos integrantes?

A New Order las reminiscencias de Joy Division le duraron solo un disco: Movement, de 1981, editado apenas casi un año después de que Ian Curtis se ahorcara en la cocina de su casa en un suburbio proletario de Manchester. Y Movement es un disco oscuro, cierto, pero menos claustrofóbico y desesperanzador que un Unknown Pleasures o el legendario Closer.

Rebautizados como El nuevo orden (en esa necedad políticamente incorrecta de coquetear con cierta terminología fascista), y con la integración de la novia del baterista Stephen Morris a los teclados, Gilian Gilbert, sorprendieron a los viejos incondicionales joydivisianos la primavera de 1983, cuando se lanzó el primer sencillo de Power, Corruption and Lies: “Blue Monday”, la fría y epiléptica desolación pospunk de la banda de Curtis ya formaba parte de un pasado de culto.

“Blue Monday” no sonaba a Joy Division, ni a Kraftwerk ni a otros proyectos new wave que agregaban el elemento del sintetizador. Podía escucharse con nitidez sincronizada el inconfundible bajo ejecutado por Peter Hook sobre una pista trepidante, convulsa y desquiciantemente bailable, la voz de Bernard Summer no pretendía sustituir el hueco de ultratumba de Ian Curtis, que parecía destinado a la muerte; aun así, hay una evidente melancolía y tintes obscuros en “Blue Monday”, que dicho sea de paso, ha sido el sencillo más exitoso de la historia de la música, pues lo mismo atrapó a punks enfadados que a adictos a las discos de los ochenta o ingenuos enamorados de una primera Madonna.

Incluso los sonideros no pudieron resistirse: en varios casetes de las sesiones del mítico chilango Polymarchs, no puede faltar la versión del 12’’ de “Blue Monday”.

Desde entonces, el rock le fue perdiendo el pudor a eso de entrometerse con las secuencias electrónicas y New Order se convirtió en una de las bandas de rock-pop-dance seminales, indispensables en la historia del rock. No solo por su música, las portadas, minimalistas, encriptadas (ya heredadas desde Joy Division y concebidas en su mayoría por el diseñador Peter Saville, siempre adelantado) rompieron con ese narcisismo elemental de las bandas por aparecer a huevo en las portadas de sus acetatos.

Sin el cuarteto reinventado de Manchester no puede entenderse el surgimiento de otros gigantes como los Pet Shop Boys, Happy Mondays, Stone Roses y los mismos The Cure (en 1979, Joy Division abrió un concierto de unos primerizos Cure; años después, Robert Smith no podría sacarse de la cabeza el cadencioso y potente bajo de Hook en New Order, a tal grado que los fans del nuevo orden aseguran que “In Betweendays” es un semiplagio de “Dreams Never End”, primer track del Movement).

New Order se presentará por primera vez en México como parte del festival Corona Capital que en esta edición 2012 durará dos días, están programados dentro del horario estelar del domingo 14 de octubre. Y al fin veremos por qué ésta es una de las poquísimas bandas (si no es que la única) que se superó a sí misma.