Prefiere Salma provocar la risa que hacer llorar
La actriz asegura que a sus 46 años ya dejó atrás su etapa melodramática y que ahora goza de divertir.
La mexicana habló sobre política y dijo que votará por los demócratas.
Los Ángeles • Salma Hayek canaliza la felicidad que reina en su vida personal a través de comedias y afirma que a sus 46 años ha dejado atrás su etapa más “melodramática” y prefiere hacer reír al espectador.
“Quizá antes hacer reír me costaba más. Ahora es al revés. Me cuesta llorar. La verdad es que estoy muy contenta de estar contenta”, afirmó en una entrevista la actriz, casada desde 2009 con el francés François-Henri Pinault, con quien tiene una hija, Valentina, de cinco años.
“De joven era mucho más melodramática. Siendo actriz, había momentos que hasta disfrutaba del dolor, de sufrir un poco. Bueno, no lo disfrutaba, pero tenía tendencia al melodrama. Se me daba bien hacer llorar. Cuando ahora me toca un personaje que sufre, con el que hay que meterse en rincones y rebuscar, lo hago sin ningún problema, pero me gusta más hacer comedias”, apuntó.
La mexicana trabaja al lado del comediante Kevin James en Here Comes the Boom, que se estrena mañana en EU, y acaba de terminar el rodaje de la secuela de Grown Ups, donde coincide con él y con otro símbolo de la comedia: Adam Sandler.
“Lo que más me gusta de ellos es su capacidad de improvisación”, indicó la veracruzana. “No tengo que aprenderme a la perfección mis líneas de diálogo porque sé que pueden cambiar. Me permiten ser muy creativa. Eso es fantástico y difícil de conseguir”, manifestó.
Su personaje en Here Comes the Boom, es todo lo contario a la imagen sexy de algunos de sus trabajos más célebres (Desperado,From Dusk Till Dawn) e incluso tan recientes como Americano, donde encarnaba a una prostituta y estriper.
“Me tienden a dar personajes que son así, no es que yo lo trate de añadir”, explicó Hayek.
No obstante, lleva 20 años trabajando en EU y su cerebro “ya aprendió el caminito” para hablar en inglés con soltura.
“He trabajado mucho más en inglés que en español como actriz, así que ya me acostumbré. Al principio se me hacía raro actuar en ese idioma aunque ya no me costaba tanto trabajo. Eso sí, sufro con algunas palabras de vez en cuando. Me dan días que me levanto y la lengua no quiere hablar inglés”, declaró.
Hayek, todo un ícono del poder latino en Hollywood, se congratuló de que en las últimas semanas películas como End of Watch y Hotel Transylvania, con Michael Peña y Selena Gomez, respectivamente, hayan liderado la taquilla de EU.
Ella misma ha cosechado grandes éxitos en los últimos tiempos con Grown Ups y Puss in Boots.
“Los latinos hemos conseguido una presencia constante en el cine americano. Al principio no existía. Luego salía uno de vez en cuando. Ahora salen con frecuencia y es importante. No es una moda, no es que haya un actor o dos. Nos tienen en cuenta como parte de EU. Es por lo que yo peleaba. No podemos vivir en una cultura donde 50 millones de habitantes sean hispanos y no tengan representación en el cine”.
Precisamente, el acercamiento a la población hispana es uno de los motivos por los que, asegura, votará por Barack Obama en las próximas elecciones presidenciales, aunque Hayek cree que el país necesita un fuerte empujón.
“Siento que necesitamos algo nuevo. No el mensaje de hace cuatro años. Que gane Obama es bueno para la mujer; para la clase media, que es fundamental en este país; para los gays, que deben tener los mismos derechos, y para la educación y el arte. Pensar que la educación y el arte no son importantes es retrógrado”, finalizó.
La guapa
Para 2009 Salma personificó a una mujer barbuda para la cinta Cirque du Freak, donde además aparecen un chico serpiente y un hombre lobo.
Grown Ups, de 2010, fue producida y protagonizada por Adam Sandler, quien en la cinta es un exitoso representante de estrellas y Hayek interpreta a Roxanne, su esposa.
The Pirates! In an Adventure with Scientists es una película 3D de stop-motion donde la veracruzana presta su voz al lado de Hugh Grant, Martin Freeman y David Tennant.
En La chispa de la vida, hace el papel de Luisa; es la esposa de Roberto (José Mota), un publicista inventor del eslogan de Coca-Cola que nadie recuerda.








