Exresponsables admiten que seguridad era insuficiente en consulado de EU en Bengasi
Tres responsables del Departamento de Estado y un oficial de la Guardia Nacional comparecieron cuatro tensas horas ante una comisión, y advirtieron que Al Qaeda se está instalando con fuerza en Libia.
El subsecretario de Estado, Patrick Kennedy, durante su intervención ante la comisión parlamentaria
Washington DC -Baltimore • Dos exresponsables de la seguridad de los centros diplomáticos estadunidenses en Libia admitieron hoy ante el Congreso que el nivel de seguridad en Bengasi era insuficiente antes del ataque al consulado, al tiempo que advirtieron que Al Qaeda se está instalando con fuerza en el país.
Tres responsables del Departamento de Estado y un oficial de la Guardia Nacional comparecieron durante cuatro tensas horas ante una comisión parlamentaria dirigida por la mayoría republicana en la Cámara de Representantes.
Con las elecciones del 6 de noviembre cada vez más cerca, los republicanos reprochan a la administración demócrata los fallos en materia de seguridad e información en Libia previos al ataque contra el consulado de Bengasi del 11 de septiembre, que le costó la vida al embajador Christopher Stevens y a otros tres agentes estadunidenses.
En un principio, el coronel Andrew Wood reconoció ante el Congreso que la seguridad en Bengasi había sido "siempre un dolor de cabeza durante (su) mandato allí", de febrero a agosto de 2012. "La seguridad diplomática era débil", admitió este militar que estaba a cargo de la seguridad de la embajada de Trípoli.
La presencia de la red terrorista Al Qaeda en Libia "crece cada día. Ellos están ciertamente más establecidos de lo que lo estamos nosotros", añadió el teniente Wood, quien encabezó un equipo de seguridad de 16 integrantes en Trípoli.
Igualmente duro fue el exresponsable de la seguridad en Libia para el Departamento de Estado, Eric Nordstrom. "En lugar de proporcionarme los recursos que reclamaba, me criticaron y me dijeron que hiciera lo que pudiera con los medios existentes", afirmó.
El funcionario contó ante el Congreso que pidió a su superior una decena de agentes de seguridad más en Libia: "Él me respondió: 'Pides el sol, la luna y las estrellas'. Yo le repliqué que yo creía que los talibanes estaban ya allí".
De hecho, la seguridad en Bengasi no para "de empeorar" desde la primavera (boreal) de 2012 con un "aumento de los ataques dirigidos a los occidentales", insistió el coronel Wood. "El embajador (Stevens) ya había sido objeto de una amenaza pública en Facebook en junio, revelando que le gustaba correr por los alrededores de la embajada en Trípoli", reveló el funcionario.
La cadena de televisión CNN prestó mucha atención a finales de septiembre al diario del embajador Stevens, que el canal encontró entre los escombros del consulado, y en el que el diplomático temía ser un objetivo de Al Qaeda.
Con la convocatoria de esta audición en el Congreso, los representantes republicanos Darrell Issa y Jason Chaffetz habían instado a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a que revelara todos los detalles sobre el ataque y sobre las medidas de seguridad que operaban en el consulado y sobre el embajador.
En este sentido, Chaffetz denunció "el esfuerzo decidido del Departamento de Estado y de la Casa Blanca" para reducir las medidas de seguridad en Bengasi "con el objetivo de ofrecer una imagen de 'normalización' en Libia".
Por su parte, la jefa de la seguridad de las 275 representaciones estadunidenses en el mundo, Charlene Lamb, respondió que el Departamento de Estado pensaba en aquel momento que disponía "de un número correcto de fuerzas en Bengasi".
La diplomacia estadunidense confirmó igualmente que el atentado no estuvo ligado al video islamófobo que comenzaba a agitar en septiembre los países musulmanes. Así pues, los republicanos reprochan a los demócratas su tardanza en reconocer que el ataque se trataba de un "atentado terrorista" que implicó a Al Qaeda.
La embajadora estadunidense ante la ONU, Susan Rice, afirmó el 16 de septiembre que este ataque no era ni "organizado", ni "premeditado" y que era el resultado de una aglomeración "espontánea" surgida contra la película "La inocencia de los musulmanes".
No obstante, su colega el subsecretario de Estado para asuntos de Gestión, Patrick Kennedy, la defendió asegurando que "sabemos más hoy que el domingo siguiente al ataque". Kennedy insistió en que el ataque contra el consulado estadunidense en Bengasi "fue un ataque sin precedente perpetrado por decenas de hombres fuertemente armados".
"Ambos nos apoyábamos en la misma información. Si yo o cualquier otro funcionario de alto rango...hubiese acudido a ese programa de televisión, habríamos dicho lo mismo", dijo Kennedy.
Un funcionario estadunidense dijo que están investigando si la rama de Al Qaeda del Norte de África pudo haber estado detrás del ataque en Bengasi. Esta sospecha crece junto a la preocupación creciente sobre la posibilidad de que Al Qaeda está capitalizando el caos y la convulsión en los países árabes y de Oriente Medio causados por la Primavera Árabe, al tratar de moverse hacia áreas tumultuosas.
Los republicanos, entre ellos el representante de Utah, Jason Chaffetz, destacaron la urgencia de llegar al fondo de la verdad sobre este "ataque terrorista". Pero el legislador demócrata por Virginia, Gerry Connolly, advirtió contra la "politización" del ataque en Bengasi, a pocas semanas de los comicios generales del próximo 6 de noviembre.








