Cruz Azul fue un demonio
De manera contundente, La Máquina venció 3-0 a Toluca, exhibiendo un buen funcionamiento y contundencia; la Liguilla parece encaminada para los de Memo Vázquez.
Ciudad de México • Al fin apareció ese Cruz Azul al que se le puede creer. Un equipo serio, aguerrido, con empaque y casta, pero, sobre todo, con lapsos largos de buen futbol y contundente. Sí, finalmente La Máquina ha presentado esa cara que su afición y directiva esperaban, justo en el momento más importante del torneo y ante el mejor sinodal que se podía tener.
Cruz Azul se dejó de rodeos. Fue un equipo agresivo y demoledor, no tuvo sentimentalismos ni temores frente al poderoso Toluca de Enrique Meza;, al que apabulló por 3-0 es más, usó a los Diablos Rojos para darle una ofrenda de buen funcionamiento a su público, una de esas exhibiciones que despejan dudas y provoca la comunión con la gente.
Desde los primeros minutos La Máquina no dejó lugar a dudas de que este partido no lo iba a despilfarrar. Javier Aquino salió dispuesto a ser el demonio del equipo del Ojitos, aquel técnico que le dio la oportunidad en Primera; el canterano se adueñó de su banda y exhibió a un blandengue Carlos Rodríguez que nunca le vio el polvo.
En la primera pelota que robó Aquino, se la dejó a Christian Giménez que estrelló su disparo en Alfredo Talavera. Ese aviso sólo fue el preludio de 20 minutos de control total por parte de Cruz Azul. Al 11’, en tiro de esquina, La Máquina encontró el primero de la tarde, el servicio de Chaco fue recentrado por Julio César Domínguez a la posición de Gerardo Flores, quien mandó el balón al fondo de las redes.
El gol dejó patente la superioridad de Cruz Azul que supo anular la media cancha de Toluca, donde Lucas Silva y Wilson Tiago nunca pudieron tomar las manijas del encuentro, y mucho menos soltar el futbol de un Sinha tan inadvertido.
Al minuto 35, en el cuarto balón que Aquino se aprestó a robar cayó el segundo de La Máquina. El habilidoso jugador se la quitó a Tiago, cedió para Pavone que le respetó el movimiento, Javier entró al área, eludió a su marcador y al portero para marcar.
Cruz Azul era muy superior al Toluca, que más que el superlíder parecía la peor versión celeste que en este mismo estadio presentó varias veces en los tres años recientes Enrique Meza. Por eso el Ojitos mandó tres cambios apenas al arranque del complemento: Cacho, Brizuela y Brambila para ajustar los espacios y lagunas que padecía el equipo choricero.
Los movimientos nivelaron el juego y le permitieron a la visita tener algunas ocasiones que Jesús Corona resolvió bien, así como zaga, que por cierto no contó con su líder Luis Perea por una lesión. Esta tarde estaba marcada para La Máquina. Por eso Memo Vázquez buscó el tercero a toda costa, antes que guardar el resultado. El entrenador le dio primero entrada a Maranhao y después a Chuletita Orozco y Omar Bravo.
Al minuto 74, Cruz Azul liquidó el juego con un centro de Vela que Mariano Pavone empujó a las redes. El 3-0 dejó las cosas muy claras la tarde de ayer en el Estadio Azul. Toluca por más que lo intentó no pudo recortar distancias. Enrique Meza se llevó un trago amargo del estadio que fue su casa en el pasado, pero al mismo tiempo él y su equipo le han dado motivos para soñar a la afición celeste.
Ayer, Cruz Azul no ganó un partido cualquiera. Ganó el duelo que bien podría definir su futuro entre la intermitencia o la regularidad que tanto ha anhelado.
Con este resultado y este funcionamiento la Liguilla parece muy cercana y no sólo eso, de manera discreta esta Máquina empieza a acelerar los motores para llegar de la mejor manera a la fase final del futbol mexicano. A este Cruz Azul sí se le puede creer.








