En casa, sencillamente no se puede
Cruz Azul hilvanó su quinto juego sin ganar como local; ayer en el clásico joven ofreció un partido intenso ante el América, pero sólo le alcanzó para empatar a un gol.
Ciudad de México • Ya son cinco sin ganar en casa. Así de crudo. De 15 puntos disputados en el Estadio Azul, La Máquina sólo lleva cinco unidades. Una tercera parte, un 33 por ciento, o como se le quiera ejemplificar. Ayer, el escenario era inmejorable. Enfrente estaba América, el acérrimo rival, que no salió a encerrarse como suele ser la recurrente queja con los visitantes. Los de Coapa propusieron un juego abierto, de ir y venir, pero ahí apareció el segundo mal de Cruz Azul, y esa es falta de contundencia. Al final, sólo le alcanzó para empatar 1-1.
El aforo del Azul casi llegó al lleno por este clásico joven. El público aguardó esperanzado durante los 90 minutos el triunfo celeste, pero éste no llegó, como no lo ha hecho en los anteriores encuentros. Por eso la rechifla final está justificada.
Los primeros compases del partido fueron intensos, con la carga de emoción que siempre se espera de este tipo de compromisos. A los 13 minutos Cruz Azul tuvo la primera opción clara, en un pase de Javier Aquino a Javier Orozco, quien con un remate con la cabeza bombeado, propició un atajadón de Hugo González. El joven guardameta del América ayer terminó por graduarse y ha dejado muy claro que a Moisés Muñoz le costará sentarlo.
La Máquina ofrecía buenas sensaciones al ataque; sin embargo, empezó a cojear de su pierna más fuerte: la defensa. Ayer, Las Águilas se tomaron cinco minutos para exhibir a la que hasta ahora ha sido una de las mejores zagas del campeonato.
Al minuto 15, Daniel Montenegro filtró un pase a Christian Benítez, el Rolfi dejó al Chucho mano a mano frente a Corona, el ecuatoriano fusiló de derecha y portero contuvo con la pierna, en el contrarremate de nuevo Chuy tapó hasta en dos ocasiones, finalmente la defensa mandó a córner.
Ése fue un aviso de lo que ocurriría tres minutos después. Paul Aguilar mandó un trazo largo desde su propio terreno de juego, el envío, de nueva cuenta, le tomó la espalda a Alejandro Castro y llegó hasta los botines de Chucho, quien aguantó la marca de Luis Perea y con la zurda venció a Corona para el 1-0.
Aunque América encontró la llave, ya no la quiso utilizar en el primer lapso y mejor se ordenó para esperar algún contraataque; mientras que Cruz Azul tardó en asimilar el golpe del gol y no volvió a tener una llegada clara hasta el minuto 27, cuando Aquino centró por su banda, Pavone se dejó caer, pero Vela llegó solo frente a la portería y mandó su cabezazo arriba de la meta de Hugo González.
A esa jugada le siguieron un tiro de Chuletita y una barrida milagrosa de Sambueza para evitar la caída de su portería. En el complemento Las Águilas salieron más enchufadas. Jiménez tuvo la primera con un disparo cruzado que pasó acariciando el poste de Corona, en la siguiente, Reyes conectó un testarazo que Corona contuvo.
Para mejorar el ataque celeste, Memo Vázquez le había dado entrada a Maranhao y su movimiento sólo necesitó de dos minutos para responderle. Al 47’, el brasileño tomó el balón por el sector izquierda, desbordó con facilidad a Paul Aguilar y mandó un centro al que llegó de manera apurada Aquino, con la pegajosa marca de Aldrete, para introducir el balón a las redes.
Maranhao refrescó el ataque de La Máquina y el partido se abrió para ambos equipos. Ambos entrenadores movieron sus piezas. Vázquez Herrera metió a Christian Giménez, quien fue recibido con una gran ovación, y a Omar Bravo, mientras que Miguel Herrera le dio juego a Miguel Layún, Christian Bermúdez y Martín Zuñiga.
Layún la tuvo para las Águilas al 70’, al aparecer sin marca en el área, pero mandó su disparo apenas cruzado de la portería de Corona; La Máquina respondió con un cabezazo de Omar Bravo que sacó de la línea Juan Carlos Medina.
El dominio fue alternado, uno y otro equipo lo intentaron, pero carecieron de puntería para desequilibrar el marcador de este clásico. Al final, el Estadio Azul retumbó con un sonoro abucheo por la igualada.
No fue ante América que se terminó la maldición que tiene La Máquina de no ganar en casa. La paciencia de la gente se agota cada vez más y los puntos que hoy derrocha, mañana los puede estar lamentando.








