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Mikel Arriola: Política y bola rápida

Dominical •

Por más extraño que suene, convertirse en pelotari es un buen camino para sobresalir en la vida pública. Hay mucha adrenalina y no hay que dejar que la bola pase de largo.

• Días antes de que se realizara la Cumbre del G20 en Los Cabos, Baja California Sur, el 18 y 19 de junio pasados, la vigilancia de aquel lugar fue reforzada. Y no era para menos: ahí estarían los presidentes y jefes de gobierno de los países más poderosos del mundo, encabezados por Barack Obama y Felipe Calderón.

No todo era un asunto de balas y fusiles, de helicópteros, aviones, navíos, satélites y vehículos blindados. También era un tema de salud. Desde una perspectiva sanitaria, había que blindar el lugar.

Un ejército de hombres y mujeres se dedicó a esterilizar el sitio: verificó nueve establecimientos de diagnóstico médico que contaban con rayos equis; constató el estado de bancos de sangre y servicios de transfusión; indagó cómo estaban 26 hoteles sede y el Centro de Convenciones. Revisó cuatro albercas de hoteles, once plantas purificadoras de agua, dos plantas de hielo, 38 restaurantes, 49 bares y cafeterías, además de tortillerías, pastelerías, y loncherías.

También visitó seis pescaderías, 21 tiendas de autoservicio y numerosas empresas proveedoras de alimentos. Incluso inspeccionó a 10 vendedores ambulantes que expendían fritangas para los obreros que terminaban de construir el Centro de Convenciones. Hasta una escuela con guardería fue objeto de sus revisiones.

Pero eso no bastaba: se realizaron verificaciones sanitarias en 26 hospitales y clínicas, 67 farmacias, 11 sistemas de abastecimiento de agua, dos aplicadores de plaguicidas y 22 refugios temporales, de esos que se usan en momentos de desastres, como es el caso del azote de huracanes. La milicia sanitaria tomó muestras de alimentos y bebidas en 42 sitios como pescaderías, taquerías, expendios de hielo, minisupers, marisquerías y panaderías.

No se andaban con juegos: aplicaron 27 suspensiones temporales a pequeños negocios, dos suspensiones de actividades (a una purificadora de agua y a una tortillería) y procedieron a tres aseguramientos de medicamentos de dudosa procedencia o caducidad.

El comando de esterilizadores casi daba clases de cocina: emitió 13 recomendaciones a sendos establecimientos para que la preparación de sus platos no estuviera fuera de la norma, por ejemplo, en el caso del guacamole, el filete de pescado basa, el pulpo cocido, y el queso fresco.

¿Quién estaba al mando de tal ejército de pulcritud? Un hombre que se llama Mikel Arriola Peñalosa, conocido entre cuates como El Comisionado Federal. A eso se dedica. Es el titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Es maestro en Políticas Públicas y Administración Pública por la London School of Economics and Political Science. Es maestro en Derecho por la Universidad de Chicago. Es abogado por la Universidad Anáhuac. Fue jefe de la Unidad de Legislación Tributaria de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, oficina responsable de elaborar el proyecto de Ley de Ingresos de la Federación...

Pero sobre todo, Mikel Arriola Peñalosa tiene otra pasión: es pelotari. Juega jai alai, el deporte más veloz del mundo, cuya pelota alcanza velocidades arriba de 270 kilómetros por hora.

Mikel es un pelotari que juega jai alai en el Frontón Elorduy de la colonia Condesa de la Ciudad de México, recinto fundado por Aquiles Elorduy García, político revolucionario del siglo pasado, defensor de los gobiernos de Francisco I. Madero y Venustiano Carranza, pero que terminó desencantado de los rumbos posrevolucionarios y fue cofundador del PAN. Y ahí, en el frontón, luego de jugar con cuatro compañeros más, pelotaris profesionales todos, Mikel platica con el MILENIO Dominical. Toma su cesta artesanal hecha en el País Vasco, es de mimbre y cuero, regala una pelota de durísimo caucho, se sienta en una silla, y responde preguntas sobre la “Fiesta Alegre”, que eso es quiere decir jai alai en euskera…

ES DE FAMILIA ESTO, ¿NO?

Totalmente. Yo soy de origen vasco. Mi abuelo nació en un pueblo de Vizcaya que se llama Markina, que es materialmente donde se inventó el jai alai profesional. Mi abuelo nació frente al frontón. Estaba como predestinado, ¿no? Y a los pocos años se hizo profesional. A él le tocó inaugurar el Frontón México en el año 29, el 10 de mayo. Llegó a los 22 años aquí. Venía de Miami, adonde había llegado a inaugurar el frontón por el año 23, un chaval. En esa época había en el mundo más de 50 frontones profesionales. Era el auge. El primero había sido el de La Habana, a finales del siglo XIX. Hoy habrá acaso 15. Así que a mi abuelo le toca la gran época de oro. Y se quedó a vivir acá, se casó con una vasca que es de su mismo pueblo. Y aquí murió.

¿Y TÚ, DESDE CHAVITO JUGABAS?

Yo, desde chavito. A los seis años me trajeron Los Reyes una cesta. Aprendí la técnica de chavo. Cuando tenía 10 u 11 años ya sabía, y me gustaba más el futbol, pero a los 14 o 15 abrieron una escuela en México de jai alai, que era el semillero, y me fui a jugar. Es cuando agarré la cosa en serio y se viene el mundial juvenil al Frontón México, me seleccionan, y ganamos la plata. Fui subcampeón juvenil a los 15...

¿Y POR QUÉ NO TE METISTE A PROFESIONAL?

Prefería estudiar… No me picó tanto. Y mi familia no iba a aceptar.

VEO QUE ES DE BUENA CONDICIÓN FÍSICA ESTO (LUEGO DE UNA HORA LOS PELOTARIS HAN SUDADO INTENSAMENTE)…

Sí, totalmente, es de mucha potencia. Y fondo. Entras, mucha potencia, y sales. Luego tienes dos segundos para prepararte y volver otra vez.

SON LATIGAZOS FORTÍSIMOS AL CUERPO, CUANDO JALAN LA CESTA Y LANZAN LA PELOTA, ¿NO?

Sí, es como si fuera box: sales, luego entras. Potencia más fondo físico. Tienes que tener muy buena condición física y fuerza.

ESTE ES UN ASUNTO DE IDENTIDAD, ¿NO?

Totalmente. Mi abuelo conoció al abuelo de este, y al de este, y al de este (señala a sus amigos pelotaris que siguen estrellando con estruendo la pelota en las paredes)… Jugaban juntos. Por ejemplo, Ituarte (uno de sus cuates ahí presente) es mi amigo de toda la vida, nacido aquí, pero su papá jugaba en el Frontón México… Es un grupo muy pequeño, selecto y de gran identidad, aunque yo no hablo vasco, porque si no lo hablas todo el tiempo de chico en tu casa, no hay forma.

VEO LA VELOCIDAD DE LA PELOTA: ESTO ES PELIGROSO…

Es peligroso… (sonríe y se quita el casco de fibra de vidrio que usan los pelotaris).

¿NO TE HAN DADO UN PELOTAZO?

Gracias a Dios, no. En la espalda, entrenando, leve, pero a esa velocidad, uno duro, no la cuento… Es más, no sé si el casco te proteja tanto, o te pueda generar más riesgo, porque si te pega duro (sonríe y hace ademán de que podría estallar)…

TE ESTÁS ARRIESGANDO AL JUGAR ESTO, ENTONCES…

Pues sí, va muy rápido… Por eso hay que ser muy cauto y saber dónde pararse y moverse… Saber a qué pelota ir, a cuál esperar… La gran mayoría de los pelotazos duros se han dado cuando la gente está distraída, por ejemplo en el calentamiento.

YA EN EL JUEGO HABRÁ UNA GRAN CONCENTRACIÓN…

Sí, totalmente, no hay la menor distracción…

UNA RÁFAGA DE ESTO ES COMO UN GRAN RIESGO SANITARIO, ¿NO?...

¡Totalmente! (se carcajea por la alusión a su trabajo).

¿CÓMO UNA EPIDEMIA?

¡Sí! Debería existir una norma oficial mexicana para regular esto… (vuelve a reír).

¿EN QUÉ SE PARECE LA POLÍTICA AL JAI ALAI?

En queee… Nunca sabes qué va a pasar y quién va a ganar… Y que tiene mucha adrenalina. Las dos cosas tienen gran adrenalina. Y además, un deporte como este te genera una forma de pensar distinta, complementaria, para aguantar presiones y competir profesionalmente.

¿EN LA POLÍTICA VA TODO TAN RÁPIDO COMO ESTA PELOTITA?

Sí, claramente… Sobre todo en proporción con la edad hábil que tiene un político o un servidor público. Si no te pones listo te pasa de largo, como la pelota...

¿UN BUEN POLÍTICO ES EL QUE SABE DÓNDE PARARSE?

Hay que saber dónde pararse, saber cuándo meterse a la pelota, y cuándo no…

Alejandro Ituarte, Julián Goicochea (también conocido como Popeye, famoso en el mundo del jai alai porque vino a México a la reapertura del Frontón México en 1989 y fue portero del Athlétic de Bilbao), Juan León (que actualmente juega en Orlando) y Mikel, terminan su “ensayo” (dicen que esto del jai alai es como el teatro: dan “función” y por tanto “ensayan”), y se van a las regaderas. Se dan una ducha, se ponen sus trajes y corbatas, y van a departir antes de volver a sus oficinas. Caballeros de traje, porque eso dice Mikel que es el jai alai: “Un asunto de caballeros”.

En el Frontón Elorduy, lleno de ecos, pareciera que aún resuenan sus gritos:

“¡¡¡Aireeee!!!”, gritaban unos y otros, cuando les señalaban a sus compañeros de partida que no dejaran botar la pelota.