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Trifulcas y detenciones en los funerales de Payá

Internacional •

Entre los asistentes al sepelio figuró el psicológo opositor Guillermo Fariñas, quien al final de la ceremonia intentó encabezar una marcha con sus seguidores, pero fue capturado.

La Habana • Con un homenaje especial de la Iglesia católica, que incluyó las condolencias del papa Benedicto XVI y una misa oficiada por el cardenal Jaime Ortega, ayer fue sepultado en La Habana el fallecido líder del opositor Movimiento Cristiano Liberación (MCL), Oswaldo Payá.

“Dadas las repetidas amenazas (padecidas) responsabilizo al gobierno con la integridad física de toda mi familia” y “buscaremos justicia sobre la violenta muerte de mi padre”, expresó en el funeral la ingeniera de 23 años, Rosa María Payá, quien ha responsabilizado a las autoridades cubanas ante el fallecimiento del jefe del MCL.

Entre los asistentes a la misa, cerca de 200 personas, se encontraba el psicólogo opositor Guillermo Fariñas –protagonista de una extensa huelga de hambre con fines políticos en 2010–, quien a la salida del féretro intentó encabezar una marcha a pie con unos 50 seguidores gritando “libertad” y provocando un enfrentamiento con partidarios del gobierno. Fariñas y sus compañeros fueron rodeados, subidos a la fuerza a dos ómnibus y sacados del lugar en cuestión de minutos.

Aunque el gobierno no informa de estas detenciones, el procedimiento habitual es retener a los implicados algunas horas y reintegrarlos a sus casas. Fariñas reside en la ciudad de Santa Clara, en el centro de la isla, y es un admirador confeso de Payá, quien contaba al morir 60 años.

El también Premio Sajarov del Parlamento Europeo murió el domingo junto a su colaborador Harold Cepero Escalante, en Bayamo (este), a unos 750 km de La Habana, al chocar fuertemente el vehículo rentado en que viajaban contra un árbol. Resultaron con heridas leves el español Ángel Carromero, 27 años, líder de la rama juvenil del gobernante Partido Popular español (PP, conservador) quien conducía el auto, y el activista demócrata cristiano sueco Jens Aron Modig (27), quien fue dado de alta el lunes. La embajada de Suecia en la isla ha guardado silencio total sobre el caso.

Carromero permanecía “retenido” aún por la policía en Bayamo rindiendo testimonio –asistido en todo momento por el Consulado español– ante lo que según el gobierno cubano y la opositora –aunque tolerada– Comisión Cubana de Derechos Humanos fue un “trágico accidente” vial. Según fuentes de la embajada española en La Habana, Carromero declaró el lunes que “perdió el control del vehículo” al no percatarse de “una señal de tránsito” de reducción de velocidad en un tramo de carretera en mal estado. De confirmarse esto, podría ser acusado de homicidio involuntario.

En tanto, la viuda de Payá, Ofelia Acevedo, con la voz entrecortada tras dar sepultura a su marido desde hace 26 años, aseguró que “continuará” la lucha iniciada por aquél hasta “que todo los cubanos, sin exclusión, de dentro y fuera (de la isla), sean protagonistas de los cambios hacia la libertad y la paz”.

Ante el cardenal Ortega y otros jerarcas católicos, Acevedo dijo algo similar en la parroquia de la barriada habanera de El Cerro, donde en un hecho sin precedentes en Cuba fue velado Payá desde la tarde del lunes a la mañana del martes, con la asistencia permanente de centenares de partidarios.

Aunque era un desconocido para el cubano promedio, Payá alcanzó notoriedad internacional en 2002 tras la entrega al Parlamento local del Proyecto Varela, por un cambio en el sistema político cubano. También era muy afín al Partido Popular español.

Sus restos fueron sepultados en el panteón familiar, en el cementerio capitalino de Colón.

A la misa también asistieron numerosos diplomáticos extranjeros, incluido el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, John Patrick Caulfield.