Alepo, bombardeada con helicópteros por el régimen de Asad
La segunda ciudad de Siria y su centro industrial es escenario de durísimos combates entre el ejército del presidente Asad y los rebeldes.
Un combatiente rebelde descansa después de una noche de combates con las tropas gubernamentales en Alepo
Beirut, Damasco • Alepo, la segunda ciudad más grande de Siria y su principal centro industrial, es escenario de intensos combates entre los rebeldes y el ejército. De momento, 70 personas han muerto en el país, según un balance provisional del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, OSDH. Varios de los barrios poblados mayoritariamente por rebeldes fueron hoy bombardeados por helicópteros, como denunció el OSDH.
En Alepo los combates prosiguen entre los rebeldes y las tropas del régimen de Asad, con más intensidad en los barrios de Soukkari y en la periferia de Salaheddine, según han informado desde el OSDH. Las zonas de Kadi Askar, Bab al.Hadid, al.Katergi y Karam al Jabal siguen sufriendo el acoso de los helicópteros.
El periódico Al-Watan, próximo al régimen informa de que muchos de los comercios de Alepo, el centro económico del país, han cerrado sus puertas, por miedo. Según los residentes y activistas de la oposición, los rebeldes han lanzado una ofensiva para asumir el control del centro de Alepo, luchando contra el ejército sirio y el personal de inteligencia a las puertas de la Ciudad Vieja, uno de los sitios Patrimonio de la Humanidad de las Naciones Unidas.
Asimismo, en las afueras del norte de Alepo las fuerzas del presidente Bashar Al Asad ha reprimido un motín en la prisión de la ciudad, matando a ocho presos con gas lacrimógeno y ametralladoras, según los activistas en contacto con los prisioneros supervivientes.
Según el portavoz del consejo del Ejército Sirio Libre (ESL, rebeldes). importantes fuerzas del régimen sirio se dirigían esta noche a Alepo. "Gran número de fuerzas están siendo enviadas de Jabal Al Zawiya (provincia de Idlib, noroeste) a Alepo, más importante estratégicamente", precisó por Skype el coronel del ESL Abdel Jabbar Al Oqaidi.
"Se están registrando combates en Alepo", añadió el oficial, y aseguró que la moral de las fuerzas del régimen está "por los suelos". En cuanto a Damasco, los barrios más afectados por la violencia fueron Al Qadam y Al Asali, que esta mañana sufrieron intensos bombardeos para ser horas después tomados al asalto por las fuerzas gubernamentales.
Las tropas del régimen de Al Asad han efectuado detenciones en estas zonas, donde los rebeldes se mantenían fuertes hasta el momento, de acuerdo con el Observatorio. Los bombardeos también castigaron las provincias de Hama (centro), Homs (centro), en especial la localidad de Al Rastan, Idleb (norte), y Derá (sur).
En Hama, los CCL informaron de la muerte de 20 personas, diez de ellas por el impacto de un proyectil contra el autobús en el que huían de la violencia en la localidad de Latamneh.
Mientras, en Derá, tanto el Observatorio como los CCL registraron fuertes bombardeos contra la población de Herak, en los que fallecieron una mujer y sus cinco hijos, entre otras víctimas. "¡Que el mundo entero vea esta masacre en pleno ramadán!" exclamaba, furioso, un hombre, mostrando los cuerpos sin vida de estos niños, cubiertos de sangre. "Bashar Asad, ¡espero que tus hijos sufran igual!" .
De otra parte, el general sirio Manaf Tlass hizo un llamamiento hoy a sus compatriotas para que se "unan (...) y construyan una nueva Siria", en su primera declaración pública tras su defección, el pasado 6 de julio.
Tlass, el militar de mayor grado que ha desertado en su país, llamó a los sirios a "unirse (...) y hacer lo imposible para garantizar la unidad de Siria, y la construcción de una nueva Siria", en una declaración al canal de televisión árabe Al Arabiya, cuya sede se encuentra en Arabia Saudí.
La "nueva Siria" no deberá "construirse sobre la base de la venganza, la exclusión o el monopolio", añadió el alto oficial, que se presentó como "uno de los hijos del ejército árabe sirio que rechazó los métodos criminales y corruptos de este régimen (...) y no puede aceptar sus crímenes contra el país".
El general se negó a condenar a los militares que no han desertado, "sean cuales sean los errores cometidos por ciertos miembros del ejército". Manaf Tlass, de 48 años, que fue estrecho colaborador del presidente Bachar Al Assad, entró en disidencia tras la brutal represión realizada por el régimen y la destrucción de Rastane, la cuna familiar cerca de Homs. Tlass anunció el 17 de julio que se encontraba en París.








