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Carretera Puebla-Córdoba; tiene más muertos que kilómetros

Política •

Carretera Puebla-Córdoba; la más peligrosa. Los factores son varios. Lo cierto es que equivocarse en la 150D significa, al menos, terminar en el fondo del barranco.

México • Este es el cementerio de las carreteras de México. A ciencia cierta, no queda claro si es por la neblina, la lluvia, las curvas, los desfiladeros, las obras continuas, los deslaves o el pesado tráfico que la transita a todas horas. Los factores son varios. Pero lo cierto es que el resultado es uno: la Puebla-Córdoba es la carretera más peligrosa del país.

Equivocarse en la 150D significa terminar en el fondo del barranco, como le pasó a un grupo de peregrinos cristianos hace 6 años. O en la curva, volteado, como un Hummer del Ejército, hace dos semanas. O impactado en contra de uno de los cientos de camiones pesados que a diario recorren esta ruta, principal vía para unir los centros industriales de Puebla con el golfo.

Pese a ser una vía de cuota, la carretera federal 150D ha acumulado desde 2003 la sórdida estadística de 3.25 fallecidos, 16 lesionados y 31 choques, volcaduras, colisiones y desbarrancamientos en cada uno de sus 178.1 kilómetros.

Globalmente, son 5 mil 587 accidentes, con 580 muertos y 3 mil 525 lesionados, según una investigación realizada por MILENIO con base en zestadísticas compiladas por el Instituto Mexicano del Transporte y la Secretaría de Comunicación y Transportes.

Las cifras fueron tomadas del Anuario Estadístico de Accidentes en Carreteras Federales de 2003 y hasta 2009, último año para el que existen datos actualizados. Marcan que la carretera Puebla-Córdoba solo es superada en números de fallecimientos por la México-Querétaro, que en el mismo lapso reportó 690 muertes por accidentes. Pero el número de siniestros que tuvo fue muy inferior al de la 150 D, con 3 mil 368.

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La carretera, que conecta a la ciudad de Puebla con Córdoba está tapizada de monumentos fúnebres y chatarra retorcida. Tiene altares, cruces, nichos, vírgenes, capillas, calaveras, parachoques y pedazos de cerámica automotriz repartidos en distintos puntos del camino, en el que también pulula una fauna de talacheros, gruyeros y mecánicos improvisados.

“Delfino Cuevas, febrero 1 de 2003. Edad 38 años. Estás rodeado de amigos y compañeros”, dice uno de los tantos nichos erigidos en recuerdo de los conductores que aquí han fallecido. Su tráiler, La Chita, se volcó tras salir de las Cumbres de Maltrata.

Otro altar se encuentra en el kilómetro 243. Está tallado en piedra y tiene la forma de un tráiler: “José Castillo, 2007. Cuarenta años. Amado mío, vivirás eternamente en el corazón de tu esposa e hijos”.

Entre los conductores que aquí deben trabajar, hay respeto a la ruta. “Aquí se me han matado tres amigos”, dice Alberto Martínez, conductor del tráiler que recorre continuamente la ruta. “Uno se impactó hace dos años contra un camión de arena y murió instantáneamente. Estaba chavo. Tenía 25 años”.

Martínez, con 20 años de experiencia como camionero, admite que es una de las carreteras más complicadas de todo el país, no necesariamente por las curvas —que no son tan pronunciadas como las de otras rutas— sino por los distintos factores que se conjugan en torno a la 150D.

“Es muy difícil de manejar. A veces la niebla no te deja ni ver a cinco metros de distancia y cuando te das cuenta ya estás encima del que viene enfrente”, señala. “Otro problema es que en las curvas te gastas las balatas. Las tienes muy calientes y cuando bajas a la recta ya no traes freno. A muchos les gana el peso y se voltean”.

Y cuando se voltean vienen las carambolas.

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Arturo Soto, administrador de la empresa Transportes Castores en Puebla, admite que la instrucción a los conductores es extremar precauciones al entrar al tramo que va del kilómetro 122 al 280, una franja en la que se concentran 90 por ciento de los accidentes.

“En la parte en la que se accidentan más es una recta. Entonces en teoría no debería haber accidentes. En lo personal pienso que la gente que maneja y principalmente los operadores de transporte pesado se confían”, señala.

En la cinta asfáltica destacan decenas de marcas de llantas, dejadas por el caucho de los neumáticos durante enfrenones súbitos.

El segmento más famoso de la ruta se encuentra en Cumbres de Maltrata. Ya antes ha estado en las noticias: en abril de 2006 fue escenario del peor accidente carretero en la historia de México, con 58 fallecidos, peregrinos cristianos que cayeron al vacío luego de que su camión se quedara sin frenos y el chofer confundiera el carril a usar de la rampa de frenado.

Hoy, se ha señalizado la rampa con dos flechas rojas. Se quiere evitar nuevas confusiones por parte de los conductores. Pero a la distancia son poco visibles. Una decisión errónea, tomada en cosa de segundos, puede significar la caída al vacío.

Pero las Cumbres de Maltrata no son el segmento más peligroso de la ruta. De acuerdo con las estadísticas de la SCT y el Instituto Mexicano del Transporte, desde 2007 los 500 metros comprendidos entre el kilómetro 267.5 y el 268 concentran 47 accidentes, tres muertos, 19 lesionados y 169 mil dólares de daños, o 338 dólares el metro.

Si hubiera un kilómetro cero de accidentes a nivel nacional, ese sería. La zona es tan peligrosa que, de forma permanente, Caminos y Puentes Federales mantiene en la cercanía una unidad de emergencias, lo mismo que la Policía Federal.

Moises Flores es uno de las decenas de talacheros que trabajan en la ruta. Su taller se encuentra a unos metros del medio kilómetro más accidentado a nivel nacional. “Aquí hay todo el tiempo derrapones, golpes y choques”, dice. “Apenas hace un mes se mató un conductor que se salió del camino”.

¿Su hipótesis personal? La falta de señales. La pendiente continúa. Y la sobra de confianza.