“Acción penal” ante el quebranto financiero
Habrá rigurosas auditorías al gobierno del priista Andrés Granier, por el “enorme desorden administrativo y financiero” en el que deja el estado, anuncia el perredista.
Andrés Granier es acusado de la crisis en el sector salud local y por un préstamo por más de 4 mil mdp.
México • Arturo Núñez Jiménez asumirá el gobierno de Tabasco con una situación económica crítica y sin total claridad de cómo se encuentran las finanzas en la administración que deja el químico Andrés Granier, el último priista en encabezar esa entidad del sureste del país, que después de 83 años conocerá el significado de la alternancia.
Un decreto de austeridad y cirugía mayor a las finanzas tabasqueñas, pero también rigurosas auditorías frente al “enorme desorden administrativo y financiero” serán las primeras acciones que el primer gobernador de izquierda, aunque de origen priista, emprenderá a partir del 1 de enero.
En entrevista con MILENIO, el experimentado político cercano a Andrés Manuel López Obrador advierte tajante que si de las irregularidades que se desprendan de las auditorías se encuentran responsabilidades directas, “procederemos penalmente sin consideración alguna a partido o jerarquía, porque aquí simplemente se trata de cumplir con la ley”.
Desde el sureste mexicano, Tabasco destaca por su prosperidad petrolera, pero también por el rezago en el que se encuentran los sectores agropecuario, pesquero, forestal y turístico. Además, por ser una de las entidades cuya administración pública se encuentra en una profunda crisis.
“Recibiré una administración pública muy desordenada y unas finanzas públicas en un grave deterioro con endeudamiento, déficit, márgenes de maniobra muy estrechos con recursos del presupuesto y desde luego con cero disponibilidad de recursos en caja y en bancos, en una situación verdaderamente crítica”, resalta Arturo Núñez Jiménez.
“Tenemos que hacer un buceo de orden financiero administrativo para ver cómo nos encontramos la situación de las dependencias de la administración pública del estado y ver dónde podemos tener márgenes de ahorro. Vamos a emitir un decreto de austeridad muy fuerte. Vamos a empezar a ver dónde tenemos que hacer cirugía mayor en la administración y las finanzas públicas del estado”, adelanta como parte de las acciones inmediatas de la nueva administración.
Tabasco es junto con Morelos un estado que la izquierda ganó por primera vez en julio pasado. La entidad fue gobernada por el PRI los últimos 83 años.
Ahora, el estado productor de petróleo, será un edén perredista y lopezobradorista, pese a ello, Arturo Núñez reconoce el trato respetuoso y considerado por parte del gobierno de Enrique Peña Nieto.
Tanto así que aún no rinde protesta y ya recibe apoyos de las secretarías de Hacienda y Salud para sanear las áreas más afectadas por la crisis financiera que enfrenta Tabasco.
“Hemos platicado con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para que nos adelanten algunas participaciones fiscales y podamos disponer del mínimo de liquidez que nos permita empezar a trabajar, pagar la nómina de la primera quincena. Las cosas elementales para que no se suspenda la continuidad en la prestación de servicios en la atención de la ciudadanía”.
La situación financiera en crisis le impedirá al nuevo gobierno poner en marcha de manera inmediata los nuevos programas y acciones que se desprenden de las promesas de campaña, admite el político.
“En algunos temas que tienen que ver con el financiamiento de algunos programas, tenemos que diferir la puesta en marcha en virtud de esta situación crítica inicial que vamos a enfrentar, pero en la medida en que vayamos saneando las finanzas públicas, que vayamos dejando atrás esta situación critica, vamos a poder ir cumpliendo los programas propuestos a los tabasqueños y por los que votaron el 1 de julio”.
A unas horas de asumir el gobierno que ganó con más de medio millón de votos, 100 mil más que su contrincante del PRI, el político de amplia trayectoria en la administración pública y legislativa reconoce que su victoria fue también de Andrés Manuel López Obrador, quien pese a perder la Presidencia arrasó en su estado natal. Eso, asegura, no significa que el ex jefe de Gobierno vaya a ostentar el poder detrás de su gobierno.
Tampoco llenará el gabinete de personajes ligados a López Obrador, pese a la incorporación del general en retiro Audomaro Martínez Zapata como secretario de Seguridad Pública, a quien se refiere como un hombre honesto, recto y experimentado, cuya aceptación del cargo celebra. “Afortunadamente para mí estaba en disponibilidad y me ha caído de perlas su disposición”.
En su gabinete habrá pluralidad política, gente que ha visto un par de ocasiones, pero con amplia experiencia; militantes de los partidos de izquierda, pero también del PAN, lo mismo que amigos del PRI que conoció cuando formó parte de las filas tricolores hasta 2005, cuando se sumó a la izquierda en la campaña de López Obrador, como candidato al Senado, propuesto por el abanderado presidencial.
Con 40 años de militancia priista, Arturo Núñez logró, siete años después de incorporarse a la izquierda, la alternancia que Andrés Manuel intentó dar a Tabasco en dos ocasiones.








