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Un nuevo límite para el ser humano

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Felix Baumgartner rompió la barrera del sonido sin ayuda de una aeronave al saltar desde 39 mil metros.

Estados Unidos • Algunos lo tildaron  de loco, otros más lo llamaron falto de valor cuando el martes pasado fue necesaria la suspensión de la misión Red Bull Stratos; ahora, Felix Baumgartner es un héroe, pero también un pionero espacial tras convertirse en el primer ser humano en romper la barrera del sonido sin la ayuda de ninguna aeronave tras saltar desde una altitud de 39 mil 049 metros, es decir, desde la estratosfera.

Después de dos horas de ascenso, tras salir de Roswell, Nuevo México, el saltador austriaco abrió la escotilla de la cápsula presurizada, elevada con un globo relleno de helio. Durante unos segundos se postró en la base del vehículo. “Ojalá pudieran ver esto”, expresó antes de elevar su mano derecha en forma de saludo y tirarse al vacío.

La vista que tuvo en esos momentos del planta Tierra es un recuerdo que mantendrá para toda la vida, y es que, aunque fue por unos breves instantes, llegó a una instancia donde el ser humano no consideraba poder sobrevivir: “Creo que el momento mas emocionante fue cuando estuve afuera y vi todo, fueron como 30 segundos”.

En 40 segundos instauró una velocidad máxima de 1,342.8 km/h (373 mts/s) para romper la barrera del sonido, justo en el aniversario 65 en que Chuck Yeager se convirtió en el primero en sobrepasar dicha rapidez, pero con la ayuda de una aeronave experimental.

“Cuando estás en la cima del mundo no piensas en recolectar datos o romper récords, sólo piensas en regresar con bien porque existe un riesgo de morir”, indicó el hombre que también instauró una nueva marca en vuelo de globo tripulado con sus 39 mil metros sobre la superficie terrestre. En Control de Misión, sus padres observaban el descenso de su hijo, el mismo que ha saltado desde las Torres Petronas en Malasia o desde el Cristo del Corcobado en Brasil así como de la Torre Mayor en la Ciudad de México.

Durante los primeros metros de caída existió preocupación en Control de Misión. Felix Baumgartner rotó en diversas ocasiones y esto podía traer una pérdida de conciencia. En poco tiempo, el austriaco utilizó su experiencia para estabilizar su cuerpo.

“Empezamos muy bien porque mi salida fue perfecta. No sientes el aire, de hecho no sentía nada respecto a la velocidad en que descendía debido al traje presurizado. Tenía un punto de referencia, pero no sé qué tan rápido fue ese viaje. Hubo un momento en que realmente pensé que estaba en problemas. Tuve que decidir para luchar hasta el final y finalmente conseguí estabilizarme”.

El atleta Red Bull únicamente no pudo instaurar la marca de caída libre de mayor duración que aún permanece en poder del coronel estadunidense Joe Kittinger, pero sí consiguió la de mayor longitud con 36 mil 529 metros.

Kittinger estalló en lágrimas cuando vio cómo su pupilo consiguió tres de las cuatro marcas. “Nosotros trabajamos juntos, fue todo un desafío. Fuimos un equipo  buscando todo el tiempo soluciones. Felix fue perfecto. Felix hizo un fantástico trabajo”.

Aunque todos los números aún deberán ser avalados por las autoridades gubernamentales respectivas, no existe duda de que Baumgartner viajó más rápido que el sonido. Millones de personas vieron al austriaco en lo que algunos consideran fue su último salto. Antes de realizarlo, él imaginó dos escenarios posibles: el primero, sin poder salir de su casa tras haber fallado y no poder con el peso de la decepción, mientras el segundo también sin poder salir de casa, pero por ser reconocido en la calle tras haber triunfado; ésta es ahora su realidad porque su nombre ya se inscribió en la historia.